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Mucho
se habla de liderazgo, pero
¿realmente entendemos lo que significa ser un líder? Aunque la pregunta
es
pequeña, merece una seria consideración, sobre todo, cuando nos
enteramos de
que alguien sufrió un fracaso en los negocios o cierta institución pasó
por una
crisis de liderazgo. ¡Y no hay nada que murmurar, porque las noticias
lo
destacan en primer plano a cada rato! Ciertas
organizaciones juveniles
llevan a cabo jornadas de gritos y cantos, y algunas escuelas enseñan a
los
niños a preparar grandes carteles y exhibirlos marchando por las calles
del
vecindario en lo que dicen ser un entrenamiento para el liderazgo del
futuro y
una participación activa en la política. Pero surge la pregunta, ¿acaso
un
líder es alguien que grita a los demás o que impresiona a otros con
frases
pomposas? ¿Es un líder alguien que egoístamente se erige a sí mismo
como jefe
de los demás por la fuerza de su carácter? Sin
duda, la persona observadora
se preguntará: “En realidad, ¿qué es un líder?”. Porque no quiere dejarse
arrastrar
por la definición simplista de que ‘un líder es alguien que dirige a
otros’. Intuye que tal vez sea posible dirigir a otros sin ser un líder; o ser un líder sin
saber a
ciencia cierta cómo dirigir a otros. Por supuesto, lo ideal sería que un
líder también supiera dirigir a los demás. Por
eso, no quise irme a los
extremos y resumirlo en una frase simplista ni tampoco dar la impresión
de
estar dictando cátedra sobre el particular. Pero quiero compartir
contigo el
presente comentario para contribuir a aclarar un poco la idea que
tengas de lo
que significa ser un líder. Lo siguiente te ayudará a comprender mejor
la
diferencia entre alguien que dirige y un líder. Después podrás armar,
en tus
propias palabras, una frase propia que defina tu concepto, uno basado
en una
opinión cultivada, no en un cliché ni ilusión. ¿Qué significaba antes? Originalmente
se consideraba que
un líder era un caudillo militar, y esencialmente esa siempre fue la
primera
definición que ofrecieron los diccionarios. Se lo asociaba con grandes
campañas
militares donde fluían ríos de sangre y los aspirantes al cargo se
mostraban
rudos, fríos y despiadados como prueba de competencia. El líder era el
más
fuerte, aunque fuera el más bruto. Con
el paso del tiempo, el
término fue diluyéndose y extendiéndose a otros campos, de modo que
todo el que
destacaba, dirigía a otros, ejercía la jefatura o iba delante de los
demás era
considerado el líder, ya fuera en las olimpíadas, en un partido
político, en
una orden religiosa, en un centro de estudios o en un negocio. Muchos
empresarios llegaron a consultar "El Arte de Actualmente
muchos consideran el
liderazgo como una posición de superioridad que permite la dominación o
el
control de los demás, y se supone que los demás deberían convertirse en
seguidores simplemente por respeto al cargo o la posición jerárquica.
Así ha
funcionado en un grupo, equipo u organización, y es un concepto que no
dista
mucho de la antigua noción de liderazgo. Antes
se suponía que todos se
sometieran al líder, voluntaria o involuntariamente, so pena de unas
represalias poco agradables, y hoy, en muchos lugares, muchos siguen
suponiendo
lo mismo, como cuando ‘ Muchas cosas están cambiando Hoy
en día la fuerza de las
circunstancias ha obligado a los académicos a investigar, entender y
modificar
ciertos conceptos, no solo porque la gente se está rebelando contra el
liderazgo tradicional, sino porque los investigadores de las artes
empresariales, la economía y las finanzas, entre ellos algunos
renombrados
ganadores del Premio Nobel de La
experiencia repleta de
fracasos de muchos empresarios que durante años ejercieron una jefatura
autoritaria, y en muchos casos, cruel e inhumana, añadió argumentos
para
mejorar el entendimiento de lo que realmente debía ser un dirigente y
reajustar
el entendimiento académico de lo que realmente significaba ser un líder
de
éxito, sobre todo, en tiempos de adversidad. Horizontal
vs. Vertical Si
antes se ensalzaba la
dirección vertical (de arriba abajo), en que el jefe daba una orden y
los demás
la acataban inconcusamente (y al que no le gustaba, lo expectoraban),
ahora el
estilo se está moviendo horizontalmente para que todos formen parte del
éxito.
