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DE TÉCNICAS DINÁMICAS PARA HABLAR EN PÚBLICO

ÍNDICE DE LAS 4 LEYES


MODELOS DE HOJAS DE OPINIÓN
 Y TABLAS PARA EVALUAR DISCURSOS


Aunque Las 4 Leyes pueden servirte para autoevaluarte, la evaluación procedente de un instructor tiene muchos beneficios, porque uno mismo no puede producir una autoevaluación objetiva. Uno no tiende a ver sus errores, y si los ve, tiende a restarles importancia, y la mayoría de las veces ni siquiera los quiere ver o aceptar. En cambio, un observador puede ayudarle a enfocar el punto en el que debe trabajar.

La Tabla de Autoevaluación Progresiva, que publiqué por primera vez en 1988 en el libro "Las 4 Leyes de Técnicas Dinámicas Para Hablar en Público, Ganar Confianza y Relacionarse con los Demás" indicaba 15 aspectos en los que uno debía mantenerse en forma. Pero también publiqué una hoja de evaluación para uso de instructores que desearan evaluar el desempeño de sus estudiantes en una clase de oratoria.

En cualquier curso de oratoria se espera que los estudiantes progresen, pero para progresar tienen que conocer bien lo que se espera de ellos, cuáles son sus límites. Por eso, una función del maestro de oratoria es enseñarle a vivir en armonía con los valores de la oratoria.

Las hojas de opinión y tablas de evaluación que se muestran en esta página te permitirán averiguar si estás dando en el clavo con tus discursos. Cada tabla tiene como propósito ayudarte a verificar si estás llenando los requisitos de una oratoria competente de acuerdo al nivel en el que te encuentras. Cuando te acostumbres a llenar los requisitos no necesitarás una tabla para averiguar si estás dando en el clavo. ¡Porque darás en el clavo la mayoría de las veces!


Modelo de una hoja de evaluación de discursos


Figura 1







Instrucciones para usar la hoja de opinión

En una hoja de evaluación se alistan las cualidades que el maestro piensa evaluar teniendo en cuenta el nivel de adelantamiento de sus estudiantes. En la Fig. 1 se alistan 20 cualidades esenciales que la persona que dirige la sesión tomará en cuenta (rápidamente y en orden) durante cada exposición (filas "a" a "t"). Lógicamente, te sugiero estudiar acuciosamente este procedimiento. Te será más sencillo aplicarlo cuando te acostumbres a usarlo.

Anota cuánto tiempo duró la exposición. Si habló más de 60 segundos, el casillero equivale a un punto. Al acabar todas las exposiciones, dedica 10 minutos a felicitar a todos y ofrecer una sugerencia a cada uno. Siempre ten presente que el propósito de la sesión es que todos disfruten de sus discursos y reciban sugerencias.

Procura hacer evaluaciones optimistas, del tipo "te ( o le) sugiero hacer tal cosa la próxima vez", en vez de "hiciste ( o hizo) mal tal cosa". Pon énfasis en lo que hizo bien, y considera los errores con tolerancia. En vez de concentrarte en el pasado, concéntrate en el futuro. Ten en cuenta el potencial. Por ejemplo, puedes decir algo así como: "Su (o tu) voz se escuchó en toda la sala con mucha claridad, ¡excelente! Inspiraste (o inspiró) mucha confianza". Y luego decirle de manera bondadosa en qué puede mejorar, por ejemplo: "¿Qué te (o le) parecería incluir, la próxima vez, una pregunta interesante que haga reflexionar al auditorio? Gracias por participar". Evita decirle qué hizo mal. Por ejemplo, en vez de decirle: "Tu (o su) pronunciación fue incorrecta", dile: "Para la próxima vez, sería bueno ejercitar un poco más la pronunciación de tal palabra. Gracias por tu (o su) discurso". ¡Expresa tu observación de manera optimista! Que tu voz suene cálida y amistosa.

Si deseas poner una calificación, suma verticalmente los casilleros vacíos y anótala en el último casillero bajo su nombre. Te sugiero esperar a la siguiente sesión para mencionar las calificaciones. Para puntaje sobre 20, considera 1 punto por cada casillero vacío; y 5 puntos para 100. Para puntaje con letras (ABCD), considera 5 puntos por cada casillero vacío y anota el equivalente correspondiente. Desde 93 hasta 99 equivale a A; de 85 a 92 a B; de 77 a 84 a C; y de 70 a 76 a D). El promedio del grupo se obtiene de la suma de los totales.

Si participan más de 10 ó 20 personas, divídelas en subgrupos y asigna auxiliares con hojas de opinión adicionales. Un secreto para practicar más en un corto período o cuando hay muchos participantes es formar grupos pequeños. No será difícil controlarlos. Sun Tzu solía decir: "Gobernar sobre muchas personas como si fueran pocas, es una cuestión de dividirlas en grupos".

