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¿Hasta cuándo tengo que pensar?
©Miguel Ángel Ruiz Orbegoso 

Muchas personas sienten flojera mental y no les agrada la idea de usar su mente para hallar la solución a sus problemas. Se van por el camino fácil de preguntar a alguien que sabe resolver problemas: "¿Tú qué harías en mi caso?", esperando que piensen por ellas. 

A otras, no es que les agrade pedir ayuda, sino que sus padres u otras figuras de autoridad siempre les resolvieron los problemas y les evitaron los obstáculos, por decirlo así, siempre poniendo delante de ellas el plato servido, robándoles, sin querer, la oportunidad de aprender a hallar sus propias respuestas a partir de principios definidos que les sirvieran de guía. "¿Qué quele mi nene? ¿Quele eto o quele eto?". Se acostumbraron a verlo todo terminado, todo construido, todo pintado, todo realizado, todo resuelto, y cada vez que se encontraban con una disyuntiva, se quedaban allí parados, simplemente mirando, esperando que otra persona viniera a decirles qué hacer. No les enseñaron a pensar por sí mismas y, por lo tanto, no desarrollaron la cualidad de ponerse a pensar en profundidad hasta dar con una respuesta sensata, prudente, interesante y abarcadora. 

Por eso algunos todavía necesitan que alguien las ayude a encontrar y atar los cabos sueltos, quizás algunos de los cuales ni siquiera parecían tener relación alguna con el problema. No es que sean torpes, sino que les fueron robadas las oportunidades de aprender por propia experiencia. 

¿Dejar que los niños hagan lo que quieran? 

¡De ninguna manera! Esto no debe entenderse como que se debe dejar a los niños que salten, griten, corran y hagan lo que les da la gana sin supervisión. Lo que quiero decir es que los niños necesitan observar cómo sus padres o figuras de autoridad resuelven sus problemas, cómo utilizan el pensamiento lógico, y aprender a usar el suyo propio aprovechando sus pequeñas oportunidadades de tener éxito o fracasar, siempre bajo supervisión. 

Por ejemplo, ¿qué responderías a un niño de sies años de edad que te preguntara por qué llueve, o de dónde vienen las gotitas de lluvia? Es verdad que podrías decirle: "Del cielo", y quedarte satisfecho de haberle respondido; y tal vez el niño se quede pensando sin poder atar cabos y nunca más recurra a ti cuando tenga una pregunta difícil. Ahora imagina que va adonde su amigo Juanito y le hace la misma pregunta. 

"Mira, Pepito, mi papá dice que la lluvia se forma del vapor. Ven a mi casa y te lo explicaré". Van a su casa, entran a la cocina y Juanito pregunta a su madre, que está cocinando: "¿Puedo explicarle a Pepito cómo se forma la lluvia en el cielo, mami?". Su madre dice que sí y Juanito agarra una olla, le echa un poco de agua, la pone a hervir y coloca la tapa, diciendo: "Ahora solo tenemos que esperar un minuto". 

"¡Tus padres te permiten poner a hervir agua?", exclama Pepito. "Sí, pero ellos me han enseñado a hacerlo y me han explicado los peligros para no quemarme. Además, me han advertido que siempre lo haga cuando hay un adulto presente. A veces, yo sirvo el té. Pepito está anonadado. 

De repente el agua comienza a hervir y Juanito alza la tapa y dice, señalando con el dedo al interior de la tapa: "¿Ves cómo sube el vapor y se pega a la tapa, después que se junta bastante, cae en forma de gotas de agua. Es porque el calor evapora el agua, el agua sube, se acumula y entonces cae. Lo mismo pasa con el agua del mar y de los ríos. El calor del Sol la evapora y sube al cielo formando las nubes, y cuando se acumula en grandes cantidades, cae como lluvia. ¿Entendiste?". 

Pepito no solo entendió la explicación, sino sintió una profunda admiración por Juanito y por sus padres. Le han enseñado a pensar. 

¿Hasta cuándo pensar? 

Felizmente, pensar en profundidad no cansa. Por lo contrario, es muy entretenido. Las personas que utilizan su mente para atar cabos, disfrutan más de cada momento. Por eso los científicos parece disfrutar tanto de su trabajo. Todos podemos disfrutar de la reflexión. 

Uno debe utilizar su mente hasta dar con las respuestas que necesita, y si después de mucho pensar no puede hallar una, puede recurrir a otras personas. Por ejemplo, cuando uno lee un libro, en realidad está escuchando a otra persona, igual como en este momento estás escuchándome a mí a través de mi libro web. Estás aprendiendo. 