Es decir, se está dando más oportunidad a todos de involucrarse,
compratir y
asumir las responsabilidades, las decisiones y las consecuencias, así
como de
tener una participación en los beneficios y las ventajas. El
concepto de Recursos Humanos,
que más solía referirse a elementos utilizables y desechables, está
cediendo el
paso en todas partes a la más acertada definición de Capital Humano,
que implica
el reconocimiento de que los empleados nunca fueron realmente
empleados, sino
inversores de Capital Humano, lo cual ha ayudado a los verdaderos
líderes a
reenfocar más eficientemente su labor. Lógicamente, este nuevo concepto
movió
el piso a los que se apoltronaban en la ineficiencia adjudicándose el
título en
mérito al cargo y no a un liderazgo eficaz. Juan
se consideraba a sí mismo un
empleado, y cuando lo ascendieron a jefe de departamento se sintió con
derecho
a que los demás lo consideraran como su nuevo líder. Pero le resultaba
difícil
entender por qué los sistemas no funcionaban. Y es que por falta de
estudio y
conocimiento de los descubrimientos en el campo del liderazgo, todavía
sostenía
la antigua creencia de que se había convertido en líder simplemente
porque
ostentaba un cargo superior. Fue un fracaso. No se movió al ritmo de
los
tiemipos. Lo mismo puede suceder en una carpintería y en un matrimonio.
Tener
buenas herramientas no convierte a uno en un buen carpintero, ni
casarse, en
una buena pareja o padre de familia. Dar siempre las cosas por sentadas
no es
el mejor proceder. La
realidad es que, como afirman
muchos estudiosos (historiadores, antropólogos, psiquiatras,
sociólogos,
filósofos, médicos, demógrafos), las guerras mundiales marcaron un
profundo
hito en la historia universal y dejaron cicatrices imposibles de
soslayar. La
gente había cambiado. El teléfono, la radio, la televisión e Internet
abrieron
los ojos de todos a un sinfín de oportunidades y conocimientos que
antes no
estuvieron al alcance. Nos disparamos hacia arriba a las estrellas y
hacia
abajo a las Fosas Marianas, y también descubrimos nuevas facetas del
microcosmos, abriendo Hoy
en día los científicos han
aprendido que la vida no podría existir si las fuerzas nucleares fuerte
y débil
no estuviera en perfecto equilibrio con las leyes de la termodinámica y
de
gravedad; y los ingenieros informáticos han aprendido que el software
no sirve
para nada sin el hardware, ni el hardware sin el software. Nuestros
conocimientos están llegado a un punto en que nos encaramos a la verdad
como
una sola, que no se contradice. Aunque proclamamos que la espontaneidad
y el
azar juegan un papel importante, reconocemos que básicamente estamos
sujetos a
leyes precisas. Por ejemplo, todos los copos de nieve son diferentes,
no hay ni
uno igual a otro, y sin embargo, todos muestran un diseño exagonal. El
azar les
confiere la variedad, pero las leyes naturales los mantiene siempre
hexagonales; y nos preguntamos por qué cuando nos miramos en un espejo
y
guiñamos el ojo derecho, la imagen guiña el izquierdo. El
desarrollo se ha vuelto tan
dinámico que una computadora de última generación puede quedar obsoleta
tan
pronto como sale de la fábrica, y no es diferente en el mundo de los
negocios.
