PÁGINA PRINCIPAL DE ORATORIANET  |  INSTRUCCIONES Y SOPORTE  |  EMERGENCIA  |  ARCHIVOS COMPARTIDOS




DE TÉCNICAS DINÁMICAS PARA HABLAR EN PÚBLICO



ÍNDICE
 
INTRODUCCIÓN A LAS 4 LEYES Y SU APLICACIÓN
SALTAR A LOS DIAGRAMAS DE ESTA PÁGINA:  1  |  2  |  3  |  4  |  5  |  6  |

LA ORATORIA ES VITAL
¿QUÉ SON LAS 4 LEYES?
UN SISTEMA PRÁCTICO
¿NO SIGNIFICA ENCASILLARSE?
CÓMO FUNCIONAN
COMO UN MAPA MENTAL
¿CREES QUE TE SERÍA IMPOSIBLE?
DALE CARNEGIE DERRIBÓ EL TABÚ
¿IMPORTA QUE TE EXPRESES CON EFICACIA?
¿CUÁNTO DURA EL CURSO?
¿POR QUÉ 4 LEYES?
UNA ESTRUCTURA LÓGICA
TODO EL SECRETO RADICA EN LLEGAR A LA MENTE Y AL CORAZÓN
TU EQUIPO TRANSMISOR
TODO SEÑALA AL OYENTE Y AL PROPÓSITO DEL DISCURSO
TABLA DE AUTOEVALUACIÓN PROGRESIVA
ÍNDICE INTERACTIVO DE PRINCIPIOS, REGLAS Y AYUDA MEMORIA
PRINCIPIOS, CUALIDADES Y AYUDA-MEMORIA
¿ES NECESARIO MEMORIZAR EL DIAGRAMA COMPLETO?
LAS 4 LEYES SON PRÁCTICAS
INCREMENTA TU VELOCIDAD DE LECTURA VISUAL
POR QUE SE REQUIERE ESFUERZO
¿MUCHAS OCUPACIONES?


INTRODUCCIÓN A LAS 4 LEYES Y SU APLICACIÓN


Por lo común, las personas desean mejorar su habilidad para comunicarse porque saben que para conseguir las cosas que necesitan tienen que negociar de alguna manera, lo cual envuelve un contacto eficaz. Bueno, ya diste el primer paso. El que estés leyendo este material muestra tu interés en hablar en público eficazmente. Este es un gran día para ti porque estás leyendo con un excelente propósito: Pulir tu personalidad para desempeñarte con más eficacia cuando hables ante un auditorio.

Las enseñanzas de Oratorianet.com no están basadas en un código de reglas, sino de principios. Las reglas y los principios son cosas diferentes. De eso hablaremos más adelante con más detalle. Los principios son verdades elementales, mientras que las reglas son órdenes, decretos y/o prohibiciones que manan de los principios. Por ejemplo, para ilustrarlo, un principio cívico es que las calles de la ciudad se mantienen limpias no solo para que se vean bonitas y ordenadas, sino para que estén libres de suciedad y malos olores. Pero ¿cómo lograr dicho objetivo? Estableciendo reglas y publicándolas: "Arroje la basura en los basureros", "No arroje papeles a la calle", "No escupir", "No pise el césped", "Prohibido fumar en lugares públicos como este". Los principios y las reglas cooperan juntas para el logro de los objetivos.

Esta introducción es para instructores de oratoria y todo aquel que quiera discernir más a fondo la teoría de Las 4 Leyes. Si quieres saltarla, haz clic aquí y ve directamente a las técnicas. PERO te recomiendo enfáticamente que te des un tiempo para regresar después a esta página. Porque aquí hallarás razones y explicaciones valiosas respecto al método. Te servirán para entenderlo y aplicarlo mejor. Porque cuanto mejor entiendas la estructura de la teoría, más te beneficiarás, y beneficiarás a tus oyentes. Más sabes, mejor entiendes.


"La práctica sin principios carece de sentido;
y la teoría sin principios resulta inútil."
Thomas O. Davenport



LA ORATORIA EFICAZ ES VITAL

De la motivación, exponer en público, las relaciones humanas y las ventas nadie se ha librado hasta ahora. Por eso, te felicito sinceramente por interesarte en tu desarrollo personal respecto a estos puntos. La oratoria es vital para el desarrollo de tu personalidad y para cualquier éxito en el ámbito laboral.

A muchos les resulta un poco complicado matricularse en un curso de oratoria, y quisieran un asesoramiento más personal y privado. Bueno, diste en el clavo nuevamente. Por un lado aquí te muestro las bases de la oratoria fácil y eficaz, y por otro, profundizo con detalles que tal vez pasaste por alto muchas veces.

En la década del 80, Mr. John May, de la John May School Of Bussines Speaking, de Inglaterra, declaró lo siguiente en una entrevista para la reconocida revista International Management: 'Las palabras pronunciadas públicamente por un alto cargo corporativo tienen más trascendencia que su auditorio inmediato'. Y con razón. Cuando expones tu imagen y todo lo que representas, causas efectos superficiales y profundos a corto, mediano y largo plazo en ti y en los tuyos. LAS 4 LEYES DE TÉCNICAS DINÁMICAS PARA HABLAR EN PÚBLICO© te ayudarán a producir esos excelentes resultados.

Hay métodos y métodos, dependiendo del maestro y sus explicaciones. Todos los métodos orientan al estudiante hacia el objetivo de hablar en público, nosotros lo hacemos en función de llegar a la mente y corazón del oyente, sea que hables en público o converses con alguien en cualquier lugar. La oratoria no es para aplicarla cuando hablas ante un gran auditorio solamente, sino en todo momento. Por eso Las 4 Leyes constituyen un conjunto de mandatos cuya finalidad es convertirse en un hábito.


¿QUÉ SON LAS 4 LEYES?


'Técnica' proviene de la expresión griega teknos, que significa arte, regla, manera, forma, método o procedimiento, el paso-a-paso para causar un efecto. Y 'dinámica' proviene de otra, que significa fuerza o energía. Las 4 Leyes de Técniicas Dinámicas Para Hablar en Público© son 4 reglas fuertes, directas, claras y fundamentales diseñadas cuidadosamente para resonar en tu conciencia cada vez que quieres comunicar un mensaje. Si aplicas técnicas dinámicas, sin falta llegarás a la mente y corazón de las personas y conseguirás todo lo que necesites en la vida.

Pero no te confundas. Las 4 Leyes no son fundamentales en el sentido de ser radicales en todo aspecto, sino de que llegan a la raíz de la oratoria con un procedimiento específico que no solo te permite entender la oratoria, sino prepararte adecuadamente para la acción. Cuando aprendes Las 4 Leyes te conviertes en una persona metódica, es decir, que cultiva procesos o procedimientos para la oratoria, la motivación y las relaciones humanas. Ya no hablarás por hablar, es decir, 'porque tienes boca', sino teniendo en cuenta el efecto que tendrán tus palabras.

Hablando figuradamente, a medida que descargues el software de Las 4 Leyes al disco duro de tu cerebro, comenzarás a vivir la aplicación práctica de la oratoria eficaz. Te ayudará a corregir el rumbo de tu comunicación y a incrementar tu eficacia en tu trato antes, durante y después de cada actividad. Las 4 Leyes es un código de ética práctico y muy fácil de aprender; y si las usas para impartir instrucción a otros, puedes adaptarlas fácilmente a tu estilo docente.

Por ejemplo, el Diccionario de la Real Academia define la ORATORIA como "el arte de hablar con elocuencia y deleitar, persuadir y conmover por medio de la palabra". Las 4 Leyes te permiten eso y mucho más, porque refinan el concepto de una manera mucho más específica y te ayudan a producir una oratoria eficaz por reflejo condicionado.

Vendedores, relacionistas públicos, asistentes sociales, supervisores, gerentes, empresarios, chefs, directores, secretarias y líderes de toda clase pueden comunicarse más eficazmente aplicando Las 4 Leyes a su trato cotidiano. Un ejecutivo puede comunicar sus mensajes en menos tiempo y con más eficacia. Un médico puede usarlas para mejorar su relación con sus pacientes y compañeros de trabajo. Un abogado puede aplicarlas al exponer sus casos. Maestros, universitarios y escolares de todos los niveles pueden mejorar la presentación de sus asignaciones. También las amas de casa pueden tomar parte más significativa en sus actividades familiares y sociales. ¡La oratoria te sirve para todo! Pero te servirán mucho más eficientemente si aplicas Las 4 Leyes.


UN SISTEMA PRÁCTICO


Como en cualquier cosa que decides hacer, siempre la haces mejor simplificando los procedimientos a la mínima expresión. No solo porque te resulta más económico y funcional, sino porque te deja más tiempo libre para dedicarlo a otras cosas. La oratoria encuentra en Las 4 Leyes la máxima simplificación del procedimiento por medio de utilizar los principios y las cualidades básicas como punto de partida y llegada de los requisitos para dar en el clavo. Cada vez que escuches a un orador muy eficaz notarás que, a sabiendas o no, cumple Las 4 Leyes. Por eso su voz suena agradable al auditorio, y sus gestos y ademanes se ven naturales. Pero primero tienes que aprender cómo funciona el sistema.