También puedes usar la hoja de opinión para preguntar y calificar en evaluaciones teóricas orales y/o escritas. Esta clase de evaluación es simplemente referencial. No tiene el propósito de fomentar rivalidad ni espíritu de competencia, tampoco es científica. El objetivo o propósito es estimular a mejorar las cualidades bajo observación.

En el curso de varios meses, recomiendo evitar anunciar formalmente en público la nota individual. Y esperar hasta fin de mes, o la cuarta sesión, para anunciar tanto el promedio del grupo (tomado de los tres promedios anteriores) como el promedio individual (tomado de las tres exposiciones anteriores). Esto es para estimular la toma de conciencia en cuanto al trabajo en equipo y minimizar cualquier impacto emocional inadecuado que se pueda producir con una calificación desfavorable anunciada públicamente.


Puntos de reflexión para la persona que evalúa
 
La hoja de opinión es un recurso, tanto para ayudar a los participantes a desarrollar las cualidades que les falta como para fortalecer las que ya poseen. Como se mostró en la hoja, se alistan 20 cualidades esenciales que la persona que dirige la sesión tomará en cuenta (rápidamente y en orden). Esto lo hará durante cada exposición, de modo que al término de cada discurso tenga verificadas las 20 cualidades. Aunque parece una tarea colosal, en realidad es un procedimiento sencillo si reflexiona brevemente respecto de cada asunto valiéndose de las preguntas que figuran a continuación. Es innecesario ser excesivamente crítico. Las personas progresan poco a poco. A medida que estudie acuciosamente el procedimiento le será más sencillo aplicarlo.

A Comienzo ¿Captó la atención y despertó el interés cuando empezó a hablar?
B Preguntas ¿Hizo alguna pregunta durante la exposición?
C Reacción ¿Cómo reaccionó el auditorio? ¿Le prestaron atención? 
D Ilustraciones ¿En algún momento ilustró o ejemplificó el punto principal?
E Mirada ¿Estableció contacto visual con sus oyentes?
F Intensidad ¿Sonó su voz entusiasta, apasionada con el asunto?
G Modulación ¿Cantó las palabras y varió su modulación en los puntos finales?
H Dicción ¿Se escucharon muy claras sus expresiones?
Porte ¿Comunicó estabilidad y aplomo con su postura?
J Gestos ¿Brotaron sus gestos con convicción?
K Estímulo ¿Puso más énfasis en los aspectos positivos?
L Puntos de vista ¿Se ajustó a la realidad, a la verdad el contenido?
M Argumento ¿Sonó su explicación razonable, lógica?
N Coherencia ¿Estuvieron sus ideas conectadas entre sí armoniosamente?
O Pausas ¿Por momentos dio tiempo a la reflexión? ¿Hubo silencios?
P Diálogo (Opcional) ¿Sonó respetuoso cuando conversó con sus oyentes?
Q Objetos ¿Llenó los requisitos básicos para la exhibición de apoyos visuales?
R Arreglo personal ¿Reflejó limpieza y orden en su manera de vestir y arreglarse?
S Final ¿Orientó e inyectó motivación al llegar al final de la exposición?
T Duración ¿Se adhirió al tiempo que se le concedió para exponer?
U Totales

Debido a que en los casilleros "A" hasta "T" se colocará un punto cuando el participante necesite mejorar cierta cualidad (Figs. 7 y 9), significa que los casilleros vacíos valdrán 1 ó 5 puntos, dependiendo del sistema de calificación. Si el sistema de calificación es sobre 20, valdrá 1 punto cada uno, y si es sobre 100, 5 puntos.

La suma de los casilleros vacíos de las columnas (verticalmente) da lugar al puntaje de cada participante, y la suma de los casilleros de la fila "u" (horizontalmente), dividido entre la cantidad de participantes, da lugar al promedio general del grupo. Si el puntaje se evalúa como A, B, C y D (calificación con letras), A equivaldrá a 93-99%; B equivaldrá a 85-92%; C equivaldrá a 77-84%; y D equivaldrá a 70-76%. tros modelos para diseñar tablas de evaluación

Lógicamente, si deseas, puedes poner un check o doble check cuando sobresalga en una cualidad (Figs. 10 y 11). El nivel del entrenamiento (básico, medio y avanzado) dependerá más de la capacidad del individuo y/o el grupo que del programa en sí. El programa se adaptará al grupo, en vez del grupo al programa. Además, sería absurdo exigir lo mismo de una persona que expone por primera vez que de una más experimentada. Eso significa que se califica a cada uno según su progreso individual. Cuanto más limitaciones tenga la persona, tanto menos se le exigirá, y cuanto más desarrolle, tanto más se le exigirá.

