Aunque
cuando nos comunicamos podemos usar una sola oración para
decir
lo que queremos (“¡Ven!”),
también podemos
encadenar varias oraciones y manifestar varias cosas acerca del mismo
tema (“¡Ven a jugar con nosotros y olvida los
problemas,
que el fin de semana es corto y necesitamos relajarnos un
poco!”). Este encadenamiento de oraciones se hace, por
ejemplo,
con conjunciones como "y", "o", "pero", "no", "ni", "no obstante",
"para", etc.
Aunque
un
orador, locutor o presentador de televisión se dirija a 100
ó 900.000 personas, siempre ha de estar consciente de que su
comunicación realmente es entre dos personas: él
y quien le escucha. Por eso, aunque
puede usar “ustedes” ocasionalmente, el publicista
profesional y el relator de noticias experimentado, rara vez comunican
su mensaje a “ustedes”, es decir, de manera
superficial, sino prefieren usar
“ti”, “tu” o
“usted” (“Su
Banco”, “Su tranquilidad”, “Sus
vacaciones”, “Tus amigos”, “Lo
que a ti te
gusta”). Porque saben por estudio que la
comunicación siempre ocurre
entre dos: emisor y receptor. Por eso, no dice: "Que tengan todos muy
buenas
tardes", sino "Tenga usted
muy buenas tardes". Está consciente de que es una
comunicación entre dos, no entre uno y 100.000 personas.
CONCISIÓN.
Una redacción es concisa cuando expresa muchas ideas con
pocas
palabras. Y tal como pueden añadirse complementos para
mejorar
el entendimiento, también puede pulirse el texto reduciendo
la
cantidad de palabras y complementos sin sacrificar el entendimiento, o
incluso mejorarlo. Por ejemplo, reduzcamos el siguiente texto tomado al
azar. Por ejemplo, transformemos a
en b:
a.
Muchos
trabajadores sufren de dolor de espalda. Largas horas trabajando
agachados y doblados, o levantando objetos pesados, los exponen al
peligro. Sin embargo, hay evidencia de que los problemas de la espalda
no dependen tanto de lo pesado o liviano que sea el trabajo, sino de
cómo se levantan los objetos y se adoptan las diferentes
posturas. (57 PALABRAS).
b.
Una mala postura
daña la espalda de quienes cargan objetos durante horas. (12
PALABRAS)
CONCLUSIÓN.
Final o peroración del discurso. Puede estar
conformada por un resumen global de las conclusiones a que se
llegó, así como un llamado a la acción
sobre la
base de un incentivo.
CONCORDANCIA.
Concordancia es hacer que las diferentes partes de una oración
concuerden entre sí. No diremos “El
automóviles de las hombres” ni “Los
mujeres que
vienen”, sino “Los automóviles de los
hombres”
(o “El automóvil del hombre”), y
“Las mujeres
que vienen”.
Si estamos hablando de “los árboles”, no
diremos
“la cual” ni “el cual”, sino
“los
cuales”; y si hablamos de “las
orquídeas”, no
diremos “el cual” ni “la cual”,
sino “las
cuales”. Por que el principio de concordancia nos
enseña
que todos los elementos de la oración deben guardar una
relación de tiempo y género.
CONCRETO.
Lo que
puede visualizarse con la imaginación. Por
ejemplo, no puedes visualizar “la decisión que
tomaron
urgentemente” ni “el índice comercial
del sector
informático”, porque son frases abstractas. Lo abstracto
no enciende la imaginación del oyente. Pero sí
puedes
visualizar “una casita al borde del río”
o
“tengo los papeles en mis manos”, porque son ideas
concretas. || 2. Específico, que va al punto, sin rodeos.
CONFERENCIA.
Diálogo, conversación. Un discurso es un
razonamiento sobre un asunto en particular. Cuando se presenta ante un
auditorio de más de dos personas toma el nombre de discurso
público; pero toma el nombre de conferencia cuando implica
un
diálogo o conversación con los oyentes. Puede ser
llevada
a cabo por un solo orador o por varios. Si son varios que tratan
diferentes aspectos bajo un mismo título, toma el nombre de
simposio, en cuyo caso, cada uno asumirá un
subtítulo.