Es simple y a la vez complicado. Simple para quienes lo estudian a fondo y lo entienden; pero complicado para quienes quieren sacarle provecho siguiendo la ley del menor esfuerzo. En realidad, se basa en ciertas actividades principales y secundarias. Las principales constituyen la estructura (basada en principios), y las secundarias, en un apoyo (basado en cualidades).

Tal como en el campo empresarial las diferentes actividades requieren tecnologías de punta, porque la manera como se lleve a cabo afectará la producción y los costos, en el campo de las relaciones humanas y la comunicación se requiere una técnica que también reduzca al mínimo la producción y los costos. ¿Produccción, Costos? Sí. Producción porque tienes un potencial que puedes hacer producir al maximo o al mínimo dependiendo del grado al que hayas desarrollado ciertas cualidades. Y costos porque tu reputación es un valor que puede aumentar muchísimo con un buen discurso. La práctica de la técnica de oratoria con un método eficaz no solo aumentará tus probabilidades de éxito, sino lo más importante: añadirá valor a tu capital humano reforzando las competencias que requieres para hablar ante cualquier auditorio.

La satisfacción de los resultados

Lo que ahora te interesa es conserguir satisfacción a través del resultado de una oratoria cultivada. Pero para obtener buenos resultados tienes que llevar a cabo un proceso diseñado especialmente para lograr dicho resultado. Las 4 Leyes no son caóticas ni están dispuestas al azar, como suelen disponerlas la mayoría de maestros. Están debidamente organizadas para que cada uno de sus elementos cumpla una función específica que armonice con los demás de modo que produzca resultados excelentes.

Ninguna de Las 4 Leyes ni ninguno de sus elementos producirán aisladamente el resultado que deseas. La satisfacción que buscas la obtendrás con la suma o fusión de las tareas que se indican en Las 4 Leyes. Es un sistema que efectivamente logra el resultado. Algunos de sus principios te exigen que sigas un orden específico, otros lo dejan a tu criterio, pero todo cumple una función interconectada.

Las 4 Leyes no son un fin, sino un método o proceso diseñado para que todos sus pasos o elementos se alineen perfectamente hacia un fin: Satisfacción mediante una oratoria cultivada. Es conocimiento que te ayuda a diseñar un plan u objetivo definido: Dar en el blanco con tu discurso. En otras palabras, Las 4 Leyes son factores reguladores de tu oratoria. Te llevan de la mano al resultado que buscas: Satisfacción.


¿NO ES ENCASILLARSE?


La mención de "4 Leyes" pudiera despertar la idea de un encasillamiento, como si encerraran la palabra en una prisión, pero no es así. Es todo lo contrario. Las 4 Leyes constituyen principios basados en la lógica natural, a partir de la cual puedes establecer todos los parámetros que desees para desarrollar y cultivar tu propio estilo con la máxima flexibilidad. Hasta los pintores y pianistas más renombrados reconocen la necesidad de cumplir ciertos principios para poder descollar en su campo. Si no siguen dichos principios, su arte quedaría restringido a unos cuantos aspectos que se repetirían de manera aburrida. El dominio de los principios es lo que les da la libertad de hacer lo que quieran con un pincel o con un piano.

El famoso músico Daniel Barenboim, uno de los compositores e intérpretes más creativos y exitosos que el mundo ha conocido, explicaba la necesidad de entender los principios tras el uso de los instrumentos musicales, a fin de extraerles el máximo. No en vano estudió música y aprendió todos los parámetros existentes añadiendo los suyos propios y abriendo el camino a más innovación.

Por eso, en la oratoria también. No es posible llevarla a un nivel elevado a menos que uno conozca por lo menos cómo funciona esto o aquello, con la finalidad de no descuidar ningún aspecto importante. Si no, haz esta prueba y pregúntate: 


1. ¿Si no informas con claridad y substancia?
2. ¿Si no impactas? 
3. ¿Si no estableces un buen contacto con tus oyentes ni los conmueves?
4. ¿Si no los entretienes?

Respuesta:

1. No te respetarán ni querrán dedicarte tiempo. No te creerán ni te apoyarán.

2. No recordarán lo que dijiste y tu discurso se habrá ido al agua
. Hablaste por gusto.
3. Te devolverán con la misma moneda: No se dejarán convencer ni persuadir.

4. Se aburrirán, no querrán escucharte y se retirarán (física o mentalmente).

De modo que no se trata de un encasillamiento en reglas caprichosas, sino de principios cuyo propósito es la recepción positiva del auditorio. En otras palabras, si no aplicas Las 4 Leyes, no existe manera de que te presten atención, respeten tus palabras, recuerden lo que dijiste ni se convenzan ni cooperen. No es un capricho ni un código restrictivo basado en la moda o la tradición local. ¡Es la esencia misma de la comunicación eficaz! En vez de encasillarla, le da soltura y flexibilidad a tu palabra.



CÓMO FUNCIONAN LAS 4 LEYES


La repetición constante de Las 4 Leyes obliga a tu memoria a grabarlas indeleblemente y devolverlas a tu mente consciente en el momento que las necesites. Así te condicionas y sujetas a sus principios desenvolviéndote mejor. Aunque ignores todos los detalles, su sencillez contribuye a un desempeño cada vez más eficaz; y en la medida en que profundices el conocimiento, reforzarás su eficacia. Poco a poco comprobarás que Las 4 Leyes armonizan con la mayoría de las enseñanzas básicas de los grandes maestros del arte de hablar en público.

Sin embargo, cuando hablamos de memoria, no debemos verlo como un simple proceso cerebral. Nuestro cuerpo puede almacenar recuerdos de otras maneras. Por ejemplo, la ciencia de los transplantes de corazón ha llegado al punto de concluir que este increíble órgano también puede almacenar recuerdos que impulsan a los receptores a manifestar rasgos de la personalidad de los donantes. De modo que cuando relacionamos "mente" con "memoria" solo estamos focalizando el concepto para que sea fácil de tener en cuenta. No significa que el corazón no pueda memorizar muchas cosas. De hecho, el corazón es un músculo, y está probado que los músculos pueden memorizar ciertas acciones y convertirlas en reflejos condicionados.

Cuando navegas por el índice de Las 4 Leyes, encuentras tres niveles de explicación: Una breve, una completa y una extensa. Puedes echar mano a la que más te acomode. Si tienes prisa y no quieres darle muchas vueltas, puedes optar por la explicación breve. Te lo dirá todo en pocas palabras. Pero si comprendes que una explicación más amplia siempre es mejor, puedes analizar la explicación extensa. Hallarás detalles en abundancia.

El efecto de reflejo condicionado o intuición que logras memorizando Las 4 Leyes es comparable a lo que ocurre con una secretaria que mecanografía un documento. A pesar de que al comienzo de su carrera le cueste muchas horas memorizar los movimientos automáticos de sus dedos, después presiona las teclas con tanta facilidad que parece increíble que esté escribiendo tan rápido, ¡y sin mirar el teclado! ¡Hasta puede conversar de otros asuntos mientras copia mecánicamente una carta! Es increíble lo que puede hacer el cerebro cuando lo entrenas para realizar tareas concretas.

¿Nunca perdiste las llaves de tu casa y tuviste que llamar a un cerrajero? ¿Y no te quedaste a su lado, mirando con asombro cómo introducía un alambre y comenzaba a moverlo de un modo tan especial? Aunque no podía ver el interior de la cerradura, su intuición le permitió percibir cómo, dónde, cuándo y cuánto presionar, hasta que ¡clic! saltó la cerradura y abrió la puerta. Sus reflejos estaban condicionados por la gran cantidad de veces que repitió el proceso con esa y cientos de cerraduras en su vida.

No se trataba de una intuición basada en la casualidad ni en la adivinación, sino en un conocimiento exacto de lo que hizo infinidad de veces. De la misma manera, si repites Las 4 Leyes constantemente, terminas grabándolas en tu mente y corazón, de modo que comienzan a funcionar intuitivamente para ti, beneficiándote con su orientación en cualquier momento que las necesites. ¡Oratoria eficaz por intuición y reflejo condicionado! Esa es mi meta al compartir contigo Las 4 Leyes: que hables eficazmente por intuición, pero basándote en un conocimiento exacto de la oratoria eficaz. Solo tendrás que investigar un tema y adaptarlo. La oratoria habrá dejado de ser un tabú para ti.