Lógicamente, tienes que discriminar y evaluar la información. Porque no todo lo que uno puede leer en cualquier libro o revista contiene material edificante. Escuchar, leer y mirar es como comer. Si escoges bien lo que vas a comer, le sacarás más provecho que si solo estiras la mano y tomas todo lo que se te antoje. Después de unos años puedes llevarte una sorpresa. 

Por eso, no temas pensar en profundidad y atar cabos por tu cuenta. Tus padres y otras figuras de autoridad solo te dan una base o fundamento, pero tú tienes que hacer el resto, aprender a hallar tus propias respuestas a las preguntas que más te inquietan. 

La importancia de imaginar 

La imaginación es un instrumento que, como toda herramienta, puede utilizarse para hacer cosas  buenas o malas, dependiendo de quien la use. Si imaginas cosas positivas, interesantes, sanas y provechosas, es decir, de utilidad práctica, entonces navegarás por los mares de la vida disfrutando de conocer muchos lugares hermosos; pero si imaginas cosas negativas, sucias o denigrantes, ¿de qué manera te hará feliz? 

Por eso, antes de irte por el camino fácil de pedir a los demás todas las respuestas que necesitas, ¿por qué no haces un pequeño esfuerzo cada vez para buscar la respuesta en tu propia mente a partir de lo que ya sabes? Si tienes dudas, consulta con alguien que haya demostrado tener habilidad para hallar respuestas. Y en caso de leer libros y revistas, escoge bien aquellos cuyo contenido de invitan a pensar en cosas buenas, saludables para la mente. 

Es cuestión de ser un poco "ticavero" 

¿Qué es una persona "ticavera"? Echa un vistazo a la siguiente lista y sigue mirando hasta que tu cerebro ordene automáticamente las 8 letras y dé en el clavo de la palabra que se esconde tras el desorden. Las letras son siempre las mismas, pero una sola es la palabra que tiene sentido. Algunos dan en el clavo inmediatamente; otros se demoran unos minutos; y otros se rinden y piden ayuda. Si no das en el clavo, no te preocupes, ¡sigue pensando! 