Hay oradores que permiten el diálogo:
- Solamente al final del
discurso
-
Al final de cada punto principal
-
A lo largo de todo el discurso
-
Recibiendo las preguntas de cualquier oyente
-
Recibiendo las preguntas de oyentes precalificados para intervenir
-
Recibiendo las preguntas estrictamente por escrito
-
Recibiendo las preguntas a viva voz (audiblemente)
-
Exigiendo que el interrogador salga al frente
-
Permitiendo que el interrogador pregunte desde su asiento
-
Exigiendo que el interrogador se ponga de pie
-
Permitiendo que el interrogador permanezca sentado
-
Permitiendo que el interrogador se explaye todo lo que quiera
-
Exigiendo que el interrogador limite su comentario a P.ej. 30
ó 60 segundos, ó 1 o 2 líneas
CONFIRMACIÓN.
Sección de la redacción del tema que
corresponde al desarrollo del tema o argumento. Sirve para presentar
las razones, motivos, pruebas, evidencias, testimonios, referencias y
demás elementos de juicio para que el lector tome una
decisión.
CONGRESO.
Reunión personas o conferencia en que los miembros de
una organización disciernen o debaten ordenadamente
cuestiones
importantes. Aunque en algunos países se refiere al total de
personas elegidas para diseñar y aplicar la política
que
todos deben seguir, también pudiera referirse al edificio o
lugar donde celebran dichas reuniones.
CONJUNCIÓN.
Palabra invariable que une oraciones o palabras equivalentes.
CONSECUENCIA.
Efecto, resultado, secuela, ramificación,
desenvolvimiento, fruto, producto, conclusión, desenlace,
fin,
alcance, trascendencia, estela o repercusión de una
decisión, acción o trayectoria.
Los niños no miden las consecuencias ni el peligro porque,
aunque de alguna pueden entender el pasado, les cuesta entender el
futuro. Por eso se dice que las personas más exitosas son
aquellas que desarrollan una gran sensibilidad para percibir las
consecuencias de sus acciones o de las de los demás. De
alguna
manera ven, figuradamente, el futuro. En cambio, las que se precipitan
sin meditar ni reflexionar en las consecuencias ulteriores,
usualmente
lo pagan con un rotundo fracaso.
Una de las prioridades de los padres y maestros es ayudar a los
niños, lo más temprano en la vida, a desarrollar
la
habilidad para medir las consecuencias por medio de permitirles
cosechar el fruto de sus pequeñas decisiones y acciones,
guiándolos y ayudándoles a ver de qué
manera
pudieron prever una situación para obtener un mejor
resultado,
lo cual les servirá por el resto de su vida, para calcular y
evaluar las diferentes opciones que aparecerán ante ellos en
cada circunstancia. Un niño que aprende a evaluar sus
decisiones
antes de tomarlas, midiendo las consecuencias con altruismo,
tiende a
ser un niño mejor adaptado, más seguro de
sí
mismo, más feliz y exitoso.
CONSONANTE.
Letra que se pronuncia bloqueando completa (oclusiva) o
parcialmente (fricativa) la salida del aire en la boca al decir las
sílabas de las palabras, marcando una separación
entre
sí. Por ejemplo: p y t, en pi-to y pa-to, o f y s, en fo-to
y
es-to). Las consonantes son B, C, D, F, G, H, J, K, L, LL, M, N,
Ñ, P, Q, R, S, T, V, W, X, Y, Z.
CONTEXTO.
Circunstancia, enlace, tejido, marco o entorno que rodea una
palabra, frase, fragmento literario o cualquier
asunto esencial
para su correcto entendimiento. Otras
partes del contenido de un texto o mensaje sin las cuales se
distorsiona el mismo. Por ejemplo, un
marco histórico que se incluye, precede o sigue a una
explicación y que puede afectar, aclarar o determinar
su correcta interpretación. Por ejemplo,
¿qué pensarías si alguien te dijera:
“¡No te lo pierdas!”? Seguramente
pensarías
que se trata de algo agradable, entretenido o interesante. Pero nota el
siguiente ejemplo. Un crítico escribió el
siguiente
comentario
negativo
en un periódico porque no le había gustado cierta
obra de
teatro: “Si lo que busca es algo aburrido, no se pierda esta
obra”. Sin embargo, los productores aprovecharon la
ocasión para incorporar en un anuncio publicitario
únicamente la frase: “¡No se pierda esta
obra!”. La cita, aunque era en realidad una parte de lo que
el
crítico
dijo exactamente, había sido sacada de contexto, es decir,
no
mostraba el texto o mensaje en toda su dimensión. Aunque el
crítico se refirió a algo aburrido, se dio a
entender que
se trataba de algo entretenido o interesante, un mensaje completamente
opuesto. Esta anécdota ilustra la importancia del
contexto, pues
sacar
las palabras de su contexto puede tergiversar o distorsionar el
verdadero sentido de una declaración. El contexto te ayuda a
obtener un entendimiento más exacto de su significado.