COMO UN MAPA MENTAL


Las 4 Leyes están dispuestas de modo que puedes organizar un mapa mental muy eficaz de la oratoria, al cual recurrirás cada vez que lo necesites. Será tan eficaz que todos tus conocimientos previos o tácitos que antes estaban desordenados por no seguir una lógica, se conectarán con las nuevas ramificaciones, reafirmando tus conocimientos, corrigiendo los conceptos que antes habías entendido mal, incrementando tu caudal. Por lo tanto, Las 4 Leyes son simplemente una manera eficaz de organizar todo lo relacionado con tu oratoria.

Por ejemplo, se dice que para presentar un argumento sólido, lo correcto antes de hablar en público es investigar los asuntos y que la persona que expone debe comentar la información de modo que el auditorio la entienda con facilidad. Sobre todo, se sabe que es imposible impartir entendimiento sin usar ejemplos e ilustraciones. Y por último, sabemos que una presentación resultaría débil si el auditorio supiera que el orador es un hipócrita. Por eso, la Primera Ley comienza recordándote todas esas cosas con 5 frases sencillas, la primera de las cuales es: "Si no sabes, cállate". Suena tosco, pero es un conocimiento popular tácito, y tan simple que hasta los niños lo entienden perfectamente.

De ninguna manera significa quedarte sin habla, no me malinterpretes. "Si no sabes, cállate" conforma un sistema de ramas de recuerdo de 6 requisitos:

1. INTERESARTE EN TU TEMA
2. INVESTIGAR LOS ASUNTOS PARA SABER DE QUÉ ESTÁS HABLANDO
3. DARLE UNA INTERPRETACIÓN ADECUADA AL AUDITORIO
4. VIVIR EN ARMONÍA CON LA INFORMACIÓN, NO SER HIPÓCRITA
5. DAR VITALIDAD A TU PRESENTACIÓN MEDIANTE EJEMPLOS PRÁCTICOS E INTERESANTES
6. VISUALIZAR EL DISCURSO CON LA IMAGINACIÓN PARA HACERLE AJUSTES PERTINENTES

En este caso, la primera frase de la Primera Ley funciona como una voz en la conciencia, que te insta a verificar si cumpliste con esos 6 requisitos. Te preguntas:

1. ¿LE HE PUESTO INTERÉS A MI TEMA?
2. ¿HE INVESTIGADO SUFICIENTEMENTE LOS ASUNTOS PARA TENER UN ENFOQUE REALISTA?
3. ¿TENGO UNA INTERPRETACIÓN SENCILLA DE LA IDEA CENTRAL, UNA FÁCIL DE ENTENDER?
4. ¿VIVO EN ARMONÍA CON LA INFORMACIÓN, YA SEA POR ESTAR A FAVOR O EN CONTRA?
5. ¿HE SELECCIONADO EJEMPLOS EFICACES QUE DEN VIDA A LA PRESENTACIÓN?
6. ¿HE VISUALIZADO VÍVIDAMENTE EL DISCURSO EN LA PANTALLA DE MI IMAGINACIÓN?

Así, cada una de Las 4 Leyes tiene un texto de corte infantil, es decir, fácil de recordar, respaldado por una explicación igualmente coherente y fácil de entender. Porque si recuerdas una ley, también recordarás, por asociación de ideas, sus principios. ¡Es como si llevaras un maestro en tu interior para susurrarte sutilmente todo lo que tienes que hacer para exponer con eficacia!

Lógicamente, aprender una nueva habilidad no sería de ningún provecho verdadero a menos que el estudiante la convierta en un hábito. ¡Ese hábito es lo que la hace poderosa! Pero nada podríamos convertir en hábito si no sabemos por qué nos conviene o cómo nos beneficia. Por eso es tan importante memorizar los enunciados de las leyes. Por ejemplo, "¡Si no sabes, cállate!", es muy fácil de recordar, ¿verdad? Pero como vimos arriba, tras el enunciado hay una explicación racional que debes interiorizar con convicción. Solo cuando hagas tu parte y cultives estas habilidades hasta el punto de convertirlas en un hábito puedes decir que has interiorizado Las 4 Leyes para tu beneficio personal. Yo solo puedo transmitirte Las 4 Leyes, pero no puedo interiorizarlas en ti ni desarrollar el hábito de aplicarlas por ti. ¡Nadie puede hacerlo por ti! Nadie puede comer por ti, dormir por ti ni soñar por ti. Tienes que hacerlo personalmente.


¿CREES QUE TE SERÍA IMPOSIBLE?


Si crees que no será fácil, mejor piensa en esto: La mayoría nace con los elementos naturales para expresarse con elocuencia, solo que unas personas los desarrollan y aprovechan más que otras. La habilidad para comunicarse eficazmente está al alcance de todo aquel que quiera decir algo. Es más, consabido es que hasta algunos escritores, publicistas, periodistas, profesionales de la salud y otros comunicadores de reconocida trayectoria dejan mucho que desear cuando hablan en público. Hay quienes piensan y escriben de maravilla, pero su manera de hablar carece de color y vida. Otros fuman o beben alcohol delante del auditorio. Otros hacen ademanes pobres y carentes de sentido. Otros cansan con una mirada apática, y otros con excesos de muletillas y manerismos, resbalando de palabra. Y aún otros juntan y soban las manos sin parar, durante toda su exposición.

Benjamín Disraeli (1804-1881), queriendo pasar a la posteridad hablando correctamente, lo hallaron
en su lecho de muerte corrigiendo el discurso que acababa de pronunciar ante el Parlamento. Estaba consciente de que había cometido algunos errores. Por eso, aunque es bueno procurar el habla eficaz, no es realista creer que debas hablar perfectamente. Eso no sería ser realista. ¿Por qué? ¡Porque somos imperfectos! Esfuérzate. Pero no hasta el punto de perder el equiliibrio.

Cuentan que había una anciana profetiza que puso bridas a su lengua y la domó hasta el punto de alcanzar la perfección del habla. Pero terminó sus días aislándose en una cueva profunda porque ahora la incorrección de los demás le resultaba tan escandalosa e insoportable que no podía dormir. Y todas las mañanas, antes del canto de los pájaros, cuando el silencio era absoluto, los ignorantes se acercaban a hurtadillas para beber del néctar de sus murmuraciones.


DALE CARNEGIE DERRIBÓ EL TABÚ


En honor al mérito, Dale Carnegie (se pronuncia deil cárnegui) contribuyó sobresalientemente a derribar el tabú. Hasta comienzos del siglo veinte la creencia popular era que el arte de exponer en público era un don reservado para pocos. Solo algunos hombres y mujeres corajudos se atrevían a decir unas palabras ante un gran auditorio. De repente, este supervendedor, orador y escritor arremetió con fuerza como un bólido ardiente promoviendo sus famosos cursos de técnicas para exponer, y sus libros de texto se convirtieron rápidamente en éxitos de venta a nivel mundial: "Cómo hablar en público e influir en los hombres de negocios", "Cómo ganar amigos e influir en las personas", y "Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida", los 3 libros de texto del curso original que sus estudiantes tenían que estudiar de tapa a tapa para graduarse.

Carnegie contribuyó notablemente a la adquisición del valor necesario para enfrentar a un auditorio poniendo al alcance de millones de personas las herramientas fundamentales para incrementar la habilidad de la oratoria, para que supieran que la mayoría podía lograrlo con un poco de esfuerzo. Recuerda que estoy hablando de comienzos del siglo veinte. Hoy en día, si alguien quiere mejorar su manera de exponer en público pero dispone de poco tiempo para estudiar un método, sabe que hay muchas maneras de hacerlo. En mi caso, aplico y recomiendo Las 4 Leyes por ser un recurso muy fácil para personas ocupadas o que buscan discreción y quieren ver buenos resultados en poco tiempo.

Saber si un orador nace o se hace, o conocer la historia de la oratoria, quiénes fueron los oradores más grandes del mundo, cuántas son las técnicas de relajación, cuántos tipos de oratoria o de ejercicios de 'impostación' vocal hay, son asuntos que pueden enriquecer mucho tu caudal intelectual, aunque, en mi opinión, sirven más para pasar un rato de investigación personal, o para poder responder preguntas de un examen teórico, o para jactarte de tu nivel cultural. Solo que, en mi opinión, pocos de esos conocimientos te ayudan de manera práctica a exponer eficazmente. Saber que uno de tus mejores amigos de la infancia sabía montar bicicleta, o que tu vecino ganó varios campeonatos de ciclismo, o que fue dueño de una tienda de bicicletas, no te ayuda a aprender a montar bicicleta, ¿verdad? Lo que necesitas es subirte, agarrar bien el timón, presionar los pedales y avanzar por la calle. ¡ese es el conocimiento que necesitas!


¿IMPORTA QUE TE EXPRESES CON EFICACIA?