TICAVERO
TICAVORE
TICAREVO
TICAORVE
TICAERVO
TICAVROE
TICAVREO
TICAROVE
TICAEVOR
TICAOVER
TICAEVRO
TICAOVRE
TICOVERA
TICOVEAR
TICOVARE
TICOVAER
TICOEVAR
TICOAVER
TICORAVE
TICOREVA
TICOEVRA
TICOAVRE
TICORAEV
TICOREAV
TICEROAV
TICERAOV
TICEVRAO
TICEVROA
TICEARVO
TICEORVA
TICEAVOR
TICEOVAR
TICEROVA
TICERAVO
TACIVERO
TACIVORE
TACIVREO
TACIVROE
TACIROVE
TACIREVO
TACIERVO
TACIORVE
TACIRVEO
TACIRVOE
TACIEORV
TACIOERV
TOCIERVA
TOCIARVE
TOCIVRAE
TOCIVREA
TOCIAVER
TOCIEVAR
TOCIRAEV
TOCIREAV
TACOVIRE
TACOVERI
TACOIRVE
TACOERVI
TACOREVI
TACOVIRE
TACOIVRE
TACOEVRI
TECOVIRE
TECOREVI
TECOIRVE
TECOERVI
TECOVRIE
TECOVREI
TECAVIRO
TECAVORI
TECAIRVO
TECAORVI
TECAOVRI
TECAIVRO
TECAVROI
TECAVRIO
TERCAVIO
TERCAVOI
TERCIOVA
TERCIVAO
TIVECARO
TIVEROCA
TIVEARCO
TIVEORAC
TIVEROAC
TIVERAOC
TIVECRAO
TIVECROA
TIVECOAR
TIVECAOR
TIRECAOV
TIRECOAV
TIREAVOC
TIREOVAC
TIRECAVO
TIRECOVA
TIREAVCO
TIREOVCA
TIREVOAC
TIREVAOC
TIROCAVE
TIROCAEV
TIROCEAV
TIROCVEA
TIROVCEA
TIROVACE
TIROVAEC
TIROVEAC
TIROVCAE
TIROAVEC
TIROACVE
TIROAEVC
TIROACEV
TIROEVAC
TIROAVEC
TIROECVA
TIROACVE
TORIVECA
TORIVEAC
TORIVCEA
TORIVCAE
TORIECAV
TORIEVAC
TORIECVA
TORICVEA
TORICAVE
TORICAEV
TORICEAV
TORICVAE
TORIAVEC
TORIACVE
TORIAVEC
TORIACEV
TORIAEVC
TORIAECV
TORICEVA
TORICAVE
TORICEAV
TORICVEA
TORICVAE
TORIEVAC
TORIECAV
TORIEAVC
TORIEVCA
TORIECVA
TROVACEI
TROVAIEC
TROVICAE
TROVICEA
TARIVECO
TARIVEOC
TARIVCEO
TARIVCOE
TARIVOEC
TARIVOCE
TARIEVCO
TARIEVOC
TARIECOV
TARIECVO
TARICOEV
TARICEOV
TARICEVO
TARICVOE
TARICVEO
TARIOVEC
TARIOCEV
TARIOCVE
TARIOECV
TARIOEVC
TERICOVA
TERICOAV
TERICAVO
TERICAOV
TERICVAO
TERICVOA
TERIACVO
TERIACOV
TERIAVOC
TERIAVCO
TERIAOVC
TERIAOCV
TERIOCAV
TERIOVAC
TERIOCVA
TERIOVCA
TERIOAVC
TERIOACV
TEROIVAC
TEROIVCA
TEROICVA
TEROICAV
TEROIAVC
TEROIACV
TEROAICV
TEROACVI
TEROAVCI
TEROAVIC
TEROACIV
TEROAIVC
TERAOIVC
TERAOICV
TERAOCIV
TERAOCVI
TERAOIVC
TERAOVCI
ETRAVOCI
ETRAVOIC
ETRAVIOC
ETRAVICO
ETRIVACO
ETRIVAOC
ETRIVOAC
ETRIVOCA
ETROVACI
ETROVAIC
ATREVIOC
ATREVICO
ATRIVECO
ATRIVEOC
ATRIVCEO
ATRIVCOE
ATRIVOCE
ATRIVOEC
AVECTRIO
AVECITRO
AVETROCI
AVETORCI
AVERTOCI
AVEROTCI
ARTICEVO
ARTIVEOC
ARTICVEO
ARTICVOE
ARTICEOV
ARTECIVO
ARTEVOCI
ARTEVICO
ATRECOVI
AVITERCO
IRTECAOV
IRTEVOCA
IRTECOVA
IRTECOAV
IRTEAVOC
IRTEACOV
ITREAVOC
ITRECOVA
ITREVACO
VOCRETIA
VOCRETAI
VOCERTAI
VOCERTIA
VORCETAI
VORTACEI
VORTECAI
VORETCIA
VORETICA
VOCARETI
VOCATIRE
VOCARTIE
VOCARITE
ICAVEROT
ICAVEROT
ICAVEROT
ICAVERTO
ICAVERTO
ICAVERTO
ICAVETRO
ICAVETRO
ICAVETOR
ICAVETOR
ICAEVTOR
ICAEVTRO
ICAEVRTO
ICAEVROT
ICAERTOV
ICAERTVO
ICAEROVT
ICAEROTV
ICARETOV
ICARETVO
ICAREVTO
ICAREVOT
ICAREOTV
ICAREOVT
ICAVEROT
ICAVERTO
ICAVETRO
ICAVETOR
ICAVOTER
ICAVOTRE
ICAVORET
ICAVORTE
ICAVETRO
ICAVEROT
ICAVEORT
ICAOVERT
ICAOVETR
ICAOVRET
ICAOVTER
ICATVORE
ICATVOER
ICATVROE
ICATVREO
ICATVEOR
ICATVERO
ORTAVCIE
ORTAVICE
OTRAVICE
OTRAEVCI
OTRAVCIE
OVRATEIC
ORVATIEC
ORVATEIC
OCTAVIER
OCTAVEIR
OCTAVRIE
OCTARIVE
OCTRAVIE
OCTRIEVA
VITAERCO
VITAEROC
VITAECRO
VITAECOR
VITAEORC
VITAEOCR
VITAREOC
VITARECO
VITARCOE
VITARCEO
VITAROCE
VITAROEC
VITACERO
VITACEOR
VITACREO
VITACROE
VITACOER
VITACEOR
VITAOREC
VITAORCE
VITAOCER
VITAOCRE
VICTAERO
VICTAEOR
VICTAORE
VICTAOER
VICTAREO
VICTAROE
VICATERO
VICATEOR
VICATORE
VICATOER
VICATROE
VICATREO
VICETARO
VICETAOR
VICEATOR
VICEATRO
VICEAROT
VICETROA
VICETRAO
VICETORA
VICETOAR
VICTOREA
VICTORAE
VICTOARE
VICTOAER
VICTOERA
VICTOEAR
VICTAREO
VICTAROE
VICTAERO
VICTAEOR
VICTAORE
VICTAOER
VICTEROA
VICTERAO
VICTEOAR
VICTEORA
VICTEROA
VICTERAO
VICTEARO
VICTEAOR
VICOTERA
VICOTEAR
VICORETA
VICOREAT
VICOARTE
VICOARET
VICATORE
VICATOER
VICARETO
VICAREOT
VICAERTO
VICAEROT
VICAORET
VICAOTER
VICATROE
VICATREO
VICTEROA
VICTERAO
VICTEAOR
VICTEARO
VICTEOAR
VICTEORA
VIROCETA
VIROTECA
VITROCAE
VITROEAC
VITROAEC
CAROTIVE
CORATIVE
CEROTIVA
CEROTAVI
CEROVITA
CEROTAVI
CORATEVI
CORATEIV
CORAEITV
CORAEIVT
CORAIEVT
CORAIETV
CORAVITE
CORAVIET
CORATIEV
CORATIVE
CORTAVIE
CORTAVEI
CORTAEIV
CORTAEVI
CORTAIVE
CORTAIEV
CROAVITE
CROAVIET
CROAVTIE
CROAVTEI
CROATVEI
CROATVIE
CROATEIV
CROATIEV
CROAEITV
CROAEIVT
CROEVITA
CROEVIAT
CROEIVAT
CROEIVTA
CROEAVIT
CROEAVTI
CROVTEIA
CROVTEAI
CROVAITE
CROVAIET
CROVTAIE
CROVTAEI
CROVTIAE
CROVTIEA
CROVETIA
CROVETAI
CROVITEA
CROVITAE
CROTAVIE
CROTAVEI
CROTVEIA
CROTVEAI
CRAVITEO
CRAVITOE
CRAVOTIE
CRAVOTEI
CRAVTEOI
CRAVTEIO
CRATVIEO
CRATVIOE
CRATVOIE
CRATVOEI
CRATVEOI
CRATVEIO
CRATEVOI
CRATEVIO
CRATOVIE
CRATOVEI
CRATVIEO
CRATVIOE
CRATIVEO
CRATIVOE
CRATIOVE
CRATIVOE
CRATIEVO
CRATEIVO
CRATIEVO
CRETIAVO
CRETIVAO
CRETIOVA
CRETIAOV
CREOVATI
CREOVAIT
CREOVIAT
CREOAIVT
CREOAITV
CREOTVIA
CREOTVAI
CREOTIAV
CREOTVIA
CREOTIVA
CRAETIOV
CRAETIVO