Los conocimientos y procedimientos son perfeccionados tan a menudo que
las
organizaciones de entrenamiento y capacitación más avanzadas convocan a
sus
miembros clave una o dos veces al año para una actualización en su
central,
porque solo así pueden asegurarse de seguir siendo competentes al
brindar un
asesoramiento de alto nivel. Ahora
todos participan Las
personas están cada vez menos
dispuestas a aceptar un liderazgo según el arcaico concepto de la
dominación
por el más fuerte. Se quebraron las piernas del autoritarismo cuando Porque
ahora la gente desea
participar y ejercer un mayor control sobre su vida y su futuro,
quieren que se
tomen en cuenta sus deseos y opiniones y que se eliminen lo antes
posible las
fronteras que separan la ignorancia de la sabiduría. Quieren que se
vean y
oigan sus inventos y ocurrencias; quieren acelerar las modificaciones e
innovaciones y producir más en beneficio de sí mismos y de los demás.
Diariamente, Internet recibe una avalancha de información proveniente
de gente
de toda Los
sistemas interactivos están
cubriendo cada vez más áreas del desempeño humano, y los especialistas
en
marketing están echando mano de todas estas herramientas disponibles
para
reenfocar la creación de nuevos productos y servicios y nuevos modelos
de
publicidad y propaganda. La
tecnología no solo sirve para
fabricar productos, sino para cualquier actividad. Los sistemas y
procedimientos se modifican rápidamente y deja obsoletos modelos
anteriores. Por
otro lado, y esto es lo que
queremos resaltar, no solo los clientes pueden decir “me voy a otra
parte”,
sino los empleados, y entre ellos, los más valiosos. Todos sabemos que
cada vez
más empleados trabajan por contrato. Si al dueño de la viña no le
agrada tu
trabajo, llega el lunes y simplemente te dice: “Hasta hoy nomás
trabajas”. Eso duele. Pero
hasta eso está cambiando.
Ahora el empleado clave, el más importante de la compañía, el que
capacitaron
durante tantos años para la producción y comercialización de los
productos,
también puede sorprendernos un lunes por la mañana con una carta de
renuncia
irrevocable y retirarse con toda su experiencia acumulada para ponerse
a las
órdenes del competidor, ya sea porque le ofreció más dinero o porque
quería
disfrutar de un ambiente de trabajo más agradable, por recibir un mejor
trato,
gozar de más autonomía o de un justo reconocimiento. En una palabra,
más
satisfacción. Es
cierto que habrá quienes
razonen: "¡Exageras! Los tiempos son difíciles y no podemos estar
renunciando. Encontrar trabajo no es fácil". Pero los más competentes
no
piensan así, de modo que las empresas se van quedando con los menos
capacitados
y deben invertir nuevamente en capacitarlos, repitiendo el ciclo y
reconociendo
que después igualmente podrían retirarse. En realidad, no conviene
dejar que la
gente se vaya. Sale más barato y es más sencillo tratarla bien. ¿Ahora
ves por
qué se negocian los aumentos? Todos quieren un ambiente más agradable,
mejor
trato, más autonomía y reconocimiento? ¡Quieren lo mismo que los
clientes: Más
satisfacción! Actualmente,
los empleados están
tomando conciencia de que poseen un Capital Humano que simplemente no
tienen
por qué desperdiciar yendo tras un líder despiadado. Ya no tienen
miedo, como
antes. Ahora negocian, y si no les ofrecen un buen rendimiento por su
inversión, se van a otra parte. Punto. Ya no es un camino de una sola
vía en
que el líder pisoteaba a todo el mundo. Ahora, si el líder no les
ofrece un
buen rendimiento por la inversión, todo el mundo lo pisotea. Si
un líder no desarrolla su
capacidad intelectual para entender esto, está frito. Le convendría
poner las
barbas en remojo y quitarse la corona antes de que sus empleados lo
echen a los
cocodrilos. No es broma. Tratar mal a la gente socava la inversión del
Capital
Humano, la calidad del trabajo disminuye, y con ello, el valor para el
cliente;
y si disminuye el valor para el cliente, ¿no se irán los accionistas
contra los
directivos, por haber descuidado sus intereses? La
importancia de una definición
adecuada Por
eso, la manera como entiendes
el liderazgo afecta directamente tu manera de ejercerlo, y eso a su vez
afecta
la reacción de quienes ponen su confianza en ti, lo cual a su vez
afecta tu
propio futuro como líder. De modo que no basta con pensar que un líder
es
alguien que está a la cabeza de un proyecto, equipo, movimiento u
organización.
