|
INTRODUCCIÓN
A LAS 4 LEYES Y SU APLICACIÓN
SALTAR A LOS DIAGRAMAS
DE ESTA PÁGINA:
1 | 2 | 3 | 4 | 5 |
6 |
INTRODUCCIÓN A LAS 4 LEYES Y SU
APLICACIÓN
Por lo común, las personas desean
mejorar su habilidad para
comunicarse porque saben que para conseguir las cosas que necesitan
tienen que negociar de alguna manera, lo cual envuelve un contacto
eficaz. Bueno, ya diste el primer paso. El que estés leyendo
este material muestra tu interés en hablar en público
eficazmente. Este es un gran día para ti porque estás
leyendo con un excelente propósito: Pulir tu personalidad para
desempeñarte con más eficacia cuando hables ante un auditorio.
Las enseñanzas
de Oratorianet.com no están basadas en un código de
reglas, sino de principios. Las reglas y los principios son cosas
diferentes. De eso hablaremos más adelante con más detalle. Los
principios son verdades elementales, mientras que las reglas son
órdenes, decretos y/o prohibiciones que manan
de los principios.
Por ejemplo, para ilustrarlo, un principio cívico es que las calles de
la ciudad se mantienen limpias no solo para que se vean bonitas y
ordenadas, sino para que estén libres de suciedad y malos olores. Pero
¿cómo lograr dicho objetivo? Estableciendo reglas y publicándolas:
"Arroje la basura en los basureros", "No arroje papeles a la calle",
"No escupir", "No pise el césped", "Prohibido fumar en lugares públicos
como este". Los principios y las reglas cooperan juntas para el logro
de los objetivos.
Esta introducción es
para instructores de oratoria y todo aquel que quiera discernir más a
fondo la teoría de Las 4 Leyes.
Si quieres saltarla, haz clic aquí
y ve directamente a las técnicas. PERO te
recomiendo enfáticamente que te des un tiempo para regresar
después a esta página. Porque aquí hallarás razones y
explicaciones
valiosas respecto al método. Te servirán para
entenderlo y aplicarlo mejor. Porque cuanto mejor entiendas la
estructura de la teoría, más te beneficiarás, y beneficiarás a tus
oyentes. Más sabes, mejor entiendes.
"La
práctica
sin principios carece de sentido;
y
la
teoría sin principios resulta inútil."
Thomas O. Davenport

LA ORATORIA EFICAZ ES VITAL
De la motivación, exponer en
público, las relaciones
humanas y las ventas nadie se ha librado hasta ahora. Por eso, te
felicito sinceramente por interesarte en tu desarrollo personal
respecto a estos puntos. La oratoria es vital para el desarrollo de tu
personalidad y para cualquier éxito en el ámbito laboral.
A muchos les resulta un
poco
complicado matricularse en un curso de
oratoria, y quisieran un asesoramiento más personal y privado.
Bueno, diste en el clavo nuevamente. Por un lado aquí te muestro
las bases de la oratoria fácil y eficaz, y por otro, profundizo
con detalles que tal vez pasaste por alto muchas veces.
En la década del 80, Mr.
John May, de la John May School Of
Bussines Speaking, de Inglaterra, declaró lo siguiente en una
entrevista para la reconocida revista International Management: 'Las
palabras pronunciadas públicamente por un alto cargo corporativo
tienen más trascendencia que su auditorio inmediato'. Y con
razón. Cuando expones tu imagen y todo lo que representas,
causas efectos superficiales y profundos a corto, mediano y largo
plazo en ti y en los tuyos. LAS 4 LEYES DE TÉCNICAS
DINÁMICAS PARA HABLAR EN PÚBLICO© te ayudarán
a producir esos excelentes resultados.
Hay métodos y métodos,
dependiendo del maestro y sus
explicaciones. Todos los métodos orientan al estudiante hacia el
objetivo de hablar en público, nosotros lo hacemos en
función de llegar a la mente y corazón del oyente, sea
que hables en público o converses con alguien en cualquier
lugar. La oratoria no es para aplicarla cuando hablas ante un gran
auditorio solamente, sino en todo momento. Por eso Las 4
Leyes constituyen un conjunto de mandatos cuya finalidad es
convertirse
en un hábito.
¿QUÉ SON LAS 4 LEYES?
'Técnica' proviene de la
expresión griega teknos, que
significa arte, regla, manera, forma, método o procedimiento, el
paso-a-paso para causar un efecto. Y 'dinámica'
proviene de otra, que significa fuerza o energía. Las 4 Leyes de
Técniicas Dinámicas Para Hablar en Público©
son 4 reglas fuertes, directas, claras y fundamentales
diseñadas cuidadosamente para resonar en tu conciencia cada vez
que quieres comunicar un mensaje. Si aplicas técnicas
dinámicas, sin falta llegarás a la mente y corazón
de las personas y conseguirás todo lo que necesites en la vida.
Pero no te confundas. Las 4
Leyes no son fundamentales en el sentido de ser radicales en
todo
aspecto, sino de que llegan a la raíz de la oratoria con un
procedimiento específico que no solo te permite entender la
oratoria, sino prepararte
adecuadamente para la acción.
Cuando aprendes Las 4 Leyes
te conviertes en una persona
metódica, es decir, que cultiva procesos o procedimientos para
la oratoria, la motivación y las relaciones humanas. Ya no hablarás por
hablar, es decir, 'porque tienes boca', sino teniendo en cuenta
el efecto que tendrán tus palabras.
Hablando figuradamente, a medida que descargues
el software de Las 4
Leyes al disco duro de tu cerebro, comenzarás a vivir la
aplicación práctica de la oratoria eficaz. Te
ayudará a corregir el rumbo de tu comunicación y a
incrementar tu eficacia en tu trato antes, durante y después de
cada actividad. Las 4 Leyes
es un código de ética
práctico y muy fácil de aprender; y si las usas para
impartir instrucción a otros, puedes adaptarlas
fácilmente a tu estilo docente.
Por ejemplo, el
Diccionario de
la Real Academia define la ORATORIA como
"el arte de hablar con elocuencia y deleitar, persuadir y conmover por
medio de la palabra". Las 4 Leyes
te permiten eso y mucho más,
porque refinan el concepto de una manera mucho más específica y te
ayudan a producir una oratoria eficaz por reflejo
condicionado.
Vendedores, relacionistas
públicos, asistentes sociales,
supervisores, gerentes, empresarios, chefs,
directores, secretarias y
líderes de toda clase pueden comunicarse más eficazmente
aplicando Las 4 Leyes a su
trato cotidiano. Un ejecutivo puede
comunicar sus mensajes en menos tiempo y con más eficacia. Un
médico puede usarlas para mejorar su relación con sus
pacientes y compañeros de trabajo. Un abogado puede aplicarlas
al exponer sus casos. Maestros, universitarios y escolares de todos los
niveles pueden mejorar la presentación de sus asignaciones.
También las amas de casa pueden tomar parte más
significativa en sus actividades familiares y sociales. ¡La oratoria te
sirve para todo! Pero te servirán mucho más eficientemente si aplicas Las 4 Leyes.

UN SISTEMA PRÁCTICO
Como en cualquier cosa
que decides hacer,
siempre la haces mejor simplificando
los procedimientos a la mínima expresión. No solo porque
te resulta más económico y funcional, sino porque te deja
más tiempo libre para dedicarlo a otras cosas. La oratoria
encuentra en Las 4 Leyes la
máxima simplificación del
procedimiento por medio de utilizar los principios y las cualidades
básicas como punto de partida y llegada de los requisitos para
dar en el clavo. Cada vez que escuches a un orador muy eficaz
notarás que, a sabiendas o no, cumple Las
4 Leyes. Por eso su
voz suena agradable al auditorio, y sus gestos y ademanes se ven
naturales. Pero primero tienes que aprender cómo funciona el sistema.
Es simple y a la vez
complicado. Simple para quienes lo
estudian a fondo y lo entienden; pero complicado para quienes quieren
sacarle provecho siguiendo la ley del menor esfuerzo. En realidad, se
basa en ciertas actividades principales y secundarias. Las principales
constituyen la estructura (basada en principios), y las secundarias, en
un apoyo
(basado en cualidades).
Tal como en el campo empresarial las diferentes actividades requieren tecnologías
de punta, porque la manera como se
lleve a cabo afectará la producción y los costos, en el campo de las
relaciones
humanas y la comunicación se requiere una técnica que
también reduzca al mínimo la producción y los costos. ¿Produccción,
Costos?
Sí. Producción porque tienes
un potencial que puedes hacer producir al maximo o al mínimo
dependiendo del grado al que hayas desarrollado ciertas cualidades. Y costos porque tu reputación es un
valor que puede aumentar muchísimo con un
buen discurso. La práctica de la técnica de oratoria con un método
eficaz no
solo aumentará tus probabilidades de éxito, sino lo más
importante: añadirá valor a tu capital humano reforzando las
competencias que requieres para hablar ante cualquier auditorio.