Como todo en la vida, una persona siempre se pone en ventaja cuando aprende algo nuevo. La aplicación de Las 4 Leyes te facilita la tarea de realizar exposiciones de impacto, y a través de estas, conseguir todas las demás cosas que necesitas, ya sea que te dediques al comercio, las relaciones públicas o a otra cosa. Y aunque a primera vista te pudiera parecer abrumador, Las 4 Leyes te lo hacen fácil.

Cuando las personas alcanzan alguna medida de éxito, se percatan de que hubieran aprovechado mucho mejor sus oportunidades si hubiesen aprendido antes a motivarse y motivar a los demás, preparar y presentar discursos, ganar amigos y vender sus productos. Y se consuelan aconsejando a sus hijos o nietos, alentándolos a capacitarse en técnicas eficaces de comunicación para aprovechar mejor sus propios desafíos. Porque finalmente entienden, aunque muy tarde, que la oratoria eficaz era un factor clave del éxito.

De modo que si alguien te ha dicho que basta con ponerte de pie y hablar con entusiasmo y sinceridad, ¡cuidado! Sopesa sus palabras. Porque muchos se enfrentan a una amarga desilusión cuando les llega el turno de tomar la palabra y pasan por alto los principios que rigen la comunicación eficaz. Porque tal como una chispa puede incendiar un bosque, un desliz de la lengua o de las relaciones humanas puede acarrearte mucho ostracismo. La gente suele arrepentirse más por algo que dijo que por algo que no dijo.


¿CUÁNTO DURA EL CURSO?


En caso tengas experiencia en oratoria y desees enseñar oratoria con el método de Las 4 Leyes, sugerimos 15 sesiones de dos horas cada una para un curso completo o un seminario de 5 sesiones de dos horas cada una, incluido el día de graduación. Su estructura es tan eficaz que no es necesario más para ayudar a los participantes a entender y aplicar la técnica. Potenciarás las habilidades de todos si le añades un asesoramiento práctico que les ayude a descollar cada vez que se pongan de pie ante un auditorio. ¡Sí, la ayuda que necesitas está aquí mismo y ahora!

Las 4 Leyes son eficaces porque, además de servir como un recordatorio de los principios de ética que se requieren para exponer en público, ganar confianza y entablar buenas relaciones con los demás, te sirven para evaluar más objetivamente tu propio desempeño y superar tu marca permanentemente.

Solo tienes que analizar cuidadosamente sus principios uno por uno y practicarlos, adecuarlos a tus circunstancias personales (y a las costumbres locales) y desarrollar el hábito de aplicarlos siempre. Con un poco de práctica y experiencia, te garantizo que llegarás a sentir, en el más corto plazo posible, el placer de expresarte con absoluta libertad y eficacia.



¿POR QUÉ SON CUATRO Y NO TRES, CINCO O DIEZ?


Algunos se erizan como gatos cuando me refiero a ello como leyes, órdenes o prohibiciones. Consideran que en el siglo XXI se debería evitar legislar o normar la conducta. Pero por otro lado, no pocos especialistas reconocen que la falta de dirección diestra ha producido una generación totalmente incontrolada que ha ido por el mundo sembrando y cosechando mucho dolor para sí mismos y para otros. Tanto los noticieros como los documentales que tratan de las relaciones familiares publican no pocas escenas de descontrol, desde niños de corta edad que dan puñetazos y patadas de karate a sus padres y compañeros de estudios, hasta grandes invasiones armadas y guerras fratricidas que dejan boquiabiertos a los historiadores.

¿Qué es mejor, ser firmes y claros con un niño para desviar su curiosidad de modo que deje de jugar con un tomacorriente eléctrico, o dejarlo sin guía y que lo haga, tal vez recibiendo un shock y quedándose con los deditos torcidos por el resto de su vida? La respuesta es obvia. Las restricciones y órdenes apropiadas son valiosas para toda la vida, y la falta de las mismas puede producir demasiados problemas a la corta y a la larga para todos los implicados.

Eso de que "nadie tiene por qué imponer reglas" es una falsedad y un engreimiento. Pensemos en esto: ¿Acaso los cultores de los deportes de alto riesgo pasan por alto los principios y las leyes naturales? ¡De ninguna manera! Todo lo contrario. Reconocen que para elevar sus osadías y experimentos a límites insospechados y evitar morir en el intento les conviene respetar y usar dichas leyes a su favor. ¿No les has oído decir cosas como: "Si no uso casco, me romperé la cabeza", o "Si no usara los lentes apropiados, la nieve me cegaría", o "Si no uso ropa especial, no podría bucear tan hondo" o "Con cualquier bicicleta no podría hacer todo esto"? ¿Y nunca oíste la noticia acerca de ciertos montañistas experimentados
que murieron en la montaña porque tal vez cometieron un descuido? ¡Todo tiene un límite! Bueno, en oratoria también. Por eso, Las 4 Leyes te señalan límites apropiados para que descolles en tu oratoria y lo hagas eficazmente.

No es exageración. Ken Blanchard, en el contexto de su Trabajo en Equipo, un exitoso libro escrito por él, explica que para que los miembros de un equipo desarrollen un criterio que les permita tomar decisiones eficaces necesitan un sistema de creencias bien delimitado, y que aunque después los límites se amplíen gradualmente en la medida en que demuestren sentido de responsabilidad y capacidad para hacer el trabajo, siempre tiene que mantenerse delimitado dicho sistema de creencias. Las 4 Leyes te permiten hacer precisamente eso.

Por otro lado, aplicándolo a los jugadores de un equipo deportivo, John Madden afirma que "un equipo no debería actuar nunca en un campo que no está bien delimitado. Sus jugadores deben poder saber cuáles son los límites del campo". Blanchard, mencionado antes, propone una ilustración basada en los resultados de cierta investigación con niños, que ilustra bien su aplicación a cualquier trabajo en equipo. Se llevó al grupo de niños a un campo abierto y se les dijo que podían jugar por donde quisieran. El resultado fue que todos los niños tendieron a mantenerse juntos y a no alejarse del grupo. Pero cuando se los trasladó a otro campo, uno bien delimitado, corrieron libres y exploraron el lugar hasta la frontera y se divirtieron mucho. Las 4 Leyes te comunican esa seguridad y confianza.

Para Kenneth Hildebrand, "la libertad es la oportunidad de tomar decisiones". Pero como vimos antes, uno no estaría habilitado para tomar decisiones eficaces si no conociera los límites que le imponen sus responsabilidades y derechos. Por tanto, aunque la libertad consista en la oportunidad de tomar decisiones, yo añadiría que ninguna eficiencia sería posible si no se tomaran las decisiones correctas. Por ejemplo, hasta los niños recurren a sus conocimientos tácitos o instintivos para llegar a conclusiones que, en ocasiones, han salvado vidas. Por ejemplo, en 2007, en CNN apareció la noticia de una pequeña de solo 2 años que llamó al 911 para alertar a los paramédicos respecto a un serio desmayo que sufrió su madre. La niña hizo la llamada después de que su madre cayó, y la operadora dijo que ella solo repetía: "¡Momi, auch! ¡Momi, auch! ¡Momi, auch! ¡Momi, auch!". Ella no hubiera procedido así sin un entrenamiento básico que la madre le dio para estos casos. La niña estaba consciente de sus límites y, cuando el caso lo ameritó, procedió conforme a las instrucciones y al entrenamiento que le dio su mami. No obstante, todo resultó de que su madre tomara la decisión correcta
con suficiente anticipación: Entrenar a su hija.

Todo esto nos muestra que, por donde miremos, hallaremos apoyo para la teoría de que la oratoria eficaz también debe quedar sujeta a ciertos límites, y Las 4 Leyes son valores que sirven para tomar las decisiones correctas relacionadas tanto con la preparación del discurso como para su presentación, hasta para un comportamiento y desempeño eficaz en el campo de la motivación, las relaciones humanas y las ventas.

Pero más que verlas negativamente como factores restrictivos, es mejor verlas como un proceso diseñado para producir resultados específicos. Seamos realistas: Hablar fuerte no es oratoria. Hablar cuatro horas sin parar no es oratoria. Hablar bonito no es oratoria. Pronunciar correctamente no es oratoria. Hacer ademanes eficaces no es oratoria. Vestirse bien no es oratoria. Tener entusiasmo no es oratoria. Motivar no es oratoria. Liderar no es oratoria. Ninguna de esas cosas aisladamente es sinónimo de oratoria. La oratoria eficaz se alcanza mediante la cooperación integrada de todos estos y otros elementos, tal como ser un gran escritor no convierte a uno en un gran orador, ni ser un gran orador, en un gran escritor. Cada habilidad debe ser estudiada, imitada o aprendida de alguna manera.

Al igual que los miembros individuales de cualquier empresa eficiente, desde los directivos hasta el portero todos reciben información específica que les ayude a entender cómo deben comprometerse y trabajar como un solo hombre a fin de crear valor para la clientela (y por ende para los accionistas), lo cual significa entender mutuamente cómo funcionan los demás departamentos y cómo se relacionan entre sí. Igualmente, Las 4 Leyes cooperan entre sí para producir como resultado un buen discurso.