Tienes que profundizar constantemente tu entendimiento de lo mucho que
entraña
ser un verdadero líder. Hay
quienes dicen que enseñan
liderazgo por medio de reunir a unas cuantas personas y hacerlas gritar
lemas
del tipo “¡yo puedo!”, como si el liderazgo fuese tan simple como creer
en uno
mismo, gritar un par de frases, impartir órdenes, saber hablar en
público y
nada más. En
primer lugar, un líder es
alguien que se esmera sinceramente por adquirir conocimientos sólidos
de
carácter general y específico, no solo respecto a tecnología, sino al
entendimiento del ser humano como tal y como miembro de su comunidad,
lo cual
le ayuda a acopiar experiencias enriquecedoras que le permiten
completar su
aprendizaje y comisión de líder. En
segundo lugar, un líder es
alguien que reconoce que también tiene un líder a quien rendir cuentas
y que no
puede tomarse más libertades de las que le corresponden para llevar a
cabo con
éxito su trabajo específico. Así comprende que el secreto no radica en
ser duro,
sino maleable. Los tiempos son críticos. Por eso, si verdaderamente
quieres
saber qué es un líder, tienes que pensar en función de: No ser rígido ni terco, sino flexible y
adaptable Por
ejemplo, ¿cuál es un valor
más cotizado, la honradez o la puntualidad? Es innegable que la
puntualidad y
la habilidad para administrar el tiempo es un requisito fundamental
para el
desarrollo, pero aunque disciplináramos a los empleados para que sean
más
puntuales, ¿a cuántos podríamos capacitar para que sean más honrados?
Las
puntualidad es a veces una cuestión de salvar las apariencias, marcar
tarjeta y
evitar un descuento a fin de mes; pero la honradez es un asunto del
corazón, y
por tanto, más difícil de conseguir. Si
un empleado muy trabajador,
que destaca por su honradez y por realizar un trabajo de calidad, nos
pide 1 ó
2 días libres a cuenta de vacaciones para invertirlo en su vida
familiar o en
alguna capacitación de carácter personal que le animará a ser más
honrado,
¿seremos tan estrechos de miras para presionarlo y amenazarlo con
despedirlo,
sabiendo que en el fondo vale más que los otros empleados? ¿Es eso
entender lo
que significa ser un líder? De
ninguna manera. ¡Eso sería ser
un tonto! Porque desde un punto de vista económico estaríamos
estimulando a uno
de nuestros mejores inversores de capital humano a buscar una mejor
fuente de
rendimiento, es decir, buscarse otro empleo y llevarse su honradez a
otra
parte, uno de los valores que más necesitamos. Que no nos sorprenda si
después
descubrimos que por despedir a aquel honrado trabajador, otros
empleados
comenzaron a robar en el almacén. ¡Tarde descubrimos que su honradez no
solo se
traducía en un menor costo, sino que su presencia era una buena
influencia para
el resto! ¿Y ahora qué? ¿Vas a dar clases de honradez para que no
roben? Vamos,
¡la honradez se aprende en el hogar! Es un entrenamiento que toma años
de
crianza y es parte de la escala de valores del individuo. No se enseña
en una
academia. Tener un empleado honrado vale mucho más que cien que llegan
puntualmente solo por evitar un descuento a fin de mes. Ahuyentar
Sinceramente
me quedaría corto
respecto a lo mucho que opino acerca de la personalidad de un líder de
éxito,
como el ser equilibrado, entusiasta, ético, talentoso y mucho más.