La satisfacción de los
resultados
Lo que ahora te interesa
es
conserguir satisfacción a
través del resultado de una oratoria cultivada. Pero para
obtener buenos resultados tienes que llevar a cabo un proceso
diseñado especialmente para lograr dicho resultado. Las 4 Leyes
no son caóticas ni están dispuestas al azar, como suelen disponerlas la
mayoría de maestros. Están
debidamente organizadas para que cada uno de sus elementos cumpla una
función específica que armonice con los demás de
modo que produzca resultados excelentes.
Ninguna de Las 4 Leyes ni ninguno de sus
elementos producirán
aisladamente el resultado que deseas. La satisfacción que buscas
la obtendrás con la suma o fusión de las tareas que se
indican en Las 4 Leyes. Es un
sistema que efectivamente logra el resultado. Algunos
de sus principios te exigen que sigas un orden específico, otros
lo dejan a tu criterio, pero todo cumple una función
interconectada.
Las 4 Leyes no
son un fin, sino un método o proceso
diseñado para que todos sus pasos o elementos se alineen
perfectamente hacia un fin: Satisfacción mediante una
oratoria cultivada. Es conocimiento que te ayuda a diseñar un plan u
objetivo definido: Dar en el blanco con tu
discurso. En otras palabras, Las 4
Leyes son factores reguladores de tu oratoria. Te llevan de
la mano al resultado que buscas: Satisfacción.

¿NO ES ENCASILLARSE?
La mención de "4 Leyes"
pudiera despertar la idea de un
encasillamiento, como si encerraran la palabra en una
prisión, pero no
es así. Es todo lo contrario. Las
4 Leyes constituyen principios
basados en la lógica
natural, a partir de la cual puedes establecer todos
los parámetros que desees para desarrollar y cultivar tu
propio estilo con la
máxima flexibilidad. Hasta los pintores y pianistas más
renombrados reconocen la necesidad de cumplir ciertos principios para
poder descollar en su campo. Si no siguen dichos principios, su
arte quedaría restringido a unos cuantos aspectos que se
repetirían de manera aburrida. El dominio de los principios es lo que
les
da la libertad de hacer lo que quieran con un pincel o con un piano.
El famoso músico Daniel
Barenboim,
uno de los compositores e intérpretes más creativos y
exitosos que el mundo ha conocido, explicaba la necesidad de entender
los principios tras el uso de los instrumentos musicales, a fin de
extraerles el máximo. No en vano estudió música y
aprendió todos los parámetros existentes
añadiendo los suyos propios y abriendo el camino a más
innovación.
Por eso, en la oratoria también. No es posible llevarla a un
nivel elevado a menos que uno conozca por lo menos cómo funciona
esto o aquello, con la finalidad de no descuidar ningún aspecto
importante. Si no, haz esta prueba y pregúntate:
1. ¿Si no informas con claridad y
substancia?
2. ¿Si no
impactas?
3. ¿Si no estableces un
buen contacto con tus oyentes ni los conmueves?
4. ¿Si no los
entretienes?
Respuesta:
1. No te respetarán ni querrán dedicarte tiempo. No te
creerán ni te apoyarán.
2. No recordarán lo que dijiste y tu discurso se habrá
ido al agua. Hablaste por
gusto.
3. Te devolverán con la misma moneda: No se
dejarán convencer ni persuadir.
4. Se aburrirán, no querrán escucharte y se
retirarán (física o mentalmente).
De modo que no se trata
de un
encasillamiento en reglas caprichosas,
sino de principios cuyo propósito es la recepción
positiva del auditorio. En otras palabras, si no aplicas Las 4 Leyes,
no existe manera de que te presten atención, respeten tus
palabras, recuerden lo que dijiste ni se convenzan ni cooperen. No es
un
capricho ni un código restrictivo basado en la moda o la tradición
local. ¡Es
la esencia misma de la comunicación eficaz! En vez de
encasillarla, le da soltura y flexibilidad a tu palabra.
CÓMO FUNCIONAN LAS 4 LEYES

La repetición constante
de Las 4 Leyes obliga a tu
memoria a
grabarlas indeleblemente y devolverlas a tu mente consciente en el
momento que las necesites. Así te condicionas y sujetas a sus
principios desenvolviéndote mejor. Aunque ignores todos los
detalles, su sencillez contribuye a un desempeño cada vez
más eficaz; y en la medida en que profundices el conocimiento,
reforzarás su eficacia. Poco a poco comprobarás que Las 4
Leyes armonizan con la mayoría de las enseñanzas
básicas de los grandes maestros del arte de hablar en
público.
Sin embargo, cuando hablamos de memoria,
no debemos verlo como un simple proceso cerebral. Nuestro cuerpo puede
almacenar recuerdos de otras maneras. Por ejemplo, la ciencia de los
transplantes de corazón ha llegado al punto de concluir que este
increíble órgano también puede almacenar recuerdos que impulsan a los
receptores a manifestar rasgos de la personalidad de los donantes. De
modo que cuando relacionamos "mente" con "memoria" solo estamos
focalizando el concepto para que sea fácil de tener en cuenta. No
significa que el corazón no pueda memorizar muchas cosas. De hecho, el
corazón es un músculo, y está probado que los músculos pueden memorizar
ciertas acciones y convertirlas en reflejos condicionados.
Cuando navegas por el índice de Las
4 Leyes,
encuentras tres niveles de explicación: Una breve, una
completa y una extensa. Puedes echar mano a la que más te acomode. Si
tienes prisa y no
quieres darle muchas vueltas, puedes optar por
la explicación breve. Te lo dirá todo en pocas palabras. Pero si
comprendes que una explicación más amplia siempre es mejor, puedes
analizar la explicación extensa. Hallarás detalles en abundancia.
El efecto de reflejo condicionado o
intuición que logras
memorizando Las 4 Leyes es
comparable a lo que ocurre con una
secretaria que mecanografía un documento. A pesar de que al
comienzo de su carrera le cueste muchas horas memorizar los
movimientos automáticos de sus dedos, después presiona
las teclas con tanta facilidad que parece increíble que
esté escribiendo tan rápido, ¡y sin mirar el
teclado! ¡Hasta puede conversar de otros asuntos mientras copia
mecánicamente una carta! Es increíble lo que puede hacer el cerebro
cuando lo entrenas para realizar tareas concretas.
¿Nunca perdiste las
llaves de tu casa y tuviste que llamar a un
cerrajero? ¿Y no te quedaste a su lado, mirando con asombro
cómo introducía un alambre y comenzaba a moverlo de un
modo tan especial? Aunque no podía ver el interior de la
cerradura, su intuición le permitió percibir cómo,
dónde, cuándo y cuánto presionar, hasta que
¡clic! saltó la cerradura y abrió la puerta. Sus
reflejos estaban condicionados por la gran cantidad de veces que
repitió el proceso con esa y cientos de cerraduras en su vida.
No se trataba de una intuición basada en la casualidad ni en la
adivinación, sino en un conocimiento exacto de lo que hizo infinidad de
veces. De la misma
manera, si repites Las 4 Leyes
constantemente, terminas
grabándolas en tu mente y corazón, de modo que comienzan
a funcionar intuitivamente para ti, beneficiándote con su
orientación en cualquier momento que las necesites.
¡Oratoria eficaz por intuición y reflejo condicionado! Esa
es mi meta al compartir contigo Las
4 Leyes: que hables eficazmente por
intuición, pero basándote en un conocimiento exacto de la
oratoria eficaz. Solo tendrás que investigar un tema y adaptarlo. La
oratoria habrá dejado de ser un tabú para ti.
COMO UN MAPA MENTAL
Las 4 Leyes están
dispuestas de modo que puedes organizar un
mapa mental muy eficaz de la oratoria, al cual
recurrirás cada vez que lo necesites. Será tan eficaz que
todos
tus conocimientos previos o tácitos que antes estaban
desordenados por no seguir una lógica, se conectarán con
las nuevas ramificaciones, reafirmando tus conocimientos, corrigiendo
los conceptos que antes habías entendido mal, incrementando tu
caudal. Por lo tanto, Las 4 Leyes
son simplemente una manera eficaz de
organizar todo lo relacionado con tu oratoria.
Por ejemplo, se dice que
para
presentar un argumento sólido, lo
correcto antes de hablar en público es investigar los asuntos y
que la persona que expone debe comentar
la información de modo
que el auditorio la entienda con facilidad. Sobre todo, se sabe que es
imposible impartir entendimiento sin usar ejemplos e ilustraciones. Y
por último, sabemos que una presentación
resultaría débil si el auditorio supiera que el orador es
un hipócrita. Por eso, la Primera Ley comienza
recordándote todas esas cosas con 5 frases sencillas, la primera
de las cuales es: "Si no sabes, cállate". Suena tosco, pero es un
conocimiento popular tácito, y tan simple que hasta los niños lo entienden
perfectamente.
De ninguna manera
significa
quedarte sin habla, no me malinterpretes.