Las 4 Leyes de Técnicas Dinámicas Para Hablar En Público© son un recurso práctico para exponer y enseñar oratoria en poco tiempo y a personas de toda edad y condición social. Produce resultados profundos a corto y largo plazo. Es ideal para practicar con los amigos en el club, en familia, en la escuela o universidad, en la oficina o fábrica, en campamentos aislados, colonias y asociaciones. ¡Solo es cuestión de reunirse en un grupo, nombrar un director y comenzar a disfrutar del placer de tomar la palabra!

Por supuesto que no solo la evaluación del maestro ayuda al estudiante de oratoria a alcanzar un buen nivel de progreso. La autoevaluación del propio es estudiante es crucial para desarrollar y fortalecer su oratoria. Tal como las personas usan un espejo para mirar su rostro y verificar que todo esté en su lugar, el alumno de oratoria necesita un espejo virtual en el cual ver su propia evaluación y cultivar una cada vez más fuerte autoestima relacionada con su habilidad para exponer sus ideas. Las 4 Leyes ayudan muchísimo a alcanzar dicho objetivo como ningún otro método de oratoria mediante la Tabla de Autoevaluación Progresiva.


Evaluando con base en el aplauso

Para evaluar con base en el aplauso del auditorio es muy importante tener en cuenta que el aplauso se considera un factor subjetivo.  ¿Qué significa evaluar objetiva o subjetivamente?
  • EVALUACIÓN OBJETIVA. Una evaluación es objetiva cuando el evaluador se guía por el valor intrínseco del discurso evaluado [una verificación de que el orador ha aplicado los principios de la oratoria], incluido su desempeño general, y no por sus propios intereses, gustos, puntos de vista, motivaciones o deseos personales. Por ejemplo, dirá. "Su discurso (o la calidad de su voz, pronunciación, ademanes, organización del pensamiento, etc.) llenó muy bien los requisitos solicitados para este tipo de discurso".

  • EVALUACIÓN SUBJETIVA. Una evaluación es subjetiva cuando el evaluador no se guía por el valor intrínseco del discurso evaluado [una verificación de que el orador ha aplicado los principios], sino no por la mera emotividad que despertó o el efecto que causó en el auditorio. Evalúa con base en sus propios intereses, gustos, puntos de vista, motivaciones y deseos personales. Por ejemplo, dirá: "Me gustó mucho tu discurso", o "El aplauso del público indica que le agradó mucho su discurso".
No significa que debe abstenerse de encomiar al orador cada vez que sea apropiado, expresándole lo mucho que le agradó la presentación, o de censurarlo para que mejore su desempeño en el futuro. Pero antes de evaluar al estudiante o al grupo de estudiantes de oratoria, debe reflexionar en si su evaluación será objetiva o subjetiva, o si tendrá en cuenta ambas modalidades de evaluación. Porque ni el aplauso ni el voto del público debe considerarse suficiente para una evaluación concluyente de la eficiencia de un orador, ya que el público usualmente se deja llevar por la demagogia y suele reaccionar emotivamente con el corazón, no teniendo en cuenta los principios de oratoria.

Es cierto que en la vida real lo que cuenta es la aprobación del público. Pero en el marco de la instrucción o educación, la eficiencia del estudiante de oratoria debe evaluarse sobre la base de la aplicación correcta de los principios y las normas del curso, no sobre el gusto ni las preferencias del maestro o auditorio. Lógicamente, si el estudiante aplica bien los principios, el auditorio evidentemente también seguramente se sentirá inclinado a darle su aprobación.

Eso no significa que no pueda evaluarse al orador desde la perspectiva de un aplauso o del voto popular. Para todo hay un tiempo y lugar. Por eso, si un concurso se basará solamente en el aplauso, debe tomarse en cuenta que se trata de una evaluación subjetiva.

Si se basa en ambas modalidades (objetiva [la aplicación correcta de los principios] y subjetiva [el aplauso y las reacciones del público]), deben promediarse los puntajes. Lógicamente, los concursantes o estudiantes deben estar enterados de que estarán usándose ambos criterios en la evaluación.

Ahora bien, como debido a su carácter emotivo los auditorios suelen pasar por alto los verdaderos valores que deben aplicarse a la oratoria, la evaluación objetiva a cargo de un maestro capacitado, o de jueces experimentados en oratoria, equilibrará la balanza impidiendo que la base para la evaluación tenga presente solo aspecto emocional de los discursos.

¿Cómo evaluar mediante el aplauso?

Entendida la diferencia entre la evaluación objetiva y subjetiva, podemos pasar a definir el aplauso como factor de evaluación. Para evaluar mediante el aplauso debe tenerse en cuenta la fuerza, duración y/o cantidad, o todo a la vez.