Alcanzar un
alto cargo no es sinónimo de líder, ni andar gritando frases del tipo:
“¡Yo
puedo!”. Eso motiva por un tiempo, pero no es liderazgo. Por
lo tanto, pedir una frase
corta que defina lo que realmente significa ser un líder es tan absurdo
como
creer que despidiendo a los empleados se resolverán los problemas de
costos. En
términos generales, ser un
líder es asumir una responsabilidad de peso en todo sentido, y trabajar
duro
hasta las últimas consecuencias, no la ostentación de un título o
cargo, o
apoltronarse y bostezar y dormitar en una isla del Caribe mientras los
demás
trabajan. Es el resultado de una manera de ser ejemplar que se
construye con
esfuerzo y dedicación, que no siempre requiere de estudios superiores.
Muchos
líderes de éxito lograron su misión a partir de un conocimiento tácito,
y no
uno especializado. De hecho, no pocos líderes de las más exitosas
compañías del
mundo reconocen que muchos de sus empleados saben más que ellos; y hay
autodidactas que lo hacen muy bien. Estos son los que se esfuerzan por
generar
un clima de confianza. ¿Cualquiera
puede ser líder? Sí.
Pero depende de a quiénes se
va a liderar. Hasta niños se han convertido en líderes de cambios e
innovaciones importantes sin percatarse de su trascendencia. En sus
fantasías
soñaban con un mundo mejor, y en sus juegos formaron equipos y se
pusieron de
acuerdo. De repente, convirtieron dichos sueños en proyectos reales,
extraordinarios, como ocurrió con Ana Frank y su famoso libro; o formar
organizaciones con miles de miembros para beneficiar a la humanidad,
como
hicieron Melissa Poe o Tara Church. Y no estoy hablando de niños que lo
lograron sus sueños cuando se convirtieron en adultos, sino de niños
que lo
lograron todavía siendo niños. Cada
vez más académicos del campo
empresarial y económico reconocen que, dadas las circunstancias,
cualquiera
puede aprender a ser un líder mediante avivar el fuego de su entusiasmo
más el
estudio y la experiencia, sobre todo si tiene una predisposición
genética. El
gusanito del conocimiento tácito o inherente puede lograr una
metamorfosis y
convertirse en una bella mariposa de conocimiento explícito y
específico,
incrementando su Capital Humano y, por ende, el rendimiento de su
inversión. Un
vendedor no se convierte automáticamente en líder por ser vendedor, ni
un
gerente por ostentar el título de gerente, ni un militar por ostentar
un alto
rango, ni una mujer por elevar la voz, mostrarse amenazante o
inyectarse
testosterona y dejarse crecer la barba. Cualquiera
puede dibujar un
paisaje espontáneamente o tocar guitarra de oído, pero tendría que
adquirir
conocimientos sofisticados para diseñar un rascacielos o escribir una
sinfonía,
porque si no, el rascacielos se derrumbaría, y los músicos no sabrían
cómo
interpretar la partitura. Igualmente, cuanto más complicada la empresa,
más
sofisticados los conocimientos y la experiencia que se necesitan para
sacarla
adelante. Si no los tienes, tendrías que convocar a otros que sí los
tuvieran,
porque si no, la quebrarías y perderías todo tu dinero. Lo que quiero
decir es
que cualquiera puede vender limonada en una calle del vecindario, pero
se
necesita más que entusiasmo para sacar adelante un gran proyecto. Un
gran
empresario es un gran estudioso; y si no es un gran estudioso,
difícilmente
soportará los cambios ni sobrevivirá como tal cuando las papas quemen. Por
supuesto, siendo que el
liderazgo es una gran responsabilidad y una opción, no la ostentación
de un
cargo, también debemos respetar la decisión de quienes por
circunstancias
personales preferirían no asumir la dirección de cierto proyecto,
equipo,
movimiento u organización. Es una decisión personal que nadie tiene
derecho a
forzar ni reconvenir. Cualidades
de oratoria asociadas
con un liderazgo moderno Como
ya hemos ofrecido nuestra
opinión en otros comentarios, no creemos que sea necesario ser un líder
para
cultivar la oratoria; sin embargo, creemos que la oratoria sí es una
competencia esencial para el liderazgo. En ese contexto, creemos que
las
siguientes son cualidades asociadas con un liderazgo moderno. Informa con claridad y sustancia Un
líder debe ser un ávido lector
y disfrutar de la investigación con el fin de mejorar el enfoque se sus
ideas,
de modo que cuando tenga que presentar información mediante un discurso
lo haga
de una manera clara y sin ambigüedades. Es un cazador de dichos,
refranes y
proverbios, experiencias, anécdotas y biografías, estadísticas y
resultados de
estudios, ilustraciones, historias, fábulas y cuentos, diagramas,
esquemas y
bosquejos. Le gusta reflexionar cuidadosamente en preguntas que pueda
formular
al auditorio, para que la respuesta contribuya a aclarar y reenfocar el
punto
principal. Procura ir directamente al punto, pero tiene en cuenta la
conveniencia de hacer un rodeo cuando las circunstancias lo exigen.