"Si no sabes, cállate" conforma un sistema de ramas de recuerdo
de 6 requisitos:
1. INTERESARTE EN TU TEMA
2. INVESTIGAR LOS ASUNTOS
PARA
SABER DE QUÉ ESTÁS HABLANDO
3. DARLE UNA
INTERPRETACIÓN ADECUADA AL AUDITORIO
4. VIVIR EN ARMONÍA CON
LA INFORMACIÓN, NO SER HIPÓCRITA
5. DAR VITALIDAD A TU
PRESENTACIÓN MEDIANTE EJEMPLOS PRÁCTICOS E INTERESANTES
6. VISUALIZAR EL DISCURSO
CON
LA IMAGINACIÓN PARA HACERLE AJUSTES PERTINENTES
En este caso, la primera frase de la
Primera Ley funciona como una voz
en la conciencia, que te insta a verificar si cumpliste con esos 6
requisitos. Te preguntas:
1. ¿LE HE PUESTO INTERÉS A
MI TEMA?
2. ¿HE INVESTIGADO
SUFICIENTEMENTE LOS ASUNTOS PARA TENER UN ENFOQUE REALISTA?
3. ¿TENGO UNA
INTERPRETACIÓN SENCILLA DE LA IDEA CENTRAL, UNA FÁCIL DE
ENTENDER?
4. ¿VIVO EN
ARMONÍA CON LA INFORMACIÓN, YA SEA POR ESTAR A FAVOR O EN
CONTRA?
5. ¿HE SELECCIONADO
EJEMPLOS EFICACES QUE DEN VIDA A LA PRESENTACIÓN?
6. ¿HE VISUALIZADO
VÍVIDAMENTE EL DISCURSO EN LA PANTALLA DE MI IMAGINACIÓN?
Así, cada una de Las 4 Leyes tiene un texto de corte
infantil,
es decir, fácil de recordar, respaldado por una
explicación igualmente coherente y fácil de entender.
Porque si recuerdas una ley, también
recordarás, por
asociación de ideas, sus principios. ¡Es como si llevaras
un maestro en tu interior para susurrarte sutilmente todo lo que tienes
que hacer para exponer con eficacia!
Lógicamente, aprender
una nueva habilidad no sería de
ningún provecho verdadero a menos que el estudiante la convierta
en un hábito. ¡Ese hábito es lo que la hace
poderosa! Pero nada podríamos convertir en hábito si no
sabemos por qué nos conviene o cómo nos beneficia. Por
eso es tan importante memorizar los enunciados de las leyes. Por
ejemplo, "¡Si no sabes, cállate!", es muy
fácil de recordar, ¿verdad? Pero como vimos arriba, tras el enunciado
hay
una explicación racional que debes interiorizar con
convicción. Solo cuando hagas tu parte y cultives estas
habilidades hasta el punto de convertirlas en un hábito puedes
decir que has interiorizado Las 4
Leyes para tu beneficio personal. Yo
solo puedo transmitirte Las 4 Leyes,
pero no puedo interiorizarlas en ti ni
desarrollar el hábito de aplicarlas por ti. ¡Nadie puede
hacerlo por ti! Nadie puede comer por ti, dormir por ti ni soñar por
ti. Tienes que hacerlo personalmente.
¿CREES QUE TE SERÍA
IMPOSIBLE?
Si crees que no será fácil,
mejor piensa en esto: La
mayoría nace con los elementos naturales para expresarse con
elocuencia, solo que unas personas los desarrollan y aprovechan
más que otras. La habilidad para comunicarse eficazmente
está al alcance de todo aquel que quiera decir algo. Es
más, consabido es que hasta algunos escritores, publicistas,
periodistas, profesionales de la salud y otros comunicadores de
reconocida trayectoria dejan mucho que desear cuando hablan en
público. Hay quienes piensan y escriben de maravilla, pero su
manera de hablar carece de color y vida. Otros fuman o beben alcohol
delante del auditorio. Otros hacen ademanes pobres y carentes de
sentido. Otros cansan con una mirada apática, y otros con
excesos de muletillas y manerismos, resbalando de palabra. Y aún
otros juntan y soban las manos sin parar, durante toda su exposición.
Benjamín
Disraeli (1804-1881), queriendo pasar a la posteridad hablando
correctamente, lo hallaron en su lecho de muerte corrigiendo el
discurso que acababa de pronunciar ante el Parlamento. Estaba
consciente
de que había cometido algunos errores. Por eso,
aunque es bueno procurar el habla eficaz, no es realista creer que
debas hablar perfectamente.
Eso no sería ser realista.
¿Por qué? ¡Porque somos imperfectos!
Esfuérzate. Pero no hasta el punto de perder el equiliibrio.
Cuentan que había una
anciana profetiza que puso bridas a su
lengua
y la domó hasta el punto de alcanzar la perfección del
habla. Pero terminó sus días aislándose en una cueva
profunda porque ahora la incorrección de los demás le
resultaba tan escandalosa e insoportable que no podía dormir. Y
todas las mañanas, antes del canto de los pájaros, cuando
el silencio era absoluto, los ignorantes se acercaban a hurtadillas
para beber del néctar de sus murmuraciones.
DALE CARNEGIE DERRIBÓ EL TABÚ
En honor al mérito, Dale Carnegie (se pronuncia deil cárnegui) contribuyó
sobresalientemente a derribar el tabú. Hasta comienzos
del siglo veinte la creencia popular era que el arte de exponer en
público era un don reservado para pocos. Solo algunos hombres y
mujeres corajudos
se atrevían a decir unas palabras ante un gran
auditorio. De repente, este supervendedor, orador y escritor
arremetió con
fuerza como un bólido ardiente promoviendo sus famosos cursos
de técnicas para exponer, y sus libros de texto se convirtieron
rápidamente en éxitos de venta a nivel mundial:
"Cómo hablar en público e influir en los hombres de
negocios", "Cómo ganar amigos e influir en las personas", y
"Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida", los 3 libros
de texto del curso original que sus estudiantes tenían que estudiar de
tapa a tapa para graduarse.
Carnegie contribuyó
notablemente a la adquisición del
valor necesario para enfrentar a un auditorio poniendo al alcance de
millones de personas las herramientas fundamentales para incrementar la
habilidad de la oratoria, para que supieran que la mayoría
podía lograrlo con un poco de esfuerzo. Recuerda que estoy
hablando de
comienzos del siglo veinte. Hoy en día, si alguien quiere
mejorar su manera de exponer en público pero dispone de poco
tiempo
para estudiar un método, sabe que hay muchas maneras de hacerlo.
En mi caso, aplico y recomiendo Las
4 Leyes por ser un recurso muy
fácil para personas ocupadas o que buscan discreción y
quieren ver buenos resultados en poco tiempo.
Saber
si un orador nace o se hace, o
conocer la historia de la
oratoria, quiénes fueron los oradores más grandes del
mundo, cuántas son las técnicas de relajación,
cuántos tipos de oratoria o de ejercicios de
'impostación' vocal hay, son asuntos que pueden enriquecer mucho
tu caudal intelectual, aunque, en mi opinión, sirven más
para pasar un rato de investigación personal, o para poder
responder preguntas de un examen teórico, o para jactarte de tu
nivel cultural. Solo que, en mi opinión, pocos de esos
conocimientos te ayudan de manera práctica a exponer
eficazmente. Saber que uno de tus mejores amigos de la infancia sabía
montar bicicleta, o que tu vecino ganó varios campeonatos de ciclismo,
o que fue dueño de una tienda de bicicletas, no te ayuda a aprender a
montar bicicleta, ¿verdad? Lo que necesitas es subirte, agarrar bien el
timón, presionar los pedales y avanzar por la calle. ¡ese es el
conocimiento que necesitas!
¿IMPORTA QUE TE EXPRESES CON
EFICACIA?
Como todo en la vida, una
persona siempre se pone en ventaja cuando
aprende algo nuevo. La aplicación de Las
4 Leyes te facilita la
tarea de realizar exposiciones de impacto, y a través de estas,
conseguir todas las demás cosas que necesitas, ya sea que te
dediques al comercio, las relaciones públicas o a otra cosa. Y
aunque a primera vista te pudiera parecer abrumador, Las 4 Leyes te lo
hacen fácil.
Cuando las personas
alcanzan
alguna medida de éxito, se percatan
de que hubieran aprovechado mucho mejor sus oportunidades si hubiesen
aprendido antes a motivarse y motivar a los demás, preparar y
presentar discursos, ganar amigos y vender sus productos. Y se
consuelan aconsejando a sus hijos o nietos, alentándolos a
capacitarse en técnicas eficaces de comunicación para
aprovechar mejor sus propios desafíos. Porque finalmente
entienden, aunque muy tarde, que la oratoria eficaz era un factor clave
del
éxito.
De modo que si alguien te
ha
dicho que basta con ponerte de pie y
hablar con entusiasmo y sinceridad, ¡cuidado! Sopesa sus
palabras. Porque muchos se enfrentan a una amarga desilusión
cuando les llega el turno de tomar la palabra y pasan por alto los
principios que rigen la comunicación eficaz. Porque tal como una
chispa puede incendiar un bosque, un desliz de la lengua o de las
relaciones humanas puede acarrearte mucho ostracismo. La gente suele
arrepentirse más por algo que dijo que por algo que no dijo.