Ninguna conferencia es un fin en sí misma. Aunque un discurso eficaz sea el producto de una oratoria eficaz, en realidad es solo un medio para alcanzar un fin: Dejar al oyente satisfecho de beneficiarse con la información, el impacto, las emociones y el entretenimiento producido por la presentación. Como digo en mi libro Sugerencias Para Aprender a Exponer en Público©: "El fin supremo de una persona que expone eficazmente es beneficiar al auditorio apelando a su nobleza e inteligencia mediante ejemplos e ilustraciones, y convencerlo y persuadirlo con razones, evidencias y promesas de que sacará un provecho". Si tus oyentes salen enriquecidos y beneficiados, cumpliste la misión de la oratoria dinámica.

Por eso considero que son cuatro leyes, porque después de muchos años poniéndolas a prueba no pude reducirlas a una expresión menor. Son, por decirlo así, el mínimo común múltiplo de la oratoria. Si a tu oratoria le falta una de ellas, no darás en el clavo de la calidad expresiva. Se convirtieron en leyes porque sin ellas no funciona bien. Es una estructura lógica, una escala de valores, un modo de pensar y un proceso, un campo bien delimitado dentro del cual puedes tomar todas las decisiones necesarias para hacer de tu oratoria un excelente medio de comunicación. Si te mentienes dentro de sus límites, te garantizo que darás un buen discurso siempre. ¡Te parecerá increíble haber conocido Las 4 Leyes a cambio de una propina!

Además, el que sean cuatro facilita su memorización y recuerdo. Hay funciones de la memoria que trabajan más eficientemente con unos cuantos aspectos. Por supuesto que no decimos que solo memorizamos aquello que intencionalmente introducimos en nuestra mente con ese propósito, porque hay cosas que nuestro organismo va grabando automática e instintivamente sin que se lo ordenemos. Lo comprobamos posteriormente, cuando recordamos gustos, olores, sonidos, acciones, etc.

Por eso, Las 4 Leyes están compuestas por asuntos que han sido subdivididos y concatenados hábilmente para su fácil asimilación. Todas nuestras enseñanzas se subdividen en 2, 3, 4, 5 ó 6 aspectos, en todo sentido. Por ejemplo:

Con respecto a la estrategia del discurso: INFORMAR, IMPACTAR, CONMOVER Y ENTRETENER
Con respecto a la voz del orador: VOLUMEN, VELOCIDAD, TONO Y PRONUNCIACIÓN
Con respecto al cuerpo o desempeño físico del orador: PRESENCIA, POSTURA Y ADEMANES
Con respecto al bosquejo del discurso: INTRODUCCIÓN, DESARROLLO Y CONCLUSIÓN
Con respecto a la introducción del discurso: SALUDO, ANTICIPO Y DETALLE
Con respecto al desarrollo lógico del discurso: PROBLEMA/SOLUCIÓN, CAUSA/EFECTO, IMPORTANCIA,
Con respecto a la conclusión del discurso: RESUMEN, ACCIÓN Y BENEFICIO
Con respecto al volumen de la voz: EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN, RESONANCIA Y DECISIÓN
Con respecto a los gestos y ademanes: ENFÁTICOS Y DESCRIPTIVOS

Uno de los principales retos y obstáculos para los maestros de oratoria es lograr que sus estudiantes recuerden lo que deben hacer cuando hablan en público. Pero eso es muy difícil, aparte de engorroso y aburrido, porque es casi imposible tener presentes todos los detalles de las reglas de oratoria y al mismo tiempo recordar todos los detalles del tema que uno quiere presentar. Eso genera un estrés tremendo. Pero Las 4 Leyes,
están diseñadas para concatenarse, discernirse y asimilarse con la finalidad en convertirse en reflejos condicionados al momento de preparar o presentar el discurso. Deja de ser necesario tenerlas presente de manera consciente forzando el recuerdo, porque el cerebro y el cuerpo llegan a considerarlas como parte integral de su desempeño, de manera que las ven como un proceso tan automático como el de tragar los alimentos, rascarse una picazón o espantar una mosca. Dicho al revés, el estudiante queda totalmente incapacitado para hablar mal en público, porque siempre que lo haga, lo hará aceptablemente porque todos sus sistemas han sido orientados hacia la eficiencia por reflejo condicionado, no por un acto mecánico de la voluntad. En otras palabras, ya no piensa en función de "hacer ademanes", como hace la mayoría de los principiantes, sino de autoinducirse emociones y sensaciones que sean lo suficientemente vigorosas como para provocar a su sistema nervioso para que se encargue automáticamente de realizar los movivimientos enfáticos y descriptivos de su cuerpo. Ya no hace ademanes, los ademanes surgirán espontánea y eficazmente por sí solos a partir de la programación realizada.


UNA ESTRUCTURA LÓGICA


En oratoria, como en cualquier disciplina, hay principios y reglas que las personas quieren saber para mejorar su desempeño. Lógicamente, cada maestro desarrolla una técnica para su aplicación e instrucción. De hecho, mis primeros pasos en oratoria los hice con el método de H. y A. Krell cuando tomé el curso ILVEM, a principios de los 70. Más tarde tomé el curso del Instituto Nueva Acrópolis, y luego cobré un impulso extraordinario con un curso de locución y estudiando los libros de texto y el manual del curso de Dale Carnegie. También debo mencionar con alabanzas justificadas a Nicanor Lafuerza, chileno, que escribió "El Arte De Hablar En Público", todo lo cual me sirvió para completar el desarrollo y diseño de mi teoría de Las 4 Leyes, teoría que se convirtió para mí en una estructura lógica y un marco general de las tareas y actividades específicas que llegué a realizar al presentar mis discursos. ¿Cómo desarrollé la teoría?

Al cabo de muchos años de leer y exponer en público, cierto día preparé una larga lista de instrucciones de cuanto concepto había recogido sobre el particular y llegué a la esencia descartando lo accesorio. Es decir, reduje cada sección hasta llegar a un punto muerto, descubriendo que, aunque los diferentes autores discrepaban en ciertos aspectos, absolutamente todos coincidían en ciertos hechos básicos, y me concentré en estos. Para todos ellos, la cosa más importante para convencer era presentar información clara, convincente y substanciosa; y para persuadir, lo más difícil era tocar las emociones y sensaciones.

Con eso como base, separé lo principal de lo accesorio, poniendo a la derecha todo lo relacionado con la información (INF), y a la izquierda todo lo relacionado con la emoción (EMO). Luego, de lo relacionado con la información, puse a la derecha todo lo relacionado con los conocimientos (CON), y a la izquierda todo lo relacionado con la memoria (MEM). Y finalmente, de lo relacionado con la emoción, puse a la derecha todo lo relacionado con las relaciones humanas (RR.HH), y a la izquierda todo lo relacionado con el entretenimiento (ENT). Todo esto constituyó un conjunto de rasgos inamovibles, principales o indispensables de la oratoria:

Las emociones tienen que ver con el entretenimiento y las relaciones humanas.
La información tiene que ver con
el conocimiento y la memorización.
Un aspeco emocional y uno lógico.

Entonces quedaron aparte los aspectos meramente físicos o materiales: imagen (IMA) y sonido (SON y puse a la derecha todo lo relacionado con el sonido, es decir, la voz, y a la izquierda, todo lo relacionado con la imagen, es decir, el cuerpo (CUER). Esto constituía los rasgos periféricos o modificables de la oratoria:

Imagen (cuerpo) y sonido (voz)

Y como si se tratara de un sedimento que se desprendía naturalmente, quedó sobre la mesa el desarrollo del argumento (DES), que constituía el cuerpo del discurso, y dos apoyos, uno a cada extremo, la introducción (INT) y la conclusión (CON), que eran los puntos de mayor tensión:

El orden de las partes del discurso tienen básicamente un solo esquema siempre, y cualquier subdivisión queda subordinada a las secciones troncales, que son:
Introducción, desarrollo y conclusión




Así discerní que algunos autores confundían
los principios con las reglas y las técnicas, y viceversa, presentando, a veces, las reglas o técnicas como si se tratara de principios, y los principios como si fueran reglas, como si el orden de los factores no tuviera relevancia. Al formular sus teorías no parecían advertir ninguna diferencia significativa entre los aspectos principales (indispensables) y los periféricos (dispensables) de la oratoria.

Algunos creían que "ser emotivos" y hacer aspavientos era todo lo que importaba, como si la pasión y el sentimentalismo fuese todo lo que implicaba. Otros suponían que el fin de la oratoria era convencer. Pero olvidaban que también era útil para declamar y entretener. Y aún otros pensaban que la docencia era la única meta de la oratoria. Lo cierto era que todo contaba. Pero lo falso era que la emotividad fuese lo más importante. ¡La información era lo más importante! Además, para mover a acción no bastaba con convencer. ¡También era necesario persuadir!