Siempre
es prudente leer todo el pasaje en el que se encuentra cierto texto, o
examinar un glosario, a fin de comprender mejor lo que realmente quiso
decir el autor.
Sin el contexto, se sacan
conclusiones
precipitadas e interpretaciones caprichosas. Por eso suele
decirse que las personas habituadas
a prejuzgar (calumniadores y chismosos) no tienen en cuenta el
contexto. Por ejemplo, en un grupo de amigos,
alguien comentó que vio a Juan con Ana
en
una esquina a las 11 de la
noche, y todos lo interpretaron equivocadamente. En realidad, Juan
pasaba casualmente por el lugar y Ana estaba en aquella esquina
esperando un taxi luego de salir de su centro de trabajo, porque le
asignaron una tarea especial que le demandó varias horas
extras.
Siendo que el lugar era inseguro, Juan no quiso pasar de largo hasta
que Ana subiera a un taxi. Mientras tanto, conversaron amigablemente.
Es cuando aquella persona pasó por el lugar, los vio y
empezó a
murmurar. Al no tener en cuenta el contexto, interpretó que
Juan
y Ana no
solo eran amigos.
CONTRACCIÓN.
Fusión de dos palabras (“al” en
vez de “a el” y “del” en vez de
“de
el”).
CONVENCER.
Llegar a
la mente del auditorio intelectualmente por el uso
de una razón
o argumentación irrefutable con el fin de
someterlo u obligarlo a pensar como uno. En Oratorianet sugerimos
"convencer" cuando el objetivo es hacer reflexionar al oyente; a
diferencia de "persuadir",
cuyo objetivo es motivarlo o moverlo a
actuar. Si queremos que nos apoye, no basta con convencerlo, hay que
motivarlo. Pero si solo queremos que cambie de parecer o piense como
nosotros, basta con convencerlo.
COOPERATIVISMO.
Relación, actividad o estudio basados en la
cooperación, en hacer las cosas juntos (La competitividad
es
opuesta y se basa en el fracaso de los demás, en que uno
solo
gana).
COORDINACIÓN.
Relación que existe entre las palabras de una
oración.
CORRECCIÓN.
Alteración o cambio que identifica y remueve
los defectos o errores en la redacción dándoles
más presencia e imagen. Hay una corrección eficaz
y una
corrección de calidad. La corrección eficaz es la
que
permite que el mensaje se entienda con claridad, aunque tal vez no
tenga en cuenta las normas del lenguaje. Sigue un hábito
instintivo o basado en la costumbre. La corrección de
calidad es
la que mejora el texto teniendo en cuenta normas básicas del
lenguaje.
Por ejemplo, tal vez alguien diga: "En mi casa prefiero que para
mantenerla más limpia todos me ayuden limpiándose
antes
de entrar en el felpudo". Otro diría: "Todos me
ayudarían
a mantener limpia la casa si usaran el felpudo antes de ingresar". Las
dos oraciones se entienden. La primera es eficaz (se entiende), y la
segunda es corregida (está bien redactada).
CORTAPISA.
Condición o restricción con que se concede o
posee algo.
CRITERIO.
Norma de que nos valemos para llegar a la verdad. || 2. Capacidad para
atar cabos, discernir y juzgar. Se dice que alguien no tiene criterio
cuando no tiene habilidad para atar cabos de modo que realice
una
tarea eficazmente.
Cualquier diccionario define el criterio en
términos generales como la norma que alguien usa para
conocer
una verdad, o como
el juicio, crítica o discernimiento que se ejerce en un
asunto.
Pero para
entender a fondo la definición, es mejor desmenuzarla.