¿CUÁNTO DURA EL CURSO?
En caso tengas experiencia en oratoria y
desees enseñar oratoria
con el método de Las 4 Leyes,
sugerimos 15 sesiones de dos horas
cada una para un curso completo o un seminario de 5 sesiones de dos
horas cada una, incluido el día de graduación. Su
estructura es tan eficaz que no es necesario más para ayudar a
los participantes a entender y aplicar la técnica.
Potenciarás las habilidades de todos si le añades un
asesoramiento práctico que les ayude a descollar cada vez que se
pongan de pie ante un auditorio. ¡Sí, la ayuda que
necesitas está aquí mismo y ahora!
Las 4 Leyes son eficaces porque,
además de servir como un
recordatorio de los principios de ética que se requieren para
exponer en público, ganar confianza y entablar buenas relaciones
con los demás, te sirven para evaluar más objetivamente
tu propio desempeño y superar tu marca permanentemente.
Solo tienes que analizar
cuidadosamente sus principios uno por uno y
practicarlos, adecuarlos a tus circunstancias personales (y a las
costumbres locales) y desarrollar el hábito de aplicarlos
siempre. Con un poco de práctica y experiencia, te garantizo que
llegarás a sentir, en el más corto plazo posible, el
placer de expresarte con absoluta libertad y eficacia.
¿POR QUÉ SON CUATRO Y NO
TRES, CINCO O DIEZ?
Algunos
se erizan como gatos cuando me refiero a ello
como leyes, órdenes o prohibiciones. Consideran que en el
siglo XXI se debería evitar legislar o normar la conducta. Pero
por otro lado, no pocos especialistas reconocen que la falta de
dirección diestra ha
producido una generación totalmente incontrolada que ha ido por
el mundo sembrando y cosechando mucho dolor para sí mismos y para
otros. Tanto los noticieros como
los documentales que tratan de las relaciones familiares publican no
pocas escenas de descontrol, desde niños de corta edad que dan
puñetazos y patadas de karate a sus padres y compañeros de estudios,
hasta grandes invasiones
armadas y guerras fratricidas
que dejan boquiabiertos a los
historiadores.
¿Qué es
mejor, ser firmes y claros con un niño para desviar su
curiosidad de modo que deje de jugar con un tomacorriente
eléctrico, o dejarlo sin guía y que lo haga, tal vez
recibiendo un shock y
quedándose con los deditos torcidos por el resto de su
vida? La
respuesta es obvia. Las restricciones y órdenes apropiadas son
valiosas para toda la vida, y la falta de las mismas puede producir
demasiados problemas a la corta y a la larga para todos los implicados.
Eso de que "nadie tiene por
qué imponer reglas" es una falsedad y un engreimiento.
Pensemos en esto: ¿Acaso los cultores
de los deportes de alto riesgo pasan por alto los principios y las
leyes naturales? ¡De ninguna manera! Todo lo contrario. Reconocen
que para elevar sus osadías y experimentos a límites
insospechados y evitar morir en el intento les conviene respetar y usar
dichas leyes a su favor. ¿No les has oído decir cosas
como: "Si no uso casco,
me romperé la cabeza", o "Si no usara los lentes apropiados, la
nieve me cegaría", o "Si no uso ropa especial, no podría
bucear tan hondo" o "Con cualquier bicicleta no podría hacer
todo esto"? ¿Y nunca oíste la noticia acerca
de ciertos
montañistas experimentados que murieron en la montaña porque tal
vez cometieron un descuido?
¡Todo tiene un límite! Bueno, en oratoria también.
Por eso, Las 4 Leyes te
señalan límites apropiados para que descolles en tu
oratoria y lo hagas eficazmente.
No es exageración. Ken Blanchard,
en el contexto de su Trabajo en
Equipo, un exitoso libro escrito por él, explica que para
que los miembros
de un equipo desarrollen un criterio que les permita tomar decisiones
eficaces necesitan un sistema de creencias bien delimitado, y
que aunque
después los límites se amplíen gradualmente en la
medida en que demuestren sentido de responsabilidad y capacidad para
hacer el trabajo, siempre tiene que mantenerse
delimitado dicho sistema de
creencias. Las 4 Leyes
te permiten hacer precisamente eso.
Por otro
lado, aplicándolo a los jugadores de un equipo deportivo, John
Madden afirma que "un equipo no debería actuar nunca en un
campo que no está bien delimitado. Sus jugadores deben poder
saber
cuáles son los límites del campo". Blanchard, mencionado
antes, propone una
ilustración basada en los resultados de cierta
investigación con niños, que ilustra bien su
aplicación a cualquier trabajo en equipo. Se llevó al
grupo de niños a un campo abierto y se les
dijo que podían jugar por
donde quisieran. El resultado fue que todos los niños
tendieron a mantenerse juntos y a no alejarse del
grupo. Pero cuando se los trasladó a otro campo, uno bien
delimitado, corrieron libres y exploraron el lugar hasta la
frontera y se divirtieron mucho. Las
4 Leyes te comunican esa seguridad y confianza.
Para
Kenneth Hildebrand, "la libertad es la oportunidad de tomar
decisiones". Pero como vimos antes, uno no estaría habilitado
para tomar decisiones
eficaces si no conociera los límites que le imponen sus
responsabilidades y
derechos. Por tanto, aunque la libertad consista en la oportunidad de
tomar decisiones, yo añadiría que ninguna eficiencia
sería posible si no se tomaran las decisiones correctas. Por
ejemplo, hasta los niños recurren a sus conocimientos
tácitos o instintivos para llegar a conclusiones que, en
ocasiones, han salvado vidas. Por ejemplo, en 2007, en CNN
apareció la noticia de una pequeña de solo 2 años
que llamó al 911 para alertar a los paramédicos respecto
a un serio desmayo que sufrió su madre. La niña hizo la
llamada después de que su madre cayó, y la
operadora dijo que ella solo repetía: "¡Momi, auch! ¡Momi, auch! ¡Momi, auch! ¡Momi,
auch!". Ella no hubiera procedido así sin un entrenamiento
básico que la madre le dio para estos casos. La
niña estaba consciente de sus límites y, cuando el
caso lo ameritó, procedió conforme a las instrucciones y
al entrenamiento que le dio su mami. No obstante, todo
resultó de que su madre tomara la decisión correcta con suficiente anticipación: Entrenar a su hija.
Todo esto nos muestra
que, por
donde miremos, hallaremos
apoyo para la teoría de que la oratoria eficaz también
debe quedar sujeta a ciertos límites, y Las 4 Leyes
son valores que sirven para
tomar las decisiones correctas relacionadas tanto con la
preparación
del discurso como para su presentación, hasta para un
comportamiento y desempeño eficaz en el campo de la
motivación, las relaciones humanas y las ventas.
Pero más que verlas negativamente
como factores restrictivos,
es mejor verlas como un proceso
diseñado para producir resultados específicos. Seamos
realistas: Hablar fuerte no es oratoria. Hablar cuatro horas sin parar
no es oratoria. Hablar bonito no es oratoria. Pronunciar
correctamente no es oratoria. Hacer ademanes eficaces no es oratoria.
Vestirse bien no es oratoria. Tener entusiasmo no es oratoria. Motivar
no es oratoria. Liderar no es oratoria. Ninguna de esas cosas
aisladamente es sinónimo de oratoria. La oratoria eficaz se
alcanza mediante la
cooperación integrada de todos estos y otros elementos, tal como
ser un gran
escritor no convierte a uno en un gran orador, ni ser un gran
orador, en
un gran escritor. Cada habilidad debe ser estudiada, imitada
o aprendida de alguna manera.
Al igual que los
miembros
individuales de cualquier
empresa eficiente, desde los
directivos hasta el portero todos
reciben información
específica que les ayude a entender cómo
deben comprometerse y trabajar como un solo hombre a fin de crear
valor para la
clientela (y por ende para los accionistas), lo cual significa entender
mutuamente cómo funcionan
los
demás departamentos y cómo se relacionan entre sí.
Igualmente, Las 4 Leyes
cooperan
entre sí para producir como resultado un buen
discurso.
Ninguna conferencia es un
fin
en sí misma. Aunque un discurso
eficaz sea el producto de una oratoria eficaz, en realidad es solo un medio para alcanzar un fin:
Dejar al oyente satisfecho de beneficiarse
con la información, el impacto, las emociones y el
entretenimiento producido por la presentación. Como digo en mi
libro Sugerencias Para Aprender a
Exponer en Público©: "El fin supremo
de una persona que expone eficazmente es beneficiar al auditorio
apelando a su nobleza e inteligencia mediante ejemplos e ilustraciones,
y convencerlo y persuadirlo con razones, evidencias y promesas de que
sacará un provecho". Si tus oyentes salen enriquecidos y
beneficiados, cumpliste la misión de la oratoria dinámica.