  • FUERZA. La fuerza del aplauso, es decir, la explosión del mismo, es una forma subjetiva de evaluar. Puede indicar el grado de placer, regocijo o satisfacción. Si es muy fuerte, indicaría mucho placer, pero si es débil, un placer moderado, simplemente un ritual social o, en el peor de los casos, tal vez un estímulo al orador.  Para efectos de la evaluación, un aplauso fuerte, aunque dure poco tiempo, puede calificarse simbólicamente con el total del puntaje total, y para un aplauso débil, con la mitad o menos, a criterio de quien evalúa.

  • DURACIÓN y/o CANTIDAD. La duración y/o cantidad del aplauso, es decir, el tiempo o las veces que el auditorio aplaude, es otra forma subjetiva de evaluar. Ejemplo: Para un puntaje máximo de 20 puntos, la persona que evalúa (o alguien asignado por ella) debe contar uno por uno los aplausos y anotar el puntaje. ¿Cómo contar? Aplaudiendo ella misma junto con el auditorio, adiestrando su mente para llevar la cuenta de la siguiente manera: Cada grupo de 10 (5x2) aplausos equivale a 4 puntos.

    Contar mentalmente los aplausos en series de cinco, sumando cada diez o 20, según sea el caso:

    1+1+1+1+1=5, 1+1+1+1+1=4 ptos. Sobre la base de 100, serían 20 puntos
      (tiempo aprox: 2.5")
    1+1+1+1+1=5, 1+1+1+1+1=8 ptos. Sobre la base de 100, serían 40 puntos (tiempo aprox. 5")
    1+1+1+1+1=5, 1+1+1+1+1=12 ptos. Sobre la base de 100, serían 60 puntos (tiempo aprox. 7.5")
    1+1+1+1+1=5, 1+1+1+1+1=16 ptos. Sobre la base de 100, serían 80 puntos (tiempo aprox. 10")
    1+1+1+1+1=5,  1+1+1+1+1=20 ptos. Sobre la base de 100, serían 100 puntos (tiempo aprox.12.5")

    Aunque al principio no parezca fácil, habituándose al ritmo se vuelve sencillo. Al adquirir la habilidad y hacerlo muchas veces se convierte en un reflejo condicionado y se vuelve muy simple (entre paréntesis se muestra arriba el tiempo aproximado a que equivale cada grupo de aplausos para esta clase de evaluación). Si el aplauso rebasa los 20 puntos, no es necesario seguir contando. Puede anotarse "ovación" en la columna de observaciones.

Otros modelos para diseñar tablas de evaluación

Pero Las 4 Leyes también son muy prácticas en otro sentido: ¡Te permiten gran flexibilidad para diseñar tus propias tablas de evaluación y/o fichas personales de evaluación! Todo depende de tu creatividad y del nivel de adelantamiento de los estudiantes o del tipo de curso, del propósito o la duración del mismo. Aquí vemos unos modelos más sencillos.


Modelo de tabla para evaluar solo los principios


Figura 2

Por ejemplo, la tabla de la Fig. 2 es muy eficaz para enfocar los 4 puntos que te sirven para evaluar de un vistazo si el estudiante está cumpliendo o no los principios elementales:
1. INFORMAR (VALOR: 4 PUNTOS)
2. IMPACTAR (VALOR: 4 PUNTOS)
3. CONMOVER (VALOR: 4 PUNTOS)
4. ENTRETENER (VALOR: 4 PUNTOS)

ASIGNAR 4 PUNTOS ADICIONALES AL TIEMPO





Modelo de tabla para evaluar un solo principio

Con este tipo de tabla (Fig. 3) puedes evaluar aisladamente uno de los cuatro principios de Las 4 Leyes. Por ejemplo, INFORMAR. Ideal para cursos en los que puedes dedicar una sesión completa a la explicación y práctica de un principio a la vez.


Figura 3



1A. INTERÉS
1B. INVESTIGACIÓN
1C. INTERPRETACIÓN
1D. VISUALIZACIÓN
1E. VIVENCIA
1F. VITALIDAD

- ASIGNAR 3 PUNTOS A CADA CUALIDAD
- ASIGNAR 2 PUNTOS AL TIEMPO




Modelo de tabla para evaluar las cualidades físicas

Esta tabla no es para evaluar la aplicación de los principios, sino las 7 cualidades físicas del orador.


Fig.4

Con esta tabla (Fig. 4) puedes evaluar el sonido y la imagen que proyecta el orador, es decir, sus cualidades físicas o del cuerpo, tales como:

1. VOLUMEN
2. PAUSAS
3. TONO DE VOZ
4. ARTICULACIÓN
5. POSTURA
6. ACICALAMIENTO
7. ADEMANES Y GESTOS

- ASIGNAR 2 PUNTOS A CADA UNA DE LAS CUALIDADES
- ASIGNAR 6 PUNTOS A UNA CUALIDAD EXTRAORDINARIAMENTE APLICADA.