Por eso, si a veces te has preguntado "¿Hasta cuándo tengo que pensar?", la respuesta es: "Hasta dar en el clavo". A veces te demorarás, pero con un poco de práctica, cada vez tendrás que pensar menos, porque tendrás la costumbre de pensar a fondo. 

En cierta ocasión, un tipo comenzó a fanfarronear acerca de los errores de cierto texto que, según él, había sido mal traducido del griego al español. Entonces, después de oír pacientemente su extensa perorata, para su sorpresa pronuncié la frase en griego y luego le hice algunas preguntas básicas sobre la ortografía, la gramática y el alfabeto griego. Se le quitaron las ganas. Sencillamente quedó en evidencia de que no sabía nada de griego y realmente sintió que ni siquiera dónde estaba parado, y dejó de fanfarronear. 

¿Pero por qué lo hice? ¿No fue presuntuoso de mi parte? No. Él había malinterpretado mi paciencia y de alguna manera se había convencido a sí mismo de que yo había quedado impresionado con su falso entendimiento. Si hubiera sido alguien que inocentemente hubiera hecho un comentario equivocado, me hubiera quedado callado. Para qué incomodarlo. Cualquiera se equivoca. Somos imperfectos. Nadie lo sabe todo. Pero este tipo realmente quería pavonearse delante de los demás a costa mía, es decir, haciendo que los demás me vieran como un ignorante a su lado. ¡Qué caro le salió! 

Por eso, pensar con profundidad no tiene por qué ser aburrido. El cerebro es como un árbol frondoso que extiende sus ramas cada vez más lejos y se llena de hojas y frutos cada vez más hermosos, y se nutre con ideas, emociones y sensaciones. Porque cuanto más aprendes, más capacidad tiene; y cuando más lo necesitas, mejor te ayuda. ¡Por eso, disfruta más de tu cerebro pensando mejor!

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