Aunque
los principios de oratoria son aplicables a la manera de hablar en
cualquier contexto, las cualidades que los manifiestan varían
dependiendo de las circunstancias. Por ejemplo, un principio indica que
para hablar ante un auditorio se tiene que alzar la voz en
proporción al tamaño del mismo. Pero una norma basada en
ese principio es que debe proyectarse la voz con más o menos
intensidad dependiendo de si se cuenta o no con un equipo de sonido. Si
se cuenta con un equipo, puede hablarse con total comodidad sin
necesidad de alzar mucho la voz. Se pasaría por alto dicho
principio si se usara un micrófono para gritar, porque la
función del micrófono es presentar una voz acogedora a
pesar del tamaño del auditorio. Con un micrófono, cada
uno de los oyentes puede sentir calor de amistad a través de la
voz a pesar de la distancia o de su ubicación en la sala. Veamos
algunas normas basadas en principios.
A
menos que se trate de un programa cómico, verifica siempre la
confiabilidad de lo que divulgues. Por otro lado, ten presente que el
oyente olvidará rápidamente todo lo que le digas si no se
lo dices de una manera que lo recuerde.
El novato habla de “mente a mente”, pero el profesional, de “corazón a corazón”.
Hablar
muy rápido empaña el entendimiento, tal como tragar no
deja disfrutar de una rica comida; y hablar muy despacio adormece al
oyente de manera semejante a una canción de cuna.
De
la calidad de tu voz y de tus palabras depende que el oyente imagine la
estación de radio como un ambiente precioso o como una simple
caja de cartón. Tu voz comunica la imagen de la radio y de tu
persona.
Aunque
el oyente no vea tu boca ni tu cuerpo, ten por seguro que si exageras
los movimientos, se los imaginará tal como si estuviera
allí mirándote. Tú pintas el cuadro que él
ve.
Si
la voz es de tonos variados, pero siempre pone un énfasis
constante en todas las palabras, el conjunto se vuelve monótono,
la variedad pierde sentido y el oyente termina hartándose. Esto
ocurre generalmente a algunos locutores de publicidad. Dan el mismo
tono y énfasis a todos los anuncios.
Cuando
el oyente no ve tu rostro (locución en off), tu volumen y tono
de voz le permite imaginarse la expresión de tu rostro. Si tu
entusiasmo o énfasis es exagerado, imaginará una
expresión grotesca. Si lo que quieres es vender, ten en cuenta
que tu misión es inspirar confianza, lo cual se relaciona con
una expresión creíble. No te recomiendo un tono que haga
que imaginen que están oyendo a un payaso. La exageración
que raya en el ridículo nunca es sinónimo de
credibilidad, sino de fantasía, falsedad y frivolidad. No te lo
recomiendo. Mucho menos gritar por el micrófono.
Recuerda
que nunca hablas con dos o más personas. Siempre te oye UNA
persona. La radio es íntima. Observa los mejores anuncios
publicitarios. ¿Por qué crees que los publicistas
profesionales rara vez se dirigen a “ustedes”? El mensaje
es siempre “para usted” o “para ti”. El locutor
que usa “ustedes” con mucha frecuencia no entiende la
función de la radio ni la del locutor. No abuses de
“ustedes”, o reflejarás falta de profesionalismo.
Hablar
por teléfono y hablar por un micrófono no es muy
diferente desde el punto de vista técnico. Si alguien te llama
por teléfono y comienza a gritarte, ¿cómo
reaccionas? Haz esta prueba: Escoge una radio que grita a sus oyentes,
llámalos por teléfono y grítale a la persona que
te conteste. ¿Qué crees que hará? ¡Te
colgará! El grito es un mecanismo de defensa en el ser humano
para cuando se halla en situaciones de peligro o de urgencia; o de
desfogue cuando está extremadamente feliz. Pero no lo usa
permanentemente como un medio de comunicación habitual o para
conversar entre dos personas.
La
primera meta de un locutor profesional no es entretener, sino inspirar
confianza y calor de amistad. Aunque entretener es importante, siempre
es secundario. Lo primero es caer bien y atraer mediante la
aplicación de técnicas de relaciones humanas.