Modelo de tabla para evaluar el uso del bosquejo o el orden como se exponen las ideas


Con estas tablas puedes evaluar el hilo de ideas, es decir, la manera como el orador ordena sus ideas. La Fig. 5 evalúa globalmente, en términos generales, y la Fig. 6 evalúa focalmente, en términos específicos. Escoge la que mejor se adapte al grado de entrenamiento de los estudiantes.


Figura 5




















Figura 6

Para evaluar la manera como utiliza sus apuntes personales o bosquejo, puedes incluir aspectos más específicos, como: "¿Mira su bosquejo con disimulo?", "Su bosquejo, ¿se ve limpio y ordenado?" "¿Fue directo y al grano al concluir?" (Fig. 6)

Se puede prorratear el puntaje de la tabla de la Fig. 5 de modo que los requisitos "introducción" y "conclusión" valgan 5 puntos cada uno, y el "desarrollo" 10 para un total de 20; ó 25 y 50 para un total de 100. Y en el caso de la tabla 6, 2 puntos para los 6 primeros requisitos, más 4 por cada uno de los dos últimos, para un total de 20; o 10 para los 6 primeros requisitos, más 20 por cada uno de los dos últimos, para un total de 100.


¿Es siempre necesario sacar un puntaje?

Depende. Siendo que el propósito de esta evaluación es ayudar al estudiante, no calificarlo ni clasificarlo, el puntaje es meramente referencial, para darle un seguimiento a su progreso y saber qué recomendarle. De modo que, en todos los casos, si se desea obtener un puntaje, puede prorratearse entre 20 ó 100 en números redondos. Lo importante no es la calificación, sino la ayuda y la motivación que el maestro provee al estudiante para impulsar su desempeño.

El que alguien obtenga 15 sobre 20, ó 60 sobre 100, no tiene ningún valor real, porque el puntaje no indica por sí mismo si le falta volumen, pararse bien o ceñirse al tiempo. El valor de la tabla radica en los casilleros, porque indican sus puntos fuertes y débiles, y le sirve al maestro para enfocar objetivamente la ayuda que debe brindar al estudiante. El puntaje solo sirve en caso de satisfacer una norma de la escuela, o de un concurso, cuyos registros suelen basarse en un puntaje.

Si un estudiante falló en "uso de pausas" y obtuvo 15 sobre 20, ¿de qué manera es mejor o superior que otro que obtuvo igualmente 15 sobre 20 pero le faltó "pronunciación", u otro que obtuvo 15 sobre 20 pero no usó sus "ademanes"? Por eso decimos que en oratoria el puntaje es relativo.

En cuanto al promedio grupal, sirve para evaluar la efectividad de la enseñanza del maestro. Si el promedio del grupo es bajo, la enseñanza necesita más eficacia.


En todo caso, es excelente que tanto alumnos como maestros obtengan calificaciones elevadas. Significa que están cumpliendo con la mayoría de los requisitos para una oratoria eficaz.

Aunque ningún estudiante ni maestro es perfecto, una calificación elevada siempre es un buen síntoma. Significa que va camino a la excelencia. Solo tiene que concentrarse en los puntos en que necesita mejorar.



¿Es siempre necesario respetar el tiempo?


Depende. Si se trata de un entrenamiento serio, sí. El maestro indica el límite o el estudiante se lo impone a sí mismo, comunicando previamente al maestro el tiempo calculado para su exposición. La puntualidad al comenzar y terminar es una habilidad que deben desarrollar quienes desean cultivar la oratoria como un rasgo notable de su personalidad. Pero no cuando se trata de una evaluación superficial o incidental que no exige habilidades de puntualidad.

Salvo que se trate de la primera sesión del curso, siempre debe evaluarse el tiempo cuando se trata de un entrenamiento formal. Por eso el modelo de la Fig. 1 contiene una fila para anotar la duración del discurso. Para prácticas menos formales, el maestro puede llevar cuenta del tiempo, no como factor de puntaje, sino como referencia (Figs. 2, 3 y 4).


¿Cómo calcular el tiempo al preparar un discurso?


Si quieres tener una idea más o menos clara del tiempo que te tomaría exponer un discurso, puedes poner por escrito tus palabras a razón de  5 segundos por línea redactada, según la velocidad que realmente usas al exponer.

Por ejemplo, tomando como base que Las 4 Leyes sugieren hablar a una velocidad promedio de 14 palabras cada 5 segundos, significaría redactar cada línea del escrito con 12 a 16 palabras.

Aunque el escrito tenga capacidad para contener más de 16 palabras por línea, limitar la cantidad de palabras según lo recomendado permite saber que 12 líneas equivalen a proximadamente 1 minuto.