En todo orden de cosas, nada puede hacerse eficazmente sin conocimiento. Pero el conocimiento en sí mismo no lograría nada si no tuviéramos los medios para aplicarlo, desarrollarlo, compartirlo y disfrutarlo. La ignorancia y la falta de medios resulta en un retraso, pero el conocimiento y los recursos resultan en progreso. Es correcto adquirir información, discernirla y aplicarla, pero también se requieren los medios. Vale decir que el conocimiento es lo más importante pero con el apoyo de los medios o recursos. En el caso que nos interesa ahora, la oratoria, diríamos que esos recursos se asientan en -o emanan de- la motivación en casi todas sus formas.

Dicho de otro modo, discerní que la clave de todo el asunto consistía en entender a fondo la estructura que conformaban tanto los principios como las reglas combinando sus elementos de manera armónica de modo que formaran lo que en gestión empresarial sería para C.K. Prahalad una lógica general predominante.,
es decir, una estructura lógica que permitiera gestionar la oratoria de modo que produjera un buen resultado la mayoría de las veces. Conocimiento (información y mnemotecnia) y recursos (motivación y entretenimiento), basados en principios (verdades fundamentales) y reglas (tecnicas, procedimientos, métodos).

Ahora la realidad me mostró que sí había diferencias notables. Por eso organicé todo, formulé los enunciados y lo denominé "Las 4 Leyes de Técnicas Dinámicas Para Hablar en Público, Ganar Confianza y Relacionarse con los Demás": Dos leyes para llegar a la mente y dos leyes para llegar al corazón, y las apliqué a mi satisfacción durante muchos años. Unos diez años después, en 1988, Editorial Studium publicó mi libro (del mismo título). Desde entonces, Las 4 Leyes NUNCA ME HAN FALLADO.

Por lo tanto, la Primera Ley es la más importante (la Segunda Ley le sirve de apoyo), y La Tercera Ley es la más difícil de cumplir (Cuarta Ley le sirve de apoyo). Así de simple.

En resumen, dirigí a la mente del oyente todo lo relacionado con el aspecto lógico del discurso
(información y mnemotecnia), y al corazón, todo lo relacionado con el aspecto emocional (los pensamientos más íntimos, la motivación, las actitudes y todo lo que refiere al entretenimiento sano), y así cada ley llegó a estar conformada por un compuesto balanceado de principios, reglas y tips o sugerencias.

Lo que dices

La Primera Ley tiene que ver con la información y el contenido del discurso, el conocimiento. La Segunda Ley le sirve de apoyo mediante el impacto y la memorización de las ideas. Es contacto de mente a mente, adonde apunta la Primera Ley. Es fría y se concentra en el contenido informativo, intelectual, calculado y técnico. Es el terreno de las definiciones, significados, argumentos, estadísticas, pruebas y evidencias (LO QUE DICES).  Los oradores que se concentran en el aspecto informativo se esfuerzan por presentar argumentos, pero rara vez mueven a cooperar. Su meta es solo convencer. Si conoces el lenguaje del Análisis Transaccional, correspondería al ADULTO, en todas sus facetas: Teknos, pathos y ethos.
La Tercera Ley tiene que ver con el contacto y las relaciones humanas, la motivación. La Cuarta Ley le sirve de apoyo con detalles útiles para entretener o impedir el aburrimiento. Es contacto de corazón a corazón, adonde apunta la Tercera Ley. Es cálido y atrayente, genera un clima de confort y se concentra en el contenido sentimiental, emocional, en los sentidos, la amabilidad, consideración, comprensión, (TU MANERA DE DECIRLO). Los oradores que se concentran en el aspecto emocional se esfuerzan por conmover, pero rara vez razonan con el auditorio. Su meta es persuadir.  En el lenguaje del Análisis Transaccional, correspondería al PADRE y al NIÑO en sus facetas positivas y de valor práctico para el desarrollo personal.

El secreto de una oratoria eficaz radica, precisamente, en lograr los objetivos de convencer y persuadir (aunque la persuación en sí misma no sea siempre el objetivo). Por ejemplo, presentando una prueba sólida, pero teniendo en cuenta los sentimientos del auditorio, es decir, cómo lo tomará. Un orador eficaz no solo procura sintonizar con las mentes de sus oyentes, para que estén de acuerdo con lo que dice, sino con sus corazones, para que se sientan movidos a actuar.

En pocas palabras, consiste en lograr que acepten los argumentos con el corazón, pero con la aprobación consciente del intelecto. Mover a acción a un auditorio sin razonar con él ni presentarle pruebas claras que sustenten el argumento pudiera rayar en una burda manipulación emocional (la Historia está repleta de biografías de personalidades emotivas que hicieron eso, que al principio parecían conformarse al modelo del líder ideal, pero a la larga llevaron al despeñadero a sus seguidores). Un orador responsable tendrá en cuenta el intelecto, no solo las emociones.

Veamos un esquema:


EL SECRETO RADICA EN LLEGAR A LA MENTE Y AL CORAZÓN


MENTE
(todo lo relacionado con el aspecto lógico)
CORAZÓN
(todo lo relacionado con el aspecto emocional)
Primera Ley
(la más importante)
Segunda Ley
(apoya a la Primera)
Tercera Ley
(la más difícil)
Cuarta Ley
(apoya a la Tercera)
Todo lo
relacionado con la INFORMACIÓN
y el contenido del discurso
Todo lo
relacionado con el IMPACTO
y la habilidad para memorizar ideas
Todo lo
relacionado con el
CONTACTO,
la motivación y las relaciones humanas
Todo lo
relacionado con el
ENTRETENIMIENTO,
la motivacción y lo que impide el aburrimiento


Tu cuerpo es un transmisor/receptor audiovisual cuyas cualidades te sirven para informar, emocionar, decidirte, actuar, ubicarte y trasladarte.  Y la mente del auditorio tiene hambre de conocimiento, y su corazón, de emociones. Así de simple. ¡Somos máquinas transformadoras de energía!

Las 4 Leyes informan y emocionan
con impactos a la mente y al corazón

mediante imágenes y sonidos.

¡Las 4 Leyes son la clave del arte de exponer y relacionarte con las personas! En otras palabras, informar y grabar las ideas en la mente, y emocionar y entretener mediante la imagen y el sonido. Combinando eficaz y ordenadamente los principios y las reglas obtienes un perfil de orador que puedes adaptar o modificar de acuerdo a tu personalidad o circunstancias personales.

La mayoría de casos en que hablamos de 'la mente' debes entender que nos referimos a los razonamientos e ideas, a las piezas de información que se archivan en la memoria, que, como dije, es el aspecto más importante de una exposición. Por ejemplo: significados, enseñanzas, códigos, fórmulas, cuadros estadísticos, teorías, preguntas y respuestas. Las ideas salen de tu cerebro mental (output), salvan el espacio mediante tus palabras y gestos y entran en cerebro mental del oyente mediante su centro receptor (input), lo cual añade conceptos, los rectifica, fortalece, debilita o anula.

Y en la mayoría de casos en que nos refiramos al 'corazón' debes entender que nos referimos a las emociones y sensaciones, que son respuestas o reacciones al estímulo, el elemento más difícil de producir y controlar. Por ejemplo, afecto y desprecio, confianza y desconfianza, desprendimiento y egoísmo. Las emociones manan de tu corazón o cerebro emocional, salvan el espacio mediante tu manera de comunicarte (selección de las palabras, tono de voz, manera de arreglarte, gestos, postura y ademanes) y entran en el corazón o cerebro emocional del oyente, añadiendo el sentimiento, fortaleciéndolo, rectificándolo o neutralizándolo.

Cuando pienses en tu auditorio, piensa en función de 'mente y corazón' como un solo centro receptor. Es decir, ideas y emociones. Procura sintonizar con empatía con estas cosas. En otras palabras, ten en cuenta que tus oyentes tomarán una decisión respecto a lo que dijiste, y que para hacerlo tendrán que pensar y sentir cierta emoción. A veces triunfará la razón, otras, la emoción, dependiendo de lo que más les interese o a quién quieren agradar (p. ej. la presión social o de grupo es un factor externo que afecta las decisiones).



TU EQUIPO TRANSMISOR


Cuando te diriges al auditorio, tu cuerpo se convierte, como si fuera, en un potente transmisor ubicado en una posición ventajosa cuyas antenas apuntan hacia las antenas receptoras de tus oyentes y hacia todos lados. La computadora de tu cerebro difunde y recibe conocimientos y emociones hacia y desde el auditorio. Es una vía doble de comunicación. Programas tu 'computadora', transmites el mensaje y tus oyentes te responsabilizan por hablar eficaz o ineficazmente, o por motivarlos o desmotivarlos.