Si
faltas el respeto a uno de tus oyentes, reduces tu mercado en la medida
en que otros lo hallen ofensivo. En radio y televisión, ofender
a uno es ofender a todos los que se solidarizan con él. Tienes
que aprender a discernir el impacto emocional tras tus palabras. Por
ejemplo, decir: "Este país podría ser un país
hermoso" pudiera entenderse como: "Este país es horrible", y a
nadie le gusta que le digan que su país es feo.
Ahuyentarías a un sector. Otro ejemplo: Cuando el
presidente Fox dijo que 'ese trabajo no lo aceptarían ni los
negros', se le vino encima medio planeta.
Los
locutores y presentadores profesionales siempre comienzan y terminan
limpiamente, sin trastabillar ni entrar en regresiones o rodeos. Saben
adónde van, cómo empezar, cómo terminar y
qué esperar de su programa.
Ni
improvisar ni leer. La clave está en el habla
extemporánea. Eso significa diseñar un bosquejo e
improvisar siguiendo un hilo de puntos principales y secundarios.
Sentarse en la cabina y comenzar a hablar por hablar no es profesional.
Siempre debes llevar una idea definida y un bosquejo, un objetivo. Y en
caso de leer el material, lo cual se usa principalmente en programas
instructivos, que no te pesquen leyendo. Es decir, que no le parezca al
oyente que estás leyendo. Si se percata de que estás
leyendo, perderás impacto y difícilmente llegarás
a su corazón. Leer sin que parezca que estás leyendo es
uno de los artes más difíciles.
Todo
esto se enmarca dentro del sentido de responsabilidad. Un locutor
inculto, mal preparado y carente de escrúpulos puede alcanzar
muchos éxitos, pero solamente entre gente inculta, mal preparada
y carente de escrúpulos. En cambio, un locutor culto, respetuoso
y bien preparado trasciende los limites, porque mucha gente inculta y
mal preparada suele tener deseos de superación. Es más
abarcador.
De
hecho, la Real Academia Española nos ayuda a entender que las
palabras trascienden más allá de las fronteras cuando
pueden entenderse por una mayor cantidad de personas. Por eso, un
objetivo del Diccionario es que más personas sepan cómo
usan el idioma los hispanohablantes. Y los manuales de redacción
nos instruyen respecto al alcance de las palabras.
Lo
siguiente es un estracto del archivo ¿Qué Dices de
Quién? Ayuda Para Una Redacción Eficaz, de Oratorianet:
Estrecha.
Se dice que la comunicación usada por los miembros de una
familia, vecindario, ciudad o país es de carácter
estrecho, porque se mantiene dentro de dicho ámbito, a quienes
tal vez les parezca graciosa o pintoresca la manera de hablar de otra
familia, vecindario, ciudad o país aunque todos hablen
español o castellano.
De gran alcance.
Lógicamente, si queremos que nuestra comunicación sea
entendida por hispanohablantes de más allá del
río, sería recomendable una corrección basada en
la calidad. No solo porque deseamos que nos entienda la mayoría,
sino porque otros podrían tomarnos como modelo de
comunicación. Para tal efecto, seguramente recurriremos a menudo
al Diccionario de la Real Academia Española y a sus consejeros
para asegurarnos de estar empleando las palabras de más uso en
el mundo hispano.
Sobre
todo, los comunicadores masivos cuyos sus mensajes van a la par con el
adelanto tecnológico, tienen que obrar sabiamente
valiéndose de una corrección de calidad para que su
cobertura sea mayor. Así como un redactor de noticias perspicaz
de la televisión por cable no escribiría: “En este
país o ciudad”, sino que específicaría el
nombre del país o ciudad, también usaría las
palabras de mayor uso en la Tierra. Lo mismo aplica a Internet. Por eso
es recomendable usar las formas y variantes usadas por la
mayoría de los escritores cultos.
Nadie
puede restringir la evolución de la lengua. Todos tenemos
libertad para exponer nuestras ideas como mejor nos convenga. Pero es
prudente concordar en que la mejor manera de mantener al mínimo
las barreras es manteniendo cierta uniformidad en el uso de los
códigos.