Si tu escrito contiene un promedio de 14 palabras por línea, y eso equivale a un promedio de 5 segundos, entonces 12 líneas equivaldrían a 1 minuto; 24 líneas, a 2 minutos; 36 líneas, a 3 minutos; 48 líneas, a 4 minutos.

Si lees completamente el recuadro de arriba, notarás que la lectura completa de cada párrafo toma aproximadamente 15 segundos (3 líneas de aproximadamente 14 palabras cada una), y que la lectura completa del escrito dura 1 minuto. Siguiendo la misma lógica, puedes calcular el tiempo que dura la lectura de una página completa dependiendo del tamaño del papel o tarjeta que decidas usar. Solo recuerda que la base para el cálculo es tu propia velocidad de lectura en 5 segundos, y que eso debe reflejarse en cada línea.



Para discursos leídos de mayor extensión puedes usar el recuadro de arriba. Nota que en la columna de la extrema derecha, siguiendo la misma lógica, una página tamaño A4 podría contener hasta unas 60 líneas, que equivalen a unos 5 minutos de lectura.

Para más cálculos, haz clic aquí y baja nuestro archivo de cálculo automático. Pero ten en cuenta que dichos cálculos solo arrojarán una aproximación para hacer ejercicios y aprender a calcular el tiempo. Porque también debes considerar las pausas de expectativa y de énfasis así como los sucesos imprevistos que pudieran alargar su duración. Date un margen prudente de seguridad. Por ejemplo, si para un minuto corresponden 168 palabras dichas a razón de unas 14 palabras cada 5 segundos, tal vez debas solo escribir 160 ó menos. Prueba hasta dar con la fórmula perfecta para ti.

Finalmente, si invitas al auditorio a abrir un texto y seguir la lectura mientras tú lo leerás, ten la precaución de conceder aproximadamente entre 15 y 30 segundos antes de empezar la la lectura, para que lleguen a la página que indicaste. A fin de no dejar un vacío de silencio, cita la página con suficiente anticipación, continúa con la explicación y repite el número de página al final de los 15 ó 30 segundos. ¿De qué dependerá si concedes 15 ó 30? Del dominio que los oyentes tengan del escrito.


¿Cuál es el criterio para evaluar?

Criterio viene de crítica. El criterio es la base, es decir, el conjunto de reglas y principios que uno entiende como punto de referencia para hacer una evaluación o juicio. En este caso, ¿cuál sería el criterio o base para una evaluación razonable que ayude al estudiante a continuar mejorando su motivación, oratoria, relaciones humanas y habilidad para vender ideas?

a. Las técnicas de Oratorianet.com no se basan en una motivación de competir unos contra otros, sino de contribuir al éxito del equipo. Por lo tanto, cualquier evaluación siempre tiene el propósito de alentar y reforzar el sentimiento de progreso, no de fracaso. No es nuestro propósito diseñar tablas para producir perdedores

Oratorianet.com no promueve concursos. ¿Por qué? Porque aunque el mundo se entretiene con los concursos y competencias, parece no percatarse de que en su afán desperdicia mucho talento buscando un ganador. De 100 personas, uno gana y 99 pierden. Por buscar un ganador de entre 10 se consiguen 9 perdedores. ¡Cuánta humanidad, dinero, energía, esfuerzo y dinero desperdiciados! Si dos caballos llegaron a la meta, pero uno ganó por 'una nariz', ¿es eso realmente ganar? ¡Los dos han ganado! Una nariz no es nada realmente. Los concursos producen más perdedores que ganadores. Lo consideramos un desperdicio de talento y sinergia.

b. Cualquier medición que pudieras usar para producir una curva estadística de progreso, debe basarse en promedios acumulados a lo largo del curso y sobre un mismo tipo de tabla, ya sea que la curva refleje progreso personal o de equipo.

c. C
ualquier medición debe ser simple, específica, comprensible y orientadora.

Simple. Cuanto más sencilla sea la tabla de evaluación, más fácil de usar durante la clase.

Específica. Concéntrate en cualidades relevantes, no en nimiedades

Comprensible. El estudiante debería poder entender fácilmente cómo funciona la evaluación. Si el estudiante no entiende cómo se le evaluará, no sabrá adónde apuntar.

Orientadora. Los resultados deberían servir para que el instructor imparta una orientación clara al estudiante. Una orientación confusa no sería verdaderamente una orientación.

d. Tu propósito al evaluar no solo debería apoyarse en los efectos o resultados del discurso, sino en la aplicación razonablemente correcta de los principios.

Rendimiento. El discurso tiene que ser útil al oyente, es decir, orientador, motivador o inspirador.

