Un hombre que empezó a los 27
©Miguel Angel Ruiz Orbegoso
"Me siento el hombre más afortunado del mundo... He
vivido una vida extraordinaria... Tuve unos padres extraordinarios y
una relación maravillosa". Así describió su vida cierto
hombre al llegar a los 76 años de edad.
Poco después de la
Segunda Guerra Mundial, su padre le había pedido que fuera a
cierto laboratorio electrónico a ver a una persona que estaba
haciendo cálculos 200,000 veces por segundo. Aunque ni él
ni su padre sabían de electrónica, al poco tiempo una
famosa computadora se concebía para satisfacción del
mundo. Eran los inicios de una gran compañía que
comenzó a cobrar un ímpetu increíble y
descollaría a nivel mundial. Aunque aquel hombre se
retiró en 1971, escribió un libro sobre su vida y sus
negocios.
Mientras muchos amasaban
fortunas siendo deshonestos y despreocupándose por las
necesidades de las personas, él crecía inmerso en una
tradición que practicaba todo lo contrario. Para él, el
buen trato hacia las personas siempre estuvo antes que el dinero. En
vez de comprar y vender compañías, decía que para
él lo importante era crear nuevos productos y hacer que el
país avanzara con ellos.
Respecto a la
motivación, decía que el miedo de ninguna manera
debía menospreciarse como factor motivador, y que si los
estadounidenses hubiesen tenido más miedo, de ninguna manera
hubieran sido superados por los japoneses, quienes crearon y dirigieron
enormes plantas de automóviles. Hay quienes cuando sienten
temor, se ponen las pilas y hacen algo importante en su vida.
¿Fue un niño
destacado? Todo lo contrario. Aunque siempre apreció mucho los
consejos de su padre, así como su asociación con
él, desde pequeño su vida estuvo marcada por la
incomodidad y la frustración. Siempre quiso olvidar el pasado,
los tiempos en que su padre le repetía que le faltaba habilidad
y energía, porque lo consideraba un mediocre. Por eso
tituló su
libro Un padre, un hijo y una compañía, para decirles a
los jóvenes: "Si te consideras lento o te cuesta arrancar,
¡persiste sin desmayar! Porque yo arranqué a los 27".
¡Sí! Con la computadora 360 de IBM, Thomas Watson Jr.
arriesgó más de lo que imaginó... y triunfó.
Las personas que consideran
mediocres a los demás harían bien en tener presente su
experiencia y reconocer, de una vez por todas, que nadie tiene el
derecho de condenar a otros simplemente porque les falta estatura,
peso, edad, color, raza, raíces, salud, confianza en sí
mismos, capacitación, idea, decisión, habilidad para
hablar en público, currículum, dinero, etiqueta, pedigree u otra
cosa. Porque la vida está tachonada de las experiencias de muchos que en un tiempo fueron tildados de mediocres
y sin embargo sorprendieron al mundo vez tras vez virando el timón de la
historia con algún descubrimiento o hecho notable.
Por eso, mira más
allá de la mediocridad al verdadero potencial de las personas y
estimúlalas con mayéutica para que lo desarrollen. Tal
vez te asombrarías de lo que serían capaces de hacer. Y
si por alguna razón
alguien te convence de que eres mediocre o incapaz de surgir,
piénsalo mejor, porque la mayoría no nace con un cerebro
brillante, y sin embargo, muchas personas comunes y corrientes han
sabido darle un buen uso y han logrado verdaderas hazañas. Si
quieres leer otro relato, por qué no lees la experiencia de Susan Polgar, que con un cerebro común y corriente llegó a ser varias veces campeona
internacional, Granmaestra de Ajedrez y fundadora de la Susan Polgar
Foundation, mediante la cual fomenta el juego del ajedrez y patrocina
toda clase de campeonatos.
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