Mantiene
enfocado el objetivo desde el comienzo hasta el final de su exposición. Impacta para que recuerden la
información Un
líder habla de modo que
atraiga la atención sobre los puntos principales y el objetivo del
discurso, no
sobre su persona, porque sabe que lo que el auditorio debe recordar no
es como
hablaba, sino el mensaje. Se caracteriza por saber concentrar la
atención en la
información y grabar las ideas en la memoria de sus oyentes. Evita los
manerismos (ademanes flojos, repetitivos y aburridos), procurando hacer
gestos
específicos que pinten verdaderos cuadros en el aire. Sus manos se
convierten
en poderosas herramientas que construyen apoyos visuales invisibles
para
permitir que el oyente imagine lo que quiere decir. Conmueve el corazón para motivar,
persuadir y mover a acción Un
líder es muy consciente de que
toda persona tiene un Capital Humano disponible, pero que no moverá un
dedo a
menos que tenga una fuerte motivación, y que el mejor incentivo para
que
alguien invierta su capital en la empresa es saber que recibirá un
excelente
rendimiento por su inversión. Por eso les habla con aprecio y empatía,
para que
sientan que el mensaje es tan sincero como el reconocimiento del trato
que
ofrece, y sobre todo, respeta la dignidad del inversor. Entretiene para que nadie se
aburra Una
cualidad que caracteriza al
líder es su pasión controlada. Todo lo ilustra eficazmente, ya sea con
ilustraciones mentales o apoyos visuales que cautivan la vista, y hace
participar a sus oyentes para que se sientan involucrados, no solo
espectadores
de la conferencia. Sin
embargo, muchas veces nos
preguntamos por qué algunos "líderes" hablan de una manera
exasperantemente aburrida. ¿Son verdaderamente representativos de lo
que
significa ser un líder? Francamente, su falta de enfoque nos hace dudar
de que
sean competentes. Y es que a veces se trata de personas que no son
realmente
líderes o no han entendido la relación que hay entre el liderazgo y la
oratoria
correcta, por lo que no dedicaron ni tiempo ni esfuerzo a estudiar
alguna
técnica apropiada de oratoria. ¿Por
qué la gente soporta a los
malos líderes? Jean
Lipman-Blumen, doctora en
sociología, en su artículo "Las razones por las que toleramos a los
malos
líderes", del libro Las Claves del Liderazgo, alista varias razones,
justificaciones y mitos por los que mucha gente tolera a líderes
incompetentes
y no los destituye. La siguiente relación está basada, con otras
palabras, en
la mayoría de asuntos considerados en dicho artículo. Soportamos a los
malos
líderes porque: Destituirlos nos costaría tanto que no
podríamos asumir el costo También
es interesante que Lipman
dé a entender que básicamente se tolera a los malos líderes porque la
gente no
suele atreverse a enfrentar sus propias ansiedades. Establece un
contraste con
el héroe, cuya esencia es el valor de arriesgarse y encarar los miedos
y
titubeos del vulgo, especialmente cuando deben enfrentar algún mito,
tradición
o leyenda. En otras palabras, admiran a los malos líderes porque calman
dichos
temores y personifican el sueño imposible de muchos de llegar a ser
líderes.