Por eso
considero que son cuatro leyes, porque después
de muchos años poniéndolas a prueba no pude
reducirlas a una
expresión menor. Son, por decirlo así, el mínimo
común múltiplo de la oratoria. Si a tu oratoria le falta
una de ellas, no
darás en el clavo de la calidad expresiva. Se convirtieron en
leyes porque sin ellas no funciona bien. Es una
estructura lógica, una escala de valores, un modo de pensar y un
proceso, un campo bien delimitado dentro del cual puedes tomar todas
las decisiones necesarias para hacer de tu oratoria un excelente medio
de comunicación. Si te mentienes dentro de sus límites,
te garantizo que darás un buen discurso siempre. ¡Te
parecerá increíble haber conocido Las
4 Leyes a
cambio de una propina!
Además,
el que sean cuatro facilita su memorización y
recuerdo. Hay funciones de la memoria que trabajan más
eficientemente con unos cuantos aspectos. Por supuesto que no decimos
que solo memorizamos aquello que intencionalmente introducimos en
nuestra mente con ese propósito, porque hay cosas que nuestro organismo
va grabando automática e instintivamente sin que se lo ordenemos. Lo
comprobamos posteriormente, cuando recordamos gustos, olores, sonidos,
acciones, etc.
Por eso, Las 4 Leyes
están compuestas por asuntos que han sido subdivididos y
concatenados hábilmente para su fácil
asimilación. Todas nuestras enseñanzas se subdividen en
2, 3, 4, 5 ó 6 aspectos, en todo sentido. Por ejemplo:
Con respecto a la estrategia del discurso:
INFORMAR, IMPACTAR, CONMOVER
Y ENTRETENER
Con respecto a la
voz del orador: VOLUMEN, VELOCIDAD, TONO Y
PRONUNCIACIÓN
Con respecto al
cuerpo o desempeño físico del orador:
PRESENCIA, POSTURA Y ADEMANES
Con
respecto al bosquejo del discurso: INTRODUCCIÓN, DESARROLLO Y
CONCLUSIÓN
Con
respecto a la introducción del discurso: SALUDO, ANTICIPO Y DETALLE
Con
respecto al desarrollo lógico del discurso: PROBLEMA/SOLUCIÓN,
CAUSA/EFECTO, IMPORTANCIA,
Con
respecto a la conclusión del discurso: RESUMEN, ACCIÓN Y BENEFICIO
Con
respecto al volumen de la voz: EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN,
RESONANCIA Y DECISIÓN
Con
respecto a los gestos y ademanes: ENFÁTICOS Y DESCRIPTIVOS
Uno de los principales retos y obstáculos para los maestros de
oratoria es lograr que sus estudiantes recuerden
lo que deben hacer cuando hablan en público. Pero eso es muy
difícil, aparte de engorroso y aburrido, porque es casi
imposible tener presentes todos los detalles de
las reglas de oratoria y al mismo tiempo recordar todos los detalles
del tema que uno quiere presentar. Eso genera un estrés
tremendo. Pero Las 4 Leyes,
están
diseñadas para concatenarse, discernirse y asimilarse con la
finalidad en convertirse
en reflejos condicionados al momento de preparar o
presentar el discurso. Deja de ser necesario tenerlas presente de
manera
consciente forzando el recuerdo, porque el cerebro y el cuerpo llegan a
considerarlas como parte integral de su desempeño, de manera
que las ven como un proceso tan
automático como el de tragar los alimentos, rascarse una
picazón o espantar una mosca. Dicho al revés, el
estudiante queda totalmente incapacitado
para hablar mal en público,
porque siempre que lo haga, lo hará aceptablemente porque todos
sus
sistemas han sido orientados hacia la eficiencia por reflejo
condicionado, no por un acto mecánico de la voluntad. En otras
palabras, ya no piensa en función de "hacer ademanes", como hace
la mayoría de los principiantes, sino de
autoinducirse emociones y sensaciones que sean lo suficientemente
vigorosas como para provocar a su sistema nervioso para que se encargue
automáticamente de realizar los movivimientos enfáticos y
descriptivos de su cuerpo. Ya no hace
ademanes, los ademanes surgirán espontánea y eficazmente por
sí solos a partir de la programación realizada.
UNA ESTRUCTURA LÓGICA
En
oratoria, como en cualquier disciplina, hay principios y reglas que
las personas quieren saber para mejorar su desempeño.
Lógicamente, cada maestro desarrolla una técnica para su
aplicación e instrucción. De hecho, mis primeros pasos en
oratoria los hice con el método de H. y A. Krell cuando
tomé el curso ILVEM, a principios de los 70. Más tarde
tomé el curso del
Instituto Nueva Acrópolis, y luego cobré un impulso
extraordinario con un curso de locución y estudiando los libros de texto y el manual del
curso de Dale Carnegie. También debo mencionar con alabanzas
justificadas a Nicanor Lafuerza, chileno, que escribió "El
Arte
De Hablar En Público", todo lo cual me sirvió para
completar el
desarrollo y diseño de mi teoría de Las
4 Leyes,
teoría que se convirtió para mí en una estructura
lógica y un marco general de las tareas y actividades
específicas que llegué a realizar al presentar
mis
discursos. ¿Cómo desarrollé la teoría?
Al cabo de muchos años de leer y
exponer en público,
cierto día preparé una larga lista de instrucciones de
cuanto concepto había recogido sobre el particular y
llegué a la esencia descartando lo accesorio. Es decir, reduje
cada sección hasta llegar a un punto muerto, descubriendo que,
aunque los diferentes autores discrepaban en ciertos aspectos,
absolutamente todos coincidían en ciertos hechos básicos,
y me concentré en estos. Para todos ellos, la cosa más
importante para convencer era presentar información clara,
convincente y substanciosa; y para persuadir, lo más
difícil era tocar las emociones y sensaciones.
Con eso
como
base, separé lo principal de lo accesorio, poniendo a
la derecha todo lo relacionado con la información (INF), y a la
izquierda todo lo relacionado con la emoción (EMO). Luego, de lo
relacionado con la información, puse a la derecha todo lo
relacionado con los conocimientos (CON), y a la izquierda todo lo
relacionado con la memoria (MEM). Y finalmente, de lo relacionado con
la
emoción, puse a la derecha todo lo relacionado con las
relaciones humanas (RR.HH), y a la izquierda todo lo relacionado con
el entretenimiento (ENT). Todo esto constituyó un conjunto de
rasgos
inamovibles, principales o indispensables de la oratoria:
Las emociones
tienen que ver con el entretenimiento
y las relaciones humanas.
La información tiene que ver
con el conocimiento
y la memorización.
Un aspeco emocional y uno lógico. |
 |
Entonces quedaron
aparte
los aspectos meramente físicos o
materiales: imagen (IMA) y sonido (SON y puse a la derecha todo lo
relacionado con el sonido, es decir, la voz, y a la izquierda, todo lo
relacionado con la imagen, es decir, el cuerpo (CUER). Esto
constituía los rasgos periféricos o modificables de la
oratoria:
|
Imagen
(cuerpo) y sonido (voz)
|
Y
como si se tratara de un
sedimento que se desprendía naturalmente, quedó sobre la
mesa el desarrollo del argumento (DES), que constituía el cuerpo
del discurso, y dos apoyos, uno a cada
extremo, la introducción (INT) y la conclusión
(CON), que eran los puntos de mayor tensión:
El
orden de las partes del discurso tienen básicamente un solo
esquema siempre, y cualquier subdivisión queda subordinada a las
secciones troncales, que son:
Introducción,
desarrollo y conclusión
|

|
Así discerní que
algunos autores confundían los principios con las reglas y las técnicas, y
viceversa,
presentando, a veces, las reglas o técnicas como si se tratara de
principios, y los principios como
si fueran reglas, como si el orden de los factores no tuviera
relevancia. Al
formular sus teorías no parecían advertir ninguna diferencia
significativa entre los aspectos principales (indispensables) y los
periféricos (dispensables) de la oratoria.
Algunos creían que "ser emotivos" y hacer aspavientos
era todo lo que
importaba, como si la pasión y el sentimentalismo fuese todo lo que
implicaba. Otros suponían que el fin de la oratoria era convencer.
Pero olvidaban que también era útil para declamar y entretener. Y aún
otros pensaban que la docencia era la única meta de la oratoria. Lo
cierto era que todo contaba. Pero lo falso era que la emotividad fuese
lo más importante. ¡La información era lo más importante! Además, para
mover a acción no bastaba con convencer. ¡También era necesario
persuadir!
En todo orden de cosas, nada puede hacerse eficazmente sin
conocimiento. Pero el conocimiento en sí mismo no lograría nada si no
tuviéramos los medios para aplicarlo, desarrollarlo, compartirlo y
disfrutarlo. La ignorancia y la falta de medios resulta en un retraso,
pero el conocimiento y los recursos resultan en progreso. Es correcto
adquirir información, discernirla y aplicarla, pero también se
requieren los medios. Vale decir que el conocimiento es lo más
importante pero con el apoyo de los medios o recursos. En el caso que
nos interesa ahora, la oratoria, diríamos que esos recursos se asientan
en -o emanan de- la motivación en casi todas sus formas.