Eficiencia. El estudiante debería poder manifestar progreso en por lo menos un aspecto de su desempeño a la vez, ya sea en la mejora de la aplicación de un principio, el desarrollo de una cualidad o rasgo de su carácter y personalidad oratoria.

Satisfacción del público. Ya sea que aplauda o no, el discurso debe dejar al oyente con una sensación de satisfacción general, lo cual es un síntoma del provecho que sacó.

Creatividad. Tanto el enfoque como las ilustraciones del orador deben reflejar imaginación y creatividad. Un discurso es ineficaz si no despierta la imaginación del oyente.

Disposición al progreso. El orador no debe manifestar pasividad, apatía ni indiferencia hacia su presentación o desarrollo personal, ya que ello se reflejaría en la reacción general del auditorio.

La satisfacción del estudiante de oratoria no ha de ser lo más importante para el instructor, sino el rendimiento del discurso, es decir, la utilidad práctica para el oyente. Esta es la razón por la que es más importante inspirar seguridad que sentirse seguro; convencer, más que estar convencido; y persuadir, más que desear actuar. En otras palabras. Aunque sientas inseguridad, el oyente debe verte como un ejemplo de aplomo; aunque tu convicción no sea muy grande, debes presentar tus razones apasionadamente; y a pesar de que no tengas muchas ganas de actuar, debes encender la chispa de la acción. Por ejemplo, un vendedor tal vez esté desalentado por algún problema personal, pero tiene que vender, o no comerá; en oratoria, a veces, el orador debe recurrir al fingimiento para lograr su propósito. La obra continúa. Sin entusiasmo, el discurso se muere.

Estudiando Las 4 Leyes puedes personalizar una o más tablas de evaluación, y diseñarlas tan amplias o estrechas como lo requieran las necesidades, intereses u objetivos de los estudiantes o del curso.

El criterio sobre los valores para el puntaje también varían según el propósito del curso o seminario o el nivel y adelantamiento de los estudiantes. Por ejemplo, el maestro pudiera asignar un mismo valor a las cualidades y a los principios, o bien asignar a las cualidades un valor inferior al de los principios. Las 4 Leyes permiten una gran flexibilidad al maestro.

Si la tabla contiene un total de 20 requisitos, y el maestro quiere dar a cada uno el mismo valor, cada requisito valdrá 1 punto para un total de 20, y 5 puntos para un total de 100 (Fig. 1). Si contiene 4 requisitos (Figs. 7 a 11), deberá prorratear 20 entre 4 ó 100 entre 4. No importa cuántos requisitos incluya, los puntos siempre deben prorratearse de modo que se expresen en números enteros. No es práctico evaluar con decimales.

Si el maestro requiere que los estudiantes se esfuercen aplicando cierto principio o cierta cualidad en particular, puede prorratear todo, pero asignando a dicho principio o cualidad un valor más elevado que los demás.

Si la tabla se expresa en principios y cualidades, y el maestro quiere asignar más importancia al cumplimiento de los principios que al de las cualidades, debe asignar un mayor valor a los principios que a las cualidades. Pero si quiere asignar más importancia al cumplimiento de las cualidades que al de los principios, debe asignar un mayor valor a las cualidades que a los principios. En tal caso, sugerimos la siguiente escala. (Ver E y F).


A. RECURSOS DISPONIBLES
B. REQUISITOS INDIVIDUALES
C. TOTAL DE REQUISITOS
D. NOMBRE DE CADA REQUISITO
E. VALORES SOBRE 20
F. VALORES SOBRE 100
T. DURACIÓN (OPCIONAL)
 
Si quieres, puedes subdividir el puntaje de cada puntaje a fin de obtener una calificación más minuciosa. Por ejemplo, si el puntaje máximo por cumplir con la información es 10, puedes darle un 8 si no fue totalmente satisfactorio, o un 3, si fue poco satisfactorio. Pero te romperías la cabeza sumando. No es necesario ser tan específicos. Pero si lo deseas, puedes hacerlo.


¿Cómo hacer con los niños y jóvenes?


Ante todo, no tengas en cuenta la edad física solamente, sino principalmente la emocional. Hay adultos y jóvenes que, aunque parecen muy serios, no son más que niños respecto a su oratoria. Debes tratarlos como un maestro de lenguaje trataría a un grupo de analfabetos, es decir, con paciencia. Nunca esperes más de lo que puedan dar. Por lo tanto, dependiendo de la duración total del curso o seminario, es recomendable usar una pequeña ficha individual que solo contenga los aspectos más importantes. Procura que tu evaluación armonice con la capacidad de los estudiantes y el propósito del curso o reunión. Los niños requieren pautas simples.