Por otro lado, tu transmisor tiene sonido (voz) e imagen (cuerpo). Al decodificar la idea que está en tu mente produces la palabra, uno de los instrumentos más maravillosos del universo, y con tu voz y cuerpo creas, escribes, dibujas y coloreas escenas en la pantalla de la imaginación del público. Con las palabras y/o señas, el mensaje sale de tu mente y corazón, salva la distancia y viaja por el aire hacia los ojos y oídos de tus oyentes, quienes lo decodifican e interpretan con su mente y corazón.


Ahora bien, el sonido, la imagen y tus apuntes personales se relacionan con al menos diez cualidades físicas: Volumen o intensidad de la voz, presencia o arreglo personal, la introducción del discurso, la velocidad y uso de pausas, la postura y la ubicación en el auditorio, el esquema de ideas, el tono de la voz o modulación, los ademanes y gestos, la conclusión del mensaje, y la pronunciación y el uso razonable del idioma.




TODO SEÑALA AL OYENTE Y AL PROPÓSITO DEL DISCURSO

Y todo señala al oyente. Tu objetivo es el oyente. El propósito de tu discurso es llegar a la mente y corazón del oyente. Por eso, ten siempre en cuenta que debes controlar cómo decides usar el sonido, la imagen y los apuntes. Tu volumen, modulación, dicción, ademanes y cualquier otra cualidad de tu cuerpo debe quedar supeditada a los principios y enfocados al oyente y al propósito del discurso.





Informas, impactas, conmueves y entretienes para llegar a la mente y corazón del oyente mediante tu discurso, lo cual te resultará fácil aplicando Las 4 Leyes.


TABLA DE AUTOEVALUACIÓN PROGRESIVA


Lo mejor de Las 4 Leyes no es el orden en que están dispuestos los principios, las reglas y las sugerencias, sino que sus enunciados pueden ser memorizados y evocados con facilidad por reflejo condicionado en cualquier momento durante la preparación, y lo que es más importante, durante la presentación del discurso. ¡Eso es lo que las hace fantásticas! Es como subir a la plataforma de los oradores con un maestro al lado que te recuerde, paso a paso, cómo debes proceder.

Esta sección tiene el propósito de mostrarte la Tabla de Autoevaluación Progresiva, que contiene la estructura de Las 4 Leyes, sus enunciados y el orden lógico que cada una de las cualidades y recursos ocupa en dicha estructura y que entran en juego en el proceso de comunicarte con los demás, especialmente cuando quieres preparar y presentar un discurso ante un auditorio. Es un plano mental o diagrama. Ha sido diseñado para facilitarte la memorización de Las 4 Leyes, y por tanto, para automonitorear tu progreso subjetivamente, o como diría Ken Blanchard en su libro Trabajar en Equipo, para hacer una 'monitorización autocorrectora [de tu] comportamiento'.



Haz clic en los datos de la tabla de arriba para darle un vistazo a la manera como está organizado este conocimiento. Nada más ten presente que en oratoria toda autoevaluación es subjetiva.

Si logras entender la lógica que hay tras el recuadro de arriba y lo memorizas asimilando su contenido, incluso usando tu propia creatividad, habrás incorporado un fantástico software de oratoria a tu cerebro. Las 4 Leyes te servirán en todo momento.

En sentido figurado, se trata de la Ley 11463, la 20701, la 32352 y la 40000. Cada número representa una cualidad o factor. Pero para extraerle todo el beneficio posible, tienes que analizar minuciosamente la tabla, cuestionarla, investigarla, ensayarla y reflexionar en ella hasta hacerla parte integral de tu sistema personal de comunicación. De nada te sirve saber que otros la entiendan. Tienes que experimentarlo personalmente.

Si te esmeras por ver la relación que existe entre sus componentes y logras ponerlos en práctica conscientemente, se convertirá en un hábito y nunca volverás a necesitar un curso de oratoria. Porque mediante el uso y la costumbre todo se convertirá en un reflejo condicionado, es decir, tenderás naturalmente hacia la eficacia en lo que toca al arte de enseñar y hablar en público. Ningún auditorio te volverá a intimidar al grado de no saber qué hacer ni qué decir, porque te habrás preparado a conciencia con Las 4 Leyes.

Imagina que una persona compra un manual de dietas y ejercicios para bajar de peso. Va a su casa y lo lee todo de tapa a tapa durante toda la noche. ¿Cuántos kilos habrá bajado? ¡Ni uno! Para bajar de peso tiene que transformar la información en
actitudes y acciones concretas que representen sus verdaderos deseos de bajar de peso. Igual es este asunto. La simple lectura y comprensión de la tabla no te hará mejor ni peor en oratoria. Solo mejorarás cuando la pongas en práctica, lo cual significa, como se dijo, que tienes que analizarla, cuestionarla, investigarla, ensayarla y reflexionar en ella hasta que se convierta en un patrón de conducta, de tu sistema personal de comunicación.

Un espejo de tu desempeño

La Tabla de Autoevaluación Progresiva no es para poner calificaciones o notas, sino solo para procurar un enfoque objetivo de la manera como piensas que te desempeñas cuando hablas en público. Es como un espejo de tu eficiencia. Tal como te miras en un espejo para ver si te peinaste adecuadamente, te miras en la Tabla y comparas tu comportamiento con los requisitos de la Tabla. Y en caso de que quisieras usarla para ponerte una calificación, asigna un 10 por cada CR y un 5 por cada CF y AM. ¿Y la duración del discurso? Al final, súmale 10 al total si te mantuviste dentro del límite de tiempo asignado.

Los beneficios convierten una norma pesada en amigable

Una regla o norma es pesada o gravosa en la medida en que no entendemos cómo nos beneficia personalmente a corto, mediano y largo plazo. Pero cuando entendemos que estamos directamente involucrados en las extraordinarias consecuencias que nos resultarán por cada acción que llevemos a cabo en sujeción a ella, ya no la vemos como una enemiga, sino como una amiga, y nos convertimos en sus principales promotores. Ya no la vemos como una ley fría, sino como un recurso sabio para obtener los incentivos que deseamos en la forma de caricias emocionales o justo reconocimiento por nuestro desempeño. Entonces nos sentimos vivos y que no solo somos parte integrante de la comunidad, sino elementos útiles que contribuyen a su desarrollo y superación.

Cuando profundices y comprendas que Las 4 Leyes solamente son reclamos de la naturaleza, como cualquier otro reclamo natural, es decir, como comer, beber, descansar o trabajar, te resultará más fácil obedecerlas. No será como cuando una persona necesita que otra la supervise para verificar si está haciendo bien las cosas. Porque se convertirán para ti en un medio eficaz de producir en tu interior el placer de tomar la palabra en cualquier momento. En realidad, hablar en público nunca debió parecerte un comportamiento antinatural.
Las 4 Leyes no solo sintonizan con tu naturaleza humana, sino te autorizan a ser feliz, a disfrutar de las satisfacciones que otros han logrado mediante el desarrollo de sus cualidades para la oratoria.

En la lucha diaria de las personas por buscar la aprobación de los demás, terminan emocionalmente exhaustas, cargadas de ansiedad. Y un campo en el que la gente necesita la aprobación de otros es en la oratoria porque nadie se deleita en la incompetencia. Y no es fácil sentirse bien cuando uno sabe que todos los que le escucharán al día siguiente no esperarán nada menos que eficiencia de su parte. Sin embargo, tienes que modificar un poco esa postura mental. No es cuestión de esperar que los demás aprueben lo que dices, sino de causarles un impacto favorable que incline la balanza de su aprobación naturalmente.

En otras palabras, es una cuestión de enfoque. No se trata de que los demás te motiven, sino de que tú les brindes los incentivos necesarios para que te den su motivación. ¡Tú causas la aprobación! Por eso es tan importante que entiendas cómo funcionan Las 4 Leyes
y dejes que los frutos de tu esfuerzo caigan por su propio peso.

Índice interactivo de principios, cualidades y ayuda-memoria

La tabla que sigue es
un índice interactivo, semejante al anterior pero desde otra perspectiva. Haz clic aquí y te llevará a una explicación abreviada de cada aspecto de Las 4 Leyes




¿ES NECESARIO MEMORIZAR ESTOS DIAGRAMAS COMPLETOS?


De ninguna manera. Es opcional. Solo ten en cuenta que los diagramas siempre han sido elementos eficaces para la memorización y asimilación de las enseñanzas. Por ejemplo, las fórmulas químicas están dispuestas en forma de esquemas, lo que facilita a los químicos mantener un enfoque dinámico. Igualmente, los pentagramas musicales no son otra cosa que diagramas dinámicos, fáciles de visualizar, de las coordenadas de tiempos y frecuencias sonoras. Cuando se trata de memorizar, nada es mejor que tenerlo todo esquematizado.