Bien dijo alguien que, para volar sobre la tradición, hay que tener un
par de
alas muy grandes. El
liderazgo puede ser asumido
por una persona, por un equipo o por un comité Compartir
las responsabilidades
directivas del liderazgo se hace realidad en cada vez más empresas de
éxito.
Esto es especialmente cierto porque los conocimientos, los mercados, las especialidades y la diversidad de
productos y servicios requieren competencias cada vez más sofisticadas.
Una
sola persona ya no puede abarcarlo todo como antes. Ahora necesita la
ayuda de
gente competente. La aldea global es un hecho irreversible y exigente,
y los
líderes de éxito tienen que ser más flexibles y bajar la cabeza en
reconocimiento de que necesitan a otros que, en ciertos campos, estén
más
capacitados que ellos. Últimamente,
se promueve en todas
partes el trabajo en equipo, o de comité, con la finalidad de provocar
una
sinergia y lograr mejores resultados. Pero tengamos en cuenta que, por
definición, la tarea de un comité es analizar y estudiar los problemas
con el
fin de hallar soluciones y dictar las medidas del caso, mientras que la
de un
equipo de trabajo es actuar y llevar a cabo tareas pertinentes. Además,
muchas empresas están
coordinando o fusionándose a un ritmo vertiginoso, lo cual exige que
cada vez
más directivos se pongan de acuerdo para un liderazgo compartido. Es
cierto que entonces él
personificó un liderazgo teocrático, pero el contexto muestra que
resultó ser
un verdadero promotor del subliderazgo compartido, la simplificación de
procedimientos y la delegación de responsabilidades, sistemas antiguos
que hoy
se destacan como si fueran descubrimientos de la administración
moderna. Si
algunos consideraron estas cosas como descubrimientos de la
administración
moderna, fue porque tal vez ningún académico tomó en cuenta dicho
pasaje de Es
un hecho demostrado que gran
parte de la humanidad está hartándose del liderazgo empresarial
vertical y
absoluto que se deposita en las manos de un solo líder que, en no pocas
ocasiones, termina dando la impresión de que el poder se le subió a la
cabeza.
Las noticias de la noche ya casi no nos sorprenden cuando nos muestran
a
líderes (directivos, ex presidentes, generales, sacerdotes, pastores,
maestros
y padres de familia) con grilletes en las manos, rumbo a la cárcel
debido a la
comisión de faltas graves. Los
seres humanos no somos leones
ni perros salvajes que acatamos las órdenes del instinto sin más, sino
seres
pensantes, con libre albedrío, que no nos sentimos a gusto cuando otros
seres
humanos coartan nuestra legítima autonomía o nos dominan egoístamente.
Por eso
es tan difícil tolerar la coerción de la libertad de expresión en todas
partes
del mundo. Al
ser humano le gusta estudiar y
que el conocimiento se expanda. Pero también entiende que necesita
cotejar sus
conocimientos inherentes o tácitos con los conocimientos explícitos, a
fin de
profundizar y, de ser necesario, redescubrir su verdadera naturaleza,
contrastando tradiciones y costumbres con sus conocimientos y
experiencias. El
liderazgo empresarial es materia de dicho estudio. El
conocimiento inherente o
tácito nos obliga a aceptar, ya sea por tradición, condicionamiento o
presión
social, que "el líder [dirigente, presidente, secretario, maestro,
catedrático, pastor, sacerdote, papá, mamá, abuelo, suegro] debe mandar
con
absolutismo y los demás deben obedecerle sin chistar", pero el
conocimiento explícito, es decir, el que luego adquirimos por estudio y
experiencia, nos dice que tal forma de liderazgo ya ha causado
demasiados
problemas y por eso va condenada al fracaso. La historia universal nos
muestra
un panorama amplio y claro. A la luz de los últimos descubrimientos
sobre el
liderazgo, vemos que no se trata de un juego de ajedrez. Hay vidas
envueltas.