Figura 7













Figura 8

En el caso de niños y jóvenes, te recomiendo usar solamente una tabla básica y no tener en cuenta la puntualidad. Tampoco anotar Sí" o "No", sino dejar el espacio en blanco cuando signifique "Sí", y usar un punto cuando signifique "No". La palabra "No" afecta mucho a las personas. Tampoco uses un color que para el niño signifique desaprobación (P ej. rojo). Recuerda que este tipo de calificación es meramente referencial. Si los jóvenes requieren un entrenamiento más específico, puedes usar una tabla más exigente (como la de la Fig. 1).  También puedes añadir una columna para tus observaciones personales (Fig. 8), o añadir filas y columnas para sumar puntajes y sacar un promedio grupal (Fig. 9). Si el entrenamiento es más serio, puedes diseñar una tabla aún más específica (Fig. 1). Puedes obtener un promedio individual acumulando varias evaluaciones, para lo cual debes usar diferentes hojas de evaluación.



Figura 9



Por qué usar puntos gráficos al evaluar

En cuanto a la clasificación de cada cualidad, te sugiero usar puntos para identificar las debilidades y dejar los demás espacios en blanco (Fig. 9), porque los puntos son más fáciles de identificar de un vistazo  (comparar con Figs. 10 y 11).


Figura 10



Figura 11


Figura 12

Autoevaluación

Puedes transformar la tabla de evaluación de la Fig. 2 en una tabla de autoevaluación modificando las preguntas para aplicarlas a ti (Fig. 12), y al término del discurso puedes abordar a algunos de tus oyentes, especialmente a quienes crees que pueden hacer una evaluación franca y comprensiva, y hacerles las preguntas, pero de una manera discreta e informal, para obtener una muestra de la efectividad del discurso y luego poder efectuar los ajustes que sirvan en el futuro.

1. Por ejemplo, en vez de preguntar: "¿Entendió Ud. la información?", pudieras preguntarle: "¿Hubo algún punto que no se entendió muy bien?". Tal vez, la persona te responda. "No, todo se entendió perfectamente". Entonces, le preguntas: "Por ejemplo, ¿qué parte le pareció más útil (interesante, fácil de entender, necesaria)?".

2. En vez de preguntar "¿Impacté?", pudieras preguntarle: "¿Cuál es la parte que más recordaría Ud. de aquí a un año?". Tal vez la persona te responda: "El hecho de que muchas veces no es culpa del empleado, sino de que los modelos de proceso no estuvieron bien diseñados porque no se tuvieron en cuenta las verdaderas necesidades del cliente ni el accionar de la competencia".

3. En vez de preguntar: "¿Le toqué el corazón?", pudieras preguntarle: "¿Qué parte hizo que Ud. se sintiera más involucrado con el tema?". Tal vez la persona te responda: "Me gustó el ejemplo de la 4x4 y de cómo, a veces, no estamos conscientes de nuestras propias capacidades para enfrentar situaciones innovadoras, riesgosas, incómodas o frustrantes".

4. En vez de preguntar: "¿Lo hice entretenido?", pudieras preguntarle: "¿Le pareció un discurso aburrido?". Tal vezla persona  conteste: "¡Nada que ver! ¡Me pareció que el tiempo se detuvo! No me pareció una hora. Nos hizo reír cuando mostró la imagen del conejo flojo".

5. En vez de preguntar: "¿Empecé y terminé a tiempo?", pudieras preguntarle: "¿Sabe Ud. a qué hora comenzó la conferencia?", o "¿Sabe Ud. a qué hora terminó exactamente la conferencia?". Si contesta, es porque estuvo pendiente de tu puntualidad. En tal caso, podrías preguntarle al respecto.

Otra opción sería filmando el discurso y viéndolo y evaluándolo personalmente. Y otra, una grabación de audio solamente. Pero en caso de grabar solo el audio, ayudaría para autoeevaluar el sonido, es decir, el volumen, velocidad, tono y pronunciación. Para las otras cualidades, necesitas la opinión de uno o más oyentes.


Temas para jóvenes

En nuestra Casilla de Respuestas 3, hallarás el artículo "¿Qué tema escoger para un público joven?" donde hallarás ideas de cómo piensan los jóvenes de 18 a 22 años. Lógicamente, al considerar cómo piensan los jóvenes.

Bases para un concurso de oratoria y taller

No pocas veces se escoge como jueces de un concurso de oratoria a personas que no entienden lo que implica un desempeño eficaz en la plataforma de los oradores. Haz clic aquí para ir al artículo "Bases para un concurso de oratoria" donde hallarás pautas específicas para consideración del organizador de un concurso de oratoria, así como sugerencias para servir de juez en un concurso. Es información basada en nuestra experiencia de más de 30 años evaluando a estudiantes de oratoria.

Si quieres organizar un taller, puedes ir a la página de TALLER Y ANÁLISIS DE UN DISCURSO SENCILLO.
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