Dicho de otro modo, discerní que la clave de todo el asunto consistía
en entender a fondo la estructura que conformaban tanto los principios como
las reglas
combinando sus elementos de manera armónica de modo que formaran
lo
que en gestión empresarial sería para C.K. Prahalad una lógica
general predominante., es
decir, una estructura
lógica que permitiera gestionar la oratoria de modo que
produjera un buen resultado la
mayoría de las veces. Conocimiento (información y mnemotecnia) y
recursos (motivación y entretenimiento), basados en principios
(verdades fundamentales) y reglas (tecnicas, procedimientos, métodos).
Ahora la realidad
me
mostró que sí había diferencias
notables. Por eso organicé todo, formulé los enunciados y
lo denominé "Las 4 Leyes de Técnicas Dinámicas
Para Hablar en Público, Ganar Confianza y Relacionarse con los
Demás": Dos leyes para llegar a la mente y dos leyes para llegar
al
corazón, y las apliqué a mi
satisfacción durante
muchos años. Unos diez
años después, en 1988,
Editorial Studium publicó mi libro (del mismo
título).
Desde entonces, Las 4 Leyes NUNCA ME
HAN FALLADO.
Por lo tanto, la Primera
Ley es
la más importante (la Segunda
Ley le sirve de apoyo), y La Tercera Ley es la más difícil
de cumplir (Cuarta Ley le sirve de apoyo). Así de simple.
En
resumen, dirigí a la mente del oyente todo lo relacionado con el
aspecto lógico del discurso (información y mnemotecnia), y al corazón, todo lo
relacionado con el aspecto emocional (los pensamientos más íntimos, la
motivación, las actitudes y todo lo que refiere al entretenimiento sano), y así cada ley llegó a estar
conformada por un compuesto balanceado de principios, reglas y tips o
sugerencias.
Lo que dices
La Primera Ley
tiene que ver con la información y el contenido
del discurso, el conocimiento. La Segunda
Ley le sirve de apoyo mediante el impacto y la
memorización de las ideas. Es
contacto de mente a mente,
adonde apunta la Primera Ley. Es fría y se concentra en el
contenido
informativo, intelectual, calculado y técnico. Es el terreno de
las
definiciones, significados, argumentos, estadísticas,
pruebas y
evidencias (LO
QUE
DICES).
Los oradores que se concentran en el aspecto informativo se
esfuerzan por presentar argumentos, pero rara vez mueven a cooperar. Su
meta es solo convencer. Si conoces el lenguaje del Análisis Transaccional, correspondería al ADULTO,
en todas sus facetas: Teknos, pathos y ethos.
La Tercera Ley
tiene que ver con el
contacto y las relaciones humanas, la motivación. La Cuarta Ley
le sirve de apoyo con
detalles útiles para entretener o impedir el aburrimiento.
Es contacto de corazón a corazón,
adonde apunta la
Tercera Ley. Es cálido y atrayente, genera un clima de confort y se
concentra en el
contenido sentimiental, emocional, en los sentidos, la amabilidad,
consideración,
comprensión, (TU MANERA DE DECIRLO).
Los oradores que se concentran en el aspecto emocional se esfuerzan por
conmover, pero rara vez razonan con el auditorio. Su meta es
persuadir. En el lenguaje del Análisis Transaccional, correspondería al PADRE y
al NIÑO en sus facetas positivas y de valor práctico para el desarrollo
personal.
El secreto de una oratoria eficaz radica, precisamente, en lograr los
objetivos de convencer y
persuadir (aunque la persuación en sí misma no sea siempre el
objetivo).
Por ejemplo, presentando una prueba sólida, pero teniendo en
cuenta
los sentimientos del auditorio, es decir, cómo lo tomará. Un orador
eficaz no
solo procura
sintonizar con las mentes de sus oyentes, para que estén de acuerdo con
lo que dice,
sino con sus corazones, para que se sientan movidos a actuar.
En pocas
palabras, consiste en lograr que
acepten los argumentos con
el corazón, pero con la aprobación consciente del
intelecto.
Mover a acción a un auditorio sin razonar con
él ni presentarle pruebas claras que sustenten el argumento
pudiera rayar en una burda manipulación emocional (la Historia está
repleta de biografías de personalidades emotivas que hicieron eso, que
al principio parecían conformarse al modelo del líder ideal, pero a la
larga llevaron al despeñadero a sus seguidores). Un orador responsable
tendrá en cuenta el intelecto, no solo las emociones.
Veamos un esquema:
EL
SECRETO RADICA EN LLEGAR A LA MENTE Y
AL CORAZÓN
MENTE
(todo lo
relacionado con el aspecto lógico) |
CORAZÓN
(todo lo
relacionado con
el aspecto emocional) |
Primera Ley
(la más importante) |
Segunda Ley
(apoya a la Primera) |
Tercera Ley
(la más difícil) |
Cuarta Ley
(apoya a la Tercera) |
Todo
lo
relacionado con la INFORMACIÓN
y el contenido del discurso |
Todo
lo
relacionado con el IMPACTO
y la habilidad para memorizar ideas |
Todo
lo
relacionado con el
CONTACTO,
la motivación y las relaciones humanas |
Todo
lo
relacionado con el
ENTRETENIMIENTO,
la motivacción y lo que impide el aburrimiento |
Tu cuerpo es un transmisor/receptor
audiovisual cuyas cualidades te sirven para informar, emocionar,
decidirte, actuar, ubicarte y trasladarte. Y la mente del auditorio tiene hambre de
conocimiento, y su
corazón, de emociones. Así de simple. ¡Somos máquinas transformadoras de energía!
Las 4 Leyes informan y
emocionan
con impactos a la mente y al corazón
mediante
imágenes y sonidos.
¡Las 4
Leyes son la clave del
arte de exponer y relacionarte con
las personas! En otras palabras, informar y grabar las ideas en la
mente, y emocionar y entretener mediante la imagen y el sonido.
Combinando eficaz y ordenadamente los principios y las reglas
obtienes un perfil de orador que puedes adaptar o modificar de
acuerdo a tu personalidad o circunstancias personales.
La mayoría de casos en
que hablamos de 'la mente' debes entender que nos referimos a
los
razonamientos e ideas, a las piezas de
información que se archivan en la memoria, que, como dije,
es el aspecto más importante de una exposición. Por
ejemplo: significados, enseñanzas, códigos,
fórmulas, cuadros estadísticos, teorías, preguntas
y respuestas. Las ideas salen de tu cerebro mental (output), salvan el
espacio mediante tus palabras y gestos y entran en cerebro mental del
oyente mediante su centro receptor (input), lo cual añade
conceptos, los rectifica, fortalece, debilita o anula.
Y en la mayoría de casos
en que nos refiramos al 'corazón' debes entender que nos referimos a
las emociones y sensaciones, que
son respuestas o reacciones al estímulo, el elemento más
difícil de producir y controlar. Por ejemplo, afecto y
desprecio, confianza y desconfianza, desprendimiento y egoísmo.
Las emociones manan de tu corazón o cerebro emocional, salvan el
espacio mediante tu manera de comunicarte (selección de las
palabras, tono de voz, manera de arreglarte, gestos, postura y
ademanes) y entran en el corazón o cerebro emocional del oyente,
añadiendo el sentimiento, fortaleciéndolo,
rectificándolo o neutralizándolo.
Cuando pienses en tu
auditorio,
piensa en función de 'mente y
corazón' como un solo centro receptor. Es decir, ideas y emociones.
Procura sintonizar con
empatía con estas cosas. En otras palabras, ten en cuenta que
tus oyentes tomarán una decisión respecto a lo que
dijiste, y que para hacerlo tendrán que pensar y sentir cierta
emoción. A veces triunfará la razón, otras, la
emoción, dependiendo de lo que más les interese o a
quién quieren agradar (p. ej. la presión social o de grupo es un
factor externo que afecta las decisiones).
TU EQUIPO TRANSMISOR
Cuando te diriges al
auditorio,
tu cuerpo se convierte, como si fuera,
en un potente transmisor ubicado en una posición ventajosa cuyas
antenas apuntan hacia las antenas receptoras de tus oyentes y hacia
todos lados. La computadora de tu cerebro difunde y recibe
conocimientos y emociones hacia y desde el auditorio. Es una vía
doble de comunicación. Programas tu
'computadora',
transmites el mensaje y tus oyentes te
responsabilizan por hablar eficaz o ineficazmente, o por motivarlos o
desmotivarlos.
Por otro lado, tu transmisor tiene sonido (voz) e imagen
(cuerpo). Al decodificar la idea que está en tu mente produces
la palabra, uno de los instrumentos más maravillosos del
universo, y con tu voz y cuerpo creas, escribes, dibujas y coloreas
escenas en la pantalla de la imaginación del público. Con
las palabras y/o señas, el mensaje sale de tu mente y corazón, salva la
distancia y viaja por el aire hacia los ojos y oídos de tus
oyentes, quienes lo decodifican e interpretan con su mente y corazón.