El mismísimo futuro de la humanidad ha sido puesto en peligro muchas
veces. Piénsalo
bien Por
eso, si quieres ahondar tu
entendimiento de lo que significa ser un verdadero líder, piénsalo
bien, porque
no se trata de satisfacer ansias ególatras de poder [para dominar a
otros] ni
de tomar el timón de algún proyecto empresarial solo para hacer lo que
te dé la
gana [acumular riqueza]. Ten
presente que en nuestros
tiempos la empresas que son dirigidas con un criterio avanzado están
dejando de
considerar como empleados a sus empleados. Ahora se los respeta como
inversores
de Capital Humano, de modo que muchos ya no piensan en función de
contratar
empleados y pagarles un salario a cambio de su trabajo. Ahora negocian
su
Capital Humano respecto de cosas que antes se daban por sentadas
(tiempo,
esfuerzo, compromiso, dedicación, habilidad, destreza, conocimiento,
talento,
experiencia, comportamiento, diligencia, economía, deseos de
superación,
honradez, higiene, orden, puntualidad, sentido de responsabilidad,
respeto a
los reglamentos y respeto al derecho de los demás)... y no solo a
cambio de un
pago, sino de cosas que antes también se daban por sentadas
(satisfacción,
oportunidades de desarrollo, recompensas, incentivos, gratitud y
reconocimiento). Ya
no es como antes, que había
unas cuantas empresas que proveían unos pocos productos y servicios
exclusivos;
cuando los clientes tenían que agachar la cabeza y aceptar lo que
fuera. Ahora
ha habido una explosión de variedad de compañías, productos y
servicios. Por
eso, en todas partes se ha tenido que aceptar el hecho de que ahora es
más
fácil que un cliente se pase al competidor en cualquier momento. Y
tampoco es
como antes en el sentido de que solo había unas cuantas empresas que
contrataban a unos cuantos empleados, sino que las opciones para los
diversos
tipos de oficios y profesiones se han multiplicado y diversificado. Por
eso, en
todas partes también se está aceptando el hecho de que un empleado
competente
también podría pasarse al competidor en cualquier momento, trasladando
su
Capital Humano (talentos, conocimientos, habilidades, destrezas,
experiencias,
sentido de responsabilidad, compromiso, dedicación...). ¿Y
qué hará el empresario cuando
se quede sin los mejores? Buscar entre los que quedan en la compañía
para
capacitarlos de modo que con los años desarrollen sus aptitudes para
aprender;
o bien convocar a nuevos que tengan el talento suficiente como para
reemplazarlos. ¿Y qué harán con la experiencia? Tratarán de retenerlos
mediante
ofrecerles un rendimiento justo por su inversión. ¡Nada menos que lo
que en
principio debieron haber hecho con los anteriores para que no se fueran
a la
competencia! ¿Hay mérito en facilitarle las cosas al competidor? ¡De
ninguna
manera! La cosa saldría más cara. Beneficia
a los demás El
liderazgo autoritario en el
mundo empresarial del siglo 21 tiene los días contados, no porque
algunas
personas se hayan rebelado, sino porque la humanidad ha crecido, se ha
expandido y ha explotado sus conocimientos. Cada vez más personas están
transformando el conocimiento tácito en explícito y acumulan
experiencia y
habilidad, dándose cuenta de que todas quieren y pueden mejorar su
calidad de
vida por medio de buscar un mejor rendimiento a su inversión. De
modo que, para entender lo que
verdaderamente significa ser un líder, no basta con armar una
definición
arcaica resumida en una bonita frase que se entienda como “¡Aquí mando
yo, y
punto!”. Tienes que reflexionar detenidamente y desarrollar un concepto
amplio
y moderno que ponga de relieve tu entendimiento de su verdadero
significado. En
la llamada Economía del
Cliente, tienes que pensar en función de beneficiar a las personas.
Todos deben
salir ganando (clientes, empleados, directivos y accionistas) o en
cualquier
momento pueden decirte: “¡Hasta hoy nomás te aguanto! ¡Hasta la vista,
baby!". ARRIBA | BIBLIOGRAFÍA | DIRECCIONES
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