Por eso, si te resulta difícil entender y asimilar toda la Tabla, por lo menos concéntrate en la aplicación de los 4 principios básicos (4CR). Poco a poco asimilarás el resto. Hay muchas cosas en la vida que pueden hacerse eficazmente sin tener todos
los conocimientos envueltos en ello. Por ejemplo, para montar bicicleta basta con subir, pedalear y mantener el equilibrio, ¿verdad? No necesitas estudiar el funcionamiento de las leyes físicas que intervienen en el equilibrio, ni saber de mecánica para dicernir cámo funcionan las ruedas Los conocimientos tácitos o empíricos se dan por sentado, pero especializados se obtienen gracias al estudio y la dedicación. No dudes que Lance Armstrong, el famoso campeón de ciclismo, empezó a montar bicicleta como cualquier mortal, pero después, poco a poco, a medida que le apasionaba su nueva profesión, fue incorporando en su mente los sofisticados conocimientos de física y mecánica que posteriormente le permitieron descollar en su desempeño y batir todos sus récords.

Todos obtenemos enfoques rudimentarios y edificamos nuestra experiencia a partir de una lógica simple (conocimiento tácito); y/o estudiamos los detalles y profundizamos para sacar más provecho (conocimiento específico). De cada uno depende la profundidad de su desarrollo y competencia en oratoria.

Por ejemplo, la primera norma es: "¡Si no sabes, cállate!" (CR1), una regla fuerte y fácil de entender. Significa que solo hablarás de lo que sabes, y que si rebasas el límite de tus conocimientos, lo harás solo para preguntar o especular. Si aplicas la norma, darás en el clavo más a menudo. Aunque por supuesto tendrás un éxito más grande si profundizas y estudias el cómo y por qué de sus componentes y fracciones (interés, investigación, interpretación, vivencia, visualización, vitalidad, volumen, pronunciación, postura y organización de las ideas), porque captarás mejor la atención del auditorio, te enderán más rápido y estarán más dispuestos a darte su apoyo.

Las frases o textos de Las 4 Leyes están diseñados y ordenados intencionalmente para que la Tabla de Autoevaluación Progresiva sea fácil de memorizar. Memorizando las frases, memorizas la Tabla y, por tanto, sus principios.



LAS 4 LEYES SON PRÁCTICAS


Puedes exponer en público y entablar relaciones humanas más eficaces usando los breves conceptos de Las 4 Leyes de Técnicas Dinámicas Para Hablar en Público©. Puedes estudiarlas en cualquier orden y desde diferentes ángulos y aún así lograr excelentes resultados. Espero que todo este material satisfaga tu necesidad de potenciar tu habilidad natural para la comunicación eficaz.

Por otro lado, con el libro Sugerencias Para Aprender a Exponer en Público© o el Archivo de Oratorianet puedes complementar tu estudio de este interesante modo de ver la oratoria.


INCREMENTANDO TU VELOCIDAD DE LECTURA VISUAL


Algo que te beneficiará enormemente no solo para leer este material, sino para presentar tus discursos, porque podrás dar vistazos más abarcadores y breves cuando mires tus bosquejos, es incrementar tu velocidad de lectura. Para acceder a este ejercicio, haz clic aquí.


POR QUÉ SE REQUIERE ESFUERZO


No existe especialidad que uno pueda llegar a dominar sin buscar el entendimiento de los detalles, desde la raíz hasta la punta. Las cosas más útiles en la vida son las más sencillas, pero no por ello son tan simples como parecen.

Por ejemplo, solo hay 10 números (0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9), y 7 notas musicales (do, re, mi, fa, sol, la, si). Si quieres aprender a sumar, puedes hacerlo rápidamente contando manzanas; pero si quieres participar en el proyecto de lanzamiento de un cohete al espacio, tienes que profundizar las matemáticas hasta un grado especializado.

Otro ejemplo: Si un joven sueña con construir puentes, primero tiene que ir a la universidad y convertirse en ingeniero, lo cual le demandará varios años de esfuerzo, incluso incontables noches sin dormir. ¿Te lo imaginas asistiendo a su primera clase y diciéndole al profesor: "Esto me parece muy complicado, en realidad, yo solo quiero construir puentes"? Está viendo como realidad algo que no es realista. La realidad es que, si quiere construir puentes, tiene que saber todos los detalles, desde las raíces. Si solo sabe sumar y restar, podrá construir un pequeño puente en su jardín, pero no un puente entre dos ciudades.


Igualmente, Las 4 Leyes son muy simples, como los 10 números (0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9) o las 7 notas musicales (do, re, mi, fa, sol, la, si), o los tres colores básicos. Pero si quieres hablar en público eficazmente y sacarle provecho a tu palabra en el campo laboral y social, no basta con ponerte de pie y hablar con entusiasmo. Eso puede hacerlo cualquiera que no tenga miedo. Tal vez des en el clavo, tal vez no. La cuestión es ¿entiendes a fondo cómo funciona la oratoria? Porque si no das en el clavo, lamentarás mucho no haberte preparado apropiadamente.

¿TIENES MUCHAS OCUPACIONES Y NO TIENES TIEMPO?

Es comprensible que un miembro del equipo de marketing, o la secretaria, redacte los discursos al jefe, porque este tiene tantas ocupaciones que tal vez no le quede tiempo para preparar un tema apropiado. ¡Qué alivio! Pero eso no justifca que se rinda fácilmente y pase a otro una responsabilidad que le corresponde a él. Porque ¿qué hará cuando le pidan que diga unas palabras en un matrimonio, en una fiesta familiar, en un velorio o en la asociación de padres de familia, en el club o en la junta de propietarios? ¿También le pedirá al de marketing que le prepare un discurso? ¡Por favor, hasta cuándo!

¿Qué le dirías a tu hijo si un día te enteraras de que un compañero de clases le estuvo preparando las tareas a cambio de una propina; y que el día del examen, su compañero dio el examen en vez de él a fin de sacar la más alta nota? ¡Vamos! Con franqueza. ¿Qué le dirías? ¿Acaso no le pedirías una explicación? ¿Y si te dijera que solo está haciendo lo que tú siempre haces en la oficina cuando les encargas a otros que hagan lo que deberías hacer tú? ¿Ahora entiendes?

Por eso, te conviene aprender Las 4 Leyes. Porque no son una reingeniería de la oratoria, sino simplemente un ordenamiento lógico de todo lo que hasta hace poco nadie se había tomado la molestia de organizar de un modo eficaz para preparar y presentar discursos. Las 4 Leyes se centran más en el cómo que en el qué. Todos sabemos que es importante hablar fuerte, pero ¿cuán fuerte?, y ¿cómo se relacionan el volumen, la pronunciación y la velocidad de las palabras? Y al enseñar la oratoria a otros, ¿qué se debe enseñar primero? ¿Qué enseñar en segundo y tercer lugar?


Las 4 Leyes te ayudan a tomar esa decisión y además impulsan la motivación y productividad de tu oratoria. Porque refuerzan tu manera de pensar respecto a la oratoria en general. Te dan un nuevo conocimiento con un proceso organizado para alcanzar la noble misión de satisfacer a tus oyentes con un discurso informativo, impactante, conmovedor y entretenido.

Después de entenderlas y aplicarlas, solo tendrás que repetir el proceso una y otra vez, ¡y siempre obtendrás exelentes resultados! Como un chef, que todos sus platos le salen extraordinarios porque en su mente y corazón siempre está aplicando técnicas que repite una y otra vez (cómo separar la cáscara del huevo, cómo pelar el jenjibre, cómo hacer un jarabe, cómo derretir los quesos, hasta cuándo hervir las espinacas o el brócoli, los pasos para hacer un pastel, cómo exprimir los limones, qué cuchillo usar para las diferentes clases de carne, cómo impedir que sus comensales sientan gastritis después de unas horas, etc.).

Anda y dile a un chef experimentado: "Yo preparo el cebiche exprimiendo el limón con un exprimidor de fierro". ¿Qué crees que piense? Seguramente se dará cuenta de que todavía no has descubierto la pólvora. Todos los chefs saben que ese es un procedimiento que echa a perder el sabor del cebiche. No es un capricho, no es una moda. ¡Es una cuestión de principios de cocina! Igualmente sucede con la oratoria. Llega un momento en que te das cuenta de que lo mejor es basarte en principios, manteniendo todas tus cualidades bajo el control de los mismos.

Por eso, date tu tiempo y comienza cuanto antes a estudiar a fondo Las 4 Leyes y a aplicarlas en tus tratos cotidianos. Para que tu intuición no te engañe
cuando tengas que presentar un discurso y puedas hacer una presentación excelente por reflejo condicionado sin ayuda de nadie. Si estudias Las 4 Leyes hasta el punto de aplicarlas por hábito, tu oratoria fluirá naturalmente, ya sea que improvises o te prepares, siguiendo un proceso ordenado, centrado en el mayor beneficio para tus oyentes, y, por ende, para ti.
___
www.oratorianet.com

ARRIBA