Ahora bien, el sonido, la imagen y tus
apuntes
personales se relacionan con al
menos diez cualidades físicas: Volumen o intensidad de la voz,
presencia o arreglo personal, la introducción del discurso, la
velocidad y uso de pausas, la postura y la ubicación en el
auditorio, el esquema de ideas, el tono de la voz o modulación,
los ademanes y gestos, la conclusión del mensaje, y la
pronunciación y el uso razonable del idioma.
TODO
SEÑALA AL OYENTE Y AL PROPÓSITO DEL DISCURSO
Y todo señala al oyente.
Tu objetivo es el oyente. El propósito de tu discurso es llegar a la
mente y corazón del oyente. Por eso, ten siempre en cuenta que
debes controlar cómo decides usar el sonido, la
imagen y los apuntes. Tu volumen, modulación, dicción, ademanes y
cualquier otra
cualidad de tu cuerpo debe quedar supeditada a los
principios y
enfocados al oyente y al
propósito del discurso.
Informas,
impactas, conmueves y entretienes para llegar a la mente y corazón del
oyente mediante tu discurso, lo cual te resultará fácil aplicando Las 4 Leyes.
TABLA DE AUTOEVALUACIÓN
PROGRESIVA
Lo mejor de Las 4 Leyes no es el orden en que
están
dispuestos los principios, las reglas y las sugerencias, sino que sus
enunciados pueden ser memorizados y evocados con facilidad por reflejo
condicionado en cualquier momento durante la preparación, y lo
que es más importante, durante la presentación del
discurso. ¡Eso es lo que las hace fantásticas! Es como
subir a la plataforma de los oradores con un maestro al lado que te
recuerde, paso a paso, cómo debes proceder.
Esta sección
tiene el propósito de mostrarte la Tabla
de Autoevaluación Progresiva,
que contiene la estructura de Las 4
Leyes, sus enunciados y el orden lógico que cada una de las
cualidades y recursos ocupa en dicha estructura y que entran en juego
en el proceso de comunicarte
con los demás, especialmente cuando quieres preparar y presentar
un discurso ante un auditorio. Es un plano mental o
diagrama. Ha sido diseñado para facilitarte la memorización de Las
4 Leyes, y por tanto, para automonitorear tu progreso
subjetivamente, o
como diría Ken Blanchard en su libro Trabajar
en Equipo, para
hacer una 'monitorización autocorrectora [de tu] comportamiento'.
Haz clic en
los datos de la tabla de arriba para darle un vistazo a la manera como
está organizado
este conocimiento. Nada más ten presente que en
oratoria toda autoevaluación es subjetiva.
Si logras entender la
lógica que hay tras el recuadro de arriba y lo memorizas
asimilando su contenido, incluso usando tu propia creatividad, habrás
incorporado un fantástico
software de oratoria a tu cerebro. Las
4 Leyes te servirán en
todo momento.
En sentido figurado, se trata de la Ley 11463, la 20701,
la
32352 y la 40000. Cada número representa una cualidad o factor.
Pero para extraerle todo el beneficio posible, tienes que analizar
minuciosamente la tabla, cuestionarla, investigarla, ensayarla
y reflexionar en ella hasta hacerla
parte integral de tu sistema personal de comunicación. De nada
te sirve saber que otros la entiendan. Tienes que experimentarlo
personalmente.
Si
te esmeras por ver la relación
que existe entre sus componentes y logras ponerlos en
práctica conscientemente, se convertirá en un hábito y nunca volverás a
necesitar un
curso de oratoria. Porque mediante el uso y la costumbre todo se
convertirá en un
reflejo
condicionado, es decir, tenderás naturalmente hacia la eficacia
en lo que toca al arte de enseñar y hablar en público.
Ningún auditorio te volverá a intimidar al grado de no saber qué hacer
ni qué decir, porque te habrás preparado a conciencia con Las 4 Leyes.
Imagina que una persona compra un manual de dietas y ejercicios para
bajar de peso. Va a su casa y lo lee todo de tapa a tapa durante toda
la noche. ¿Cuántos kilos habrá bajado? ¡Ni uno! Para bajar de peso
tiene que transformar la información en actitudes y acciones concretas que representen sus
verdaderos deseos de bajar de peso. Igual es este asunto. La simple
lectura y comprensión de la tabla no te hará mejor ni peor en oratoria.
Solo
mejorarás cuando la pongas en práctica, lo cual significa, como se
dijo, que tienes
que analizarla, cuestionarla, investigarla, ensayarla y reflexionar en
ella hasta que se
convierta en un patrón de conducta, de tu sistema personal de
comunicación.
Un espejo de tu desempeño
La Tabla de Autoevaluación Progresiva
no es para poner calificaciones o
notas, sino solo para procurar un enfoque objetivo de la manera como
piensas que te desempeñas cuando hablas en público. Es como un espejo
de tu eficiencia. Tal como te miras en un espejo para ver si te
peinaste adecuadamente, te miras en la Tabla y comparas tu
comportamiento con los requisitos de la Tabla. Y en caso de que
quisieras
usarla para ponerte una calificación, asigna un 10 por cada CR y un 5
por cada CF y AM. ¿Y la duración del discurso? Al final, súmale 10 al
total si te mantuviste dentro del
límite de tiempo asignado.
Los beneficios convierten
una norma pesada en amigable
Una regla o norma es
pesada o gravosa
en la medida en que no entendemos
cómo nos beneficia personalmente a corto, mediano y largo plazo.
Pero cuando entendemos que estamos directamente involucrados en
las extraordinarias consecuencias que nos resultarán por cada acción
que llevemos a cabo en sujeción a ella, ya no la vemos como una
enemiga, sino como una amiga, y nos
convertimos en sus principales promotores. Ya no la
vemos como una ley fría, sino como un recurso sabio para obtener los
incentivos que deseamos en la forma de caricias emocionales o
justo reconocimiento por nuestro desempeño. Entonces nos sentimos vivos
y que no solo somos parte
integrante de la comunidad, sino elementos útiles que contribuyen a su
desarrollo y superación.
Cuando profundices y
comprendas
que Las 4 Leyes
solamente son
reclamos de la
naturaleza, como cualquier otro reclamo natural, es decir, como comer,
beber,
descansar o trabajar, te resultará más fácil
obedecerlas. No será como cuando una persona necesita que otra
la supervise para verificar si está haciendo bien las cosas.
Porque se convertirán para ti en un medio eficaz de producir en tu
interior el placer de tomar la palabra en cualquier momento. En
realidad,
hablar en público nunca debió parecerte un
comportamiento antinatural. Las 4
Leyes
no solo sintonizan
con tu
naturaleza humana, sino te autorizan a ser feliz, a
disfrutar de las satisfacciones que
otros han logrado mediante el desarrollo de sus cualidades para la
oratoria.
En
la lucha diaria de las
personas por buscar la aprobación de
los demás, terminan emocionalmente exhaustas, cargadas de ansiedad. Y
un campo
en el que la gente necesita la aprobación de otros es en la oratoria
porque nadie
se deleita en la incompetencia. Y no es fácil sentirse bien cuando uno
sabe que todos los que le escucharán al día siguiente no esperarán nada
menos que eficiencia de su parte. Sin embargo, tienes que modificar un
poco esa postura mental. No es cuestión de esperar que los
demás aprueben lo que dices, sino de causarles un impacto favorable que
incline la
balanza de su aprobación naturalmente.
En otras palabras, es una cuestión de enfoque. No se trata de que los
demás te motiven, sino de que tú les brindes los incentivos necesarios
para
que te den su motivación. ¡Tú causas la aprobación! Por eso es tan
importante que entiendas cómo funcionan Las 4 Leyes y dejes que los frutos de tu esfuerzo
caigan por su propio peso.
Índice
interactivo de principios,
cualidades y ayuda-memoria
La
tabla que sigue es un índice interactivo, semejante al
anterior pero desde otra perspectiva. Haz clic aquí
y te llevará a
una explicación abreviada de cada aspecto de Las 4 Leyes.
¿ES NECESARIO
MEMORIZAR ESTOS DIAGRAMAS COMPLETOS?
De ninguna manera. Es
opcional.
Solo ten en cuenta que los diagramas
siempre han sido elementos eficaces para la memorización y
asimilación de las enseñanzas. Por ejemplo, las
fórmulas químicas están dispuestas en forma de
esquemas, lo que facilita a los químicos mantener un enfoque
dinámico. Igualmente, los pentagramas musicales no son otra cosa
que diagramas dinámicos, fáciles de visualizar, de las coordenadas de
tiempos y frecuencias sonoras. Cuando se
trata de memorizar, nada es mejor que tenerlo todo esquematizado.
