Esta
habilidad para modificar los diferentes sonidos de la voz es lo que
permite gran adaptación a los oradores, locutores, imitadores y
ventrílocuos para crear diferentes efectos en el ánimo de
sus oyentes. Mezclando la voz con la palabra se obtienen excelentes
combinaciones al comunicar los mensajes.
Sin
embargo, una cosa es producir un sonido natural, y otra muy diferente,
fingir, engolar, imitar o mostrar de otro modo una imagen falsa de la
propia voz. La voz natural y la voz artificial o fingida suenan
diferente.
Algunos
modifican su voz natural adoptándola habitualmente con el tiempo
como voz propia porque su voz natural no les agrada, o porque piensan
que con una voz fingida impactarán más, inspirarán
más respeto o gustarán más a sus oyentes. Otros
exageran la forma de los labios creyendo que así su
pronunciación será más clara. Una buena
pronunciación depende más de la posición de la
lengua en el interior de la boca que de la forma que uno da a sus
labios. Haz esta prueba. Relaja completamente tus labios, como si
estuvieran muertos, dejándolos un poco entreabiertos, y di:
"señoras y señores". Verás que tus palabras suenan
bastante claras sin mover los labios. ¿No logran los
ventrílocuos sonidos perfectamente entendibles sin usar los
labios?
Lamentablemente,
no todos los que adoptan una voz artificial se percatan de que los
demás sí se dan cuenta de que suena fingida o falsa; a
otros no se les nota y pasan desapercibidos. Por eso, si alguien te
dijo que tu voz es fingida, es porque probablemente no está
sonando natural.
Es
cierto que muchos locutores, oradores y otros comunicadores cultivan su
voz responsablemente mediante la práctica de ejercicios de
respiración, resonancia y dicción, de modo que su sonido
cambia sin dejar de ser natural; pero también hay quienes, en
vez de hacer ejercicios que cultiven su voz para desarrollarla
naturalmente, prefieren fingirla acomodando la lengua en diferentes
posiciones y largos, o la mandíbula y los labios, permitiendo y
obstruyendo el paso del aire por la nariz, como en el ejercicio
“aaaaaaeeeeeiiiiiooooouuuuu” (mencionado arriba) para
darle un sonido diferente a su voz natural. Por eso suena fingida,
falsa, poco confiable.
Relaja
la mandíbula con naturalidad, de modo que los dientes superiores
e inferiores no se toquen; relaja la lengua lo más posible de
modo que se mueva lo menos posible; y relaja los labios de modo que
permanezcan separados lo menos posible, solo para dejar salir el
sonido. En ese estado de relajamiento, es decir, sin forzar ninguno de
los órganos de fonación, lee un escrito. El sonido
obtenido es tu voz natural. Cualquier forzamiento de los
músculos de la garganta o de cualquier órgano de la voz
producirá una voz falsa, fingida o engolada.
Por
eso los ejercicios para cultivar la voz deben originarse en el sonido
natural de la voz, no en uno forzado. La voz no fingida es la que se
proyecta con naturalidad desde el fondo, sin forzar exageradamente la posición de la lengua, los labios o la mandíbula, y sin soplar exageradamente
el aire por la nariz. Todo debe combinarse para reforzar y explotar la
naturalidad, no para reemplazarla por un fingimiento o engolamiento.
Puedes
acomodar un poco todos los órganos de la voz mencionados para
darle un matiz agradable, pero nunca hasta el punto de exagerar, porque
de hacerlo, sonará fingida y falsa. Tal vez impactes, pero
no inspires respeto.
Toda
exageración pudiera rayar en lo ridículo. Por eso los
imitadores y ventrílocuos exageran para dar risa en sus oyentes.
CNN,
VOA, DW, BBC, NBC y otros importantes noticieros contratan relatores y
locutores cuya voz inspire respeto y credibilidad. Y aunque algunos
exageran un poco su modulación, nunca lo hacen de modo que suene
fingida o falsa, porque podría poner en tela de juicio la
confiabilidad del mensaje. Lamentablemente, debido a que una voz que
suene inexperta no inspira respeto, algunos fingen para ser aceptados o
contratados.
En
vez de fingir, exagerar o engolar la voz (en caso de ser ese tu caso),
te sugerimos comenzar por descubrir tu voz natural y empezar a partir
de allí a cultivar una modulación natural, agradable, no
fingida. Porque, recuerda: A menos que te dediques a la comedia, el
fingimiento pudiera ser interpretado como falsedad o falta de madurez
emocional, lo cual molesta a algunas personas.
Si
alguien te dijo que tu voz es fingida, te hizo un bien, porque ahora
podrás hacer los ajustes necesarios para comenzar a producir una
voz natural que verdaderamente agrade e inspire respeto.
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