El criterio no es un objeto, sino un
conjunto de pensamientos que sirven de base para discernir todo lo
demás. Es producto
de una inteligencia que nos faculta para juzgar o criticar. Por eso, el
discernimiento sirve para diseñar normas, y las normas
sirven
para discernir los
asuntos.
A veces se dice que cierta persona tiene
mal
criterio, y otra, buen criterio, pero no es así.
Ilustrémoslo con la madurez. Uno
es maduro o no lo es. Igualmente, tiene criterio o no tiene criterio.
Es
simplemente criterio. En otras palabras, o tiene capacidad judicial o
no la tiene.
Entonces, ¿bastaría
con ser inteligente,
estudiar en la universidad, acumular normas y procedimientos en la
mente para
que alguien se convierta en un juez justo? No porque hay otros factores
que
deben tomarse en cuenta.
Ampliando nuestro enfoque podemos decir que
el criterio es entonces la habilidad para discernir lo que nos
satisfará, beneficiará
o evitará un tropiezo a corto, mediano o largo plazo. Y en
el
caso de quienes
se precian de reverenciar a Dios, es la habilidad para discernir lo que
resultará en estrechar uno su relación con Dios o
reconciliarse con él, lo que
a su vez resultará en el mayor beneficio para uno mismo y
para
todos, en todos
los plazos, y sobre todo, en alcanzar los objetivos de Dios, no los de
los
hombres, producto de lo cual es la felicidad y paz que los hombres
anhelan en
el corazón.
Si una persona toma decisiones imprudentes
o egoístas con el fin de alcanzar un objetivo personal, se
coloca a sí misma en
riesgo de sufrir un tropiezo, accidente o desgracia; y aunque realizara
sus
intenciones y deseos, tarde o temprano terminará
reconociendo
que se puso en desventaja,
y no le benefició ni satisfizo realmente.
¿Significa esto que
está bien juzgar
teniendo como norma nuestras intenciones, deseos o necesidades?
¿O que podemos
hacerlo teniendo en cuenta nuestro beneficio o satisfacción
personal? ¿O solo
para evitar un tropiezo? No, porque aunque el criterio se defina
fríamente como
la capacidad para juzgar, recordemos que esto se lleva a cabo con base
en el
discernimiento de normas establecidas, no por deseos y ambiciones
personales,
sino por una autoridad superior.
Para juzgar un asunto, un juez justo no
toma en cuenta sus intenciones o deseos egoístas, tampoco su
beneficio o
satisfacción personal, o evitar un obstáculo que
le
impida alcanzar objetivos
personales; tampoco busca una regla fría o tecnicismo. Usa
su
criterio para
discernir los aspectos relacionados con el caso en particular. Si
dejara que interfirieran
sus intenciones, deseos, beneficios, metas o satisfacciones personales,
en
realidad quedaría automáticamente descalificado
por el
código que se supone
debe defender.
Aquí entra en juego la
ética, que es la
aplicación práctica del código moral
establecido
por la autoridad superior. Por
eso los jueces se apegan estrictamente a los principios de la
jurisprudencia y se
someten a las jurisdicciones que se les asignan. Si pasaran por alto
las normas
o las torcieran para sacar provecho egoísta, no solo
demostrarían mal criterio,
sino que carecen de criterio.
Por
ejemplo, para recibir nombramiento como un juez, una
persona debe demostrar que cuenta con suficiente criterio como
para juzgar. Y cualquier
juez que torciera o pisoteara el debido proceso por ignorancia o
ganancia
egoísta, demostraría que carece de criterio, y
por tanto,
moralmente dejaría de
ser juez automáticamente para convertirse en un payaso del
circo
de la
desgracia. Su inhabilitación y vergüenza
pública
sería solo cuestión de tiempo.
Teniendo en cuenta todo lo anterior,
podemos entender que, en
términos generales,
el criterio es la habilidad para
discernir lo que sería prudente, ventajoso y/o conveniente
para
alcanzar un
objetivo (prudencia, para no exponernos innecesariamente a un tropiezo;
ventaja, para
lograr una satisfacción superior; y conveniencia, para
satisfacer nuestros deseos y/o necesidades). Y en términos
restringidos,
como en el caso de un juez, la habilidad para
discernir lo que sería prudente, ventajoso y/o conveniente
desde
el punto de vista de la autoridad que trazó la norma que
sirve
de base para su evaluación.