Por eso, si te resulta
difícil entender y asimilar toda la Tabla, por lo menos concéntrate en
la aplicación de los 4
principios básicos (4CR). Poco a poco asimilarás el
resto. Hay muchas cosas en la vida que pueden hacerse eficazmente sin
tener todos los conocimientos envueltos en ello. Por
ejemplo, para
montar bicicleta basta con subir, pedalear y mantener el equilibrio,
¿verdad? No necesitas estudiar el funcionamiento de las leyes
físicas que intervienen en el equilibrio, ni saber de
mecánica para dicernir cámo funcionan las ruedas Los
conocimientos tácitos o empíricos se dan por sentado,
pero especializados se obtienen gracias al
estudio y la dedicación. No dudes que Lance Armstrong, el famoso
campeón de ciclismo, empezó a montar bicicleta como
cualquier mortal, pero después, poco a poco, a medida que le
apasionaba su nueva profesión, fue incorporando en su mente los sofisticados
conocimientos de física y mecánica que posteriormente le
permitieron descollar en su desempeño y batir todos sus récords.
Todos obtenemos enfoques
rudimentarios y edificamos nuestra experiencia
a partir de una lógica simple (conocimiento tácito); y/o
estudiamos los detalles y profundizamos para sacar más provecho
(conocimiento específico). De cada uno depende la profundidad de
su desarrollo y competencia en oratoria.
Por ejemplo, la primera norma es:
"¡Si no sabes, cállate!"
(CR1), una regla fuerte y fácil de entender. Significa que solo
hablarás de lo que sabes, y que si rebasas el límite de
tus conocimientos, lo harás solo para preguntar o especular. Si
aplicas la norma, darás en el clavo más a menudo. Aunque
por supuesto tendrás un éxito más grande si
profundizas y estudias el cómo y por qué de sus
componentes y fracciones (interés, investigación,
interpretación, vivencia, visualización, vitalidad,
volumen, pronunciación, postura y organización de las
ideas), porque
captarás mejor la atención del auditorio, te
enderán más rápido y estarán más
dispuestos a darte su apoyo.
Las frases o textos de Las 4 Leyes están
diseñados y
ordenados intencionalmente para que la Tabla de
Autoevaluación Progresiva sea fácil de memorizar.
Memorizando las frases, memorizas la Tabla y, por tanto, sus
principios.
LAS 4 LEYES SON PRÁCTICAS
Puedes exponer en
público y entablar relaciones humanas
más eficaces usando los breves conceptos de Las 4 Leyes de
Técnicas Dinámicas Para Hablar en Público©.
Puedes estudiarlas en cualquier orden y desde diferentes
ángulos y aún así
lograr excelentes resultados. Espero que todo este material satisfaga
tu necesidad de potenciar tu habilidad natural para la
comunicación eficaz.
Por otro lado, con el
libro Sugerencias Para Aprender a
Exponer en
Público© o el Archivo de
Oratorianet puedes
complementar tu
estudio de este interesante modo de ver la oratoria.

INCREMENTANDO TU VELOCIDAD DE
LECTURA
VISUAL
Algo que te beneficiará
enormemente no solo para leer este
material, sino para presentar tus discursos, porque podrás dar
vistazos más abarcadores y breves cuando mires tus bosquejos, es
incrementar tu velocidad de lectura. Para acceder a este ejercicio, haz
clic aquí.
POR QUÉ SE REQUIERE ESFUERZO
No existe especialidad que uno pueda
llegar a dominar sin buscar el
entendimiento de los detalles, desde la raíz hasta la punta. Las cosas
más útiles
en la vida son las más sencillas, pero no por ello son tan
simples como parecen.
Por ejemplo, solo
hay 10
números (0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9),
y 7 notas musicales (do, re, mi, fa, sol, la, si). Si quieres aprender
a sumar, puedes hacerlo rápidamente contando manzanas; pero si
quieres participar en el proyecto de lanzamiento de un cohete al
espacio, tienes que profundizar las matemáticas hasta un grado
especializado.
Otro ejemplo: Si un joven
sueña con construir puentes, primero
tiene que ir a la universidad y convertirse en ingeniero, lo cual le
demandará varios años de esfuerzo, incluso incontables
noches sin dormir. ¿Te lo imaginas asistiendo a su primera clase
y diciéndole al profesor: "Esto me parece muy complicado, en
realidad, yo solo quiero construir puentes"? Está viendo como
realidad algo que no es realista. La realidad es que, si quiere
construir puentes, tiene que saber todos los detalles, desde las
raíces. Si solo sabe sumar y restar, podrá construir un
pequeño puente en su jardín, pero no un puente entre dos
ciudades.
Igualmente, Las 4 Leyes son muy
simples, como los 10 números (0,
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9) o las 7 notas musicales (do, re, mi, fa,
sol, la, si), o los tres colores básicos. Pero si quieres hablar
en público eficazmente y sacarle provecho a tu palabra en
el campo laboral y social, no basta con
ponerte de pie y hablar con entusiasmo. Eso puede hacerlo cualquiera
que no tenga miedo. Tal vez des en el clavo, tal vez no. La cuestión es
¿entiendes a fondo
cómo funciona la oratoria? Porque si no das en el clavo, lamentarás
mucho no haberte preparado apropiadamente.
¿TIENES
MUCHAS
OCUPACIONES Y NO TIENES TIEMPO?
Es comprensible que un
miembro
del
equipo de marketing, o la
secretaria, redacte los discursos al jefe, porque este tiene tantas
ocupaciones que tal vez no le quede tiempo para preparar un tema
apropiado. ¡Qué alivio! Pero eso no justifca que se rinda
fácilmente y pase a otro una responsabilidad que le corresponde
a él. Porque ¿qué hará cuando le pidan que
diga
unas palabras en un matrimonio, en una fiesta familiar, en un velorio o
en la asociación de padres de familia, en el club o en
la junta de propietarios? ¿También le pedirá al de
marketing que le prepare un discurso? ¡Por favor, hasta
cuándo!
¿Qué le dirías a
tu hijo si un día te
enteraras de que un compañero de clases le estuvo preparando
las tareas a cambio de una propina; y que el día del examen, su
compañero dio el examen en vez de él a fin de sacar la más alta nota?
¡Vamos! Con franqueza. ¿Qué le dirías? ¿Acaso no le
pedirías una explicación? ¿Y si te dijera que
solo
está haciendo lo que tú siempre haces en la
oficina
cuando les encargas a otros que hagan lo que deberías hacer
tú? ¿Ahora entiendes?
Por eso, te conviene
aprender Las 4 Leyes.
Porque no son una
reingeniería de la oratoria, sino simplemente un ordenamiento lógico de
todo lo que hasta hace poco nadie se había tomado la molestia de
organizar de
un modo eficaz para preparar y presentar discursos. Las 4 Leyes se centran
más en el cómo que en el qué. Todos sabemos que es
importante hablar fuerte, pero ¿cuán fuerte?, y
¿cómo se relacionan el volumen, la pronunciación y
la velocidad de las palabras? Y al enseñar la oratoria a otros,
¿qué se debe enseñar primero? ¿Qué
enseñar en segundo y tercer lugar?
Las 4 Leyes te ayudan a tomar esa
decisión y además impulsan la
motivación y productividad de tu
oratoria. Porque refuerzan tu manera de pensar respecto a la
oratoria en general. Te dan un nuevo conocimiento con un proceso
organizado para alcanzar la noble misión de satisfacer a tus
oyentes con un discurso informativo, impactante, conmovedor y
entretenido.
Después de entenderlas y aplicarlas, solo tendrás que repetir el
proceso una y otra vez, ¡y siempre obtendrás exelentes resultados! Como
un chef, que todos sus platos le salen extraordinarios porque en su
mente y corazón siempre está aplicando técnicas que repite una y otra
vez (cómo separar la cáscara del huevo, cómo pelar el jenjibre, cómo
hacer un jarabe, cómo derretir los quesos, hasta cuándo hervir las
espinacas o el brócoli, los pasos para hacer un pastel, cómo exprimir
los limones, qué cuchillo usar para las diferentes clases de carne,
cómo impedir que sus comensales sientan gastritis después de unas
horas, etc.).
Anda y dile a un chef experimentado: "Yo preparo el cebiche
exprimiendo
el limón con un exprimidor de fierro". ¿Qué crees que piense?
Seguramente se dará cuenta de que todavía no has descubierto la
pólvora. Todos los chefs saben que ese es un procedimiento que echa a
perder el sabor del cebiche.
No es un capricho, no es una moda. ¡Es una
cuestión de principios de cocina! Igualmente sucede con la oratoria.
Llega un
momento en que te das cuenta de que lo mejor es basarte en principios,
manteniendo todas tus cualidades bajo el control de los mismos.
Por eso, date tu tiempo y
comienza cuanto antes a estudiar a fondo Las
4 Leyes y a aplicarlas en tus tratos cotidianos. Para
que tu intuición no te engañe cuando
tengas
que presentar un discurso y
puedas hacer una presentación excelente por reflejo
condicionado sin ayuda de nadie. Si estudias Las 4 Leyes hasta el
punto de aplicarlas por hábito, tu oratoria fluirá
naturalmente, ya sea que improvises o te prepares, siguiendo un proceso
ordenado, centrado en el mayor
beneficio para tus oyentes, y, por ende, para ti.
___
www.oratorianet.com
